Tímido crecimiento económico: ¿Será sostenible?
Cifras revelan que en la economía interna sigue existiendo excesiva cautela

Imagen con fines ilustrativos (Archivo CRH)
(CRHoy.com) "Ya estamos en proceso de recuperación".
La frase lanzada hace apenas una semana por el presidente del Banco Central Rodrigo Cubero parecía una exhalación de alivio para un país que lleva ya tres años mostrando un deterioro constante en el crecimiento económico.
Sin embargo, la frase venía acompañada con una gran condicionante: las cifras que acompañan esa "recuperación" no solo son todavía muy débiles, apenas perceptibles en la línea de tiempo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), sino que todo el peso de esa mejora está todavía sostenido por un solo sector de la economía.
Cada mes el Ente Emisor publica las cifras del IMAE con valores totales por cada sector. Así, de sobra es conocido que la construcción y el comercio vienen de capa caída y nada los ha hecho recuperarse; y que el sector servicios apoyado en especial por el régimen de zona franca es el que lleva el peso del moderado crecimiento económico.
Esto es riesgoso pues se trata en su mayoría de venta de bienes y servicios que no están apoyados en la economía local, sino que dependen de la bonanza en el extranjero, de los socios comerciales con los cuales Costa Rica posee relaciones. Así, si naciones como Estados Unidos o zonas como Europa entran en mayores problemas, el único eslabón que se mantiene fuerte de la economía local podría ceder.
"El pronóstico es reservado, se han dado las primeras y muy prematuras señales de mejoría, se está mejorando un cachito pero manteniendo la perspectiva de que no es economía la domestica la que se reactiva, sino la externa, que son las zonas francas… el problema es que vamos hacia una situación en donde las empresas van a pagar un 15% en renta y entonces la pregunta es qué va a pasar en el sector mas dinámico y más vital como son las zonas francas", cuestionó el analista Juan Carlos Hidalgo.
¿Qué está pasando entonces a nivel local?
Al desagregar todavía más cada uno de los sectores que componen la economía nacional, es posible revelar una radiografía de qué es lo que está preocupando a la gente y en especial en dónde estamos haciendo más recortes los costarricenses.
Datos del IMAE del Banco Central revelan que si bien los gastos de consumo en el comercio han venido de capa caída, hay subsectores en donde se sigue gastando.
Este es el caso particular de los productos farmacéuticos. A la hora de afectaciones en la salud, los ciudadanos prefieren recortar un poco más otros gastos pero seguir adquiriendo las medicinas en las farmacias.
Es el único subsector que crece de manera constante, alcanzando 4% a setiembre pasado.
Otro subsector en donde los ciudadanos no pueden dejar de invertir es en alimentos y bebidas. Es una necesidad básica que atender y por eso siempre existe un gasto en esta área.
Aún así las cifras demuestran que la tendencia ha sido hacia la decadencia; o sea, la gente ha tenido que cuidar más su bolsillo al comprar el diario.
Los gráficos son especialmente claros de dónde ha estado el principal recorte: Ha habido poco interés en comprar electrodomésticos y productos para el hogar, materiales para construcción y vehículos, y aunque este último subsector ha revertido la tendencia, sigue moviéndose en cifras negativas.
Lejos de los productos farmacéuticos y de los alimentos y bebidas, pareciera poco probable que se produzca un golpe de timón en el corto plazo que revierta el resto de las cifras a indicadores positivos.
Esto explica las palabras del expresidente del Banco Central Eduardo Lizano, este lunes en CRHoy, al señalar que no veía una recuperación real de la economía sino hasta 2022, y que para lograrlo es necesario aumentar la productividad.
La esperanza de que esos tres subsectores en negativo se muevan por encima del eje de cero han estado cimentadas en años anteriores en la bonanza comercial que trae la poca navideña.
El sector empresarial y comercial espera una mejora, pero no creen que sea tan fuerte como para mover de golpe la aguja del indicador económico.
Incluso la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) proyecta un crecimiento en 2020 apenas similar al de este 2019, por el orden de un 1,8%.
Para agregar preocupaciones a la ecuación, lo que está produciendo el país no alcanza para mejorar las cifras, y no solo en sectores como comercio o construcción, sino también en la llamada economía primaria.
Los productos de la tierra entraron también en cifras de crecimiento negativo durante la mayor parte de 2019, de modo que productos básicos como los frijoles, arroz, cebolla, papa, raíces y tubérculos, la mayoría apenas para el consumo local, mantuvieron indicadores negativos la mayor parte del año.
Lo mismo ocurrió con los denominados exportables; es decir sandía, melón, banano, piña y plantas vivas. Los productos pecuarios – que involucran las carnes, pescados y derivados, se ha movido en indicadores positivos, pero desacelerándose cada vez más.
En medio de este panorama el país se apresta a un nuevo periodo punta para el consumo, con la dificultad de ser una sociedad altamente ahogada por las deudas y sin más espacio para financiarse de este modo, de acuerdo a lo revelado por la Universidad Nacional.
Mientras, en la arena política siguen reclamando al gobierno por medidas que proyecten la producción local y no necesariamente para aumentar más el endeudamiento. La exigencia sigue siendo la misma que al inicio de la administración Alvarado Quesada: reactivación económica ¿para cuándo?.