Educación sin fronteras para la vida
Ante la falta de oportunidades de educación para la vida, la educadora Lourdes Montero Gómez inicia su labor en el en el año 1975, con el sueño de una educación que le diera acceso a un trabajo digno, desde o fuera de su hogar a las mujeres. Dedicó 35 años a dirigir y desarrollar esta noble institución, creada como el Instituto Profesional Femenino en cuyo acuerdo del Consejo Superior de Educación N° 125-71 se indica: "… institución que busca ofrecer a la mujer los instrumentos culturales que la capaciten para la vida en función de madre, esposa, como miembro activo de la comunidad y de la sociedad. Además, le facilita el aprendizaje de artes que signifiquen fuentes de trabajo e ingresos, de suerte que garanticen la dignificación de la mujer"
Abrió sus puertas el 14 abril de 1974, con 90 estudiantes, quienes con entusiasmo y esperanza decidieron aprovechar las opciones de Artes Manuales y Oficinista. Personal de salud preparaba a madres interesadas en cuidados prenatales además de aprender la confección de prendas de vestir para ellas y sus bebés.
La Municipalidad de Barva facilitó parte de su planta física en esta primera etapa y acordó la donación de un terreno para las futuras instalaciones. Desde el inicio "aprendimos de la comunidad…" dice doña Lourdes, "…la comunidad nos dio las pautas para avanzar y transformar el proyecto, al incorporar población masculina con necesidad de aprender y capacitarse para el acceso al trabajo y a mejores condiciones en el empleo".
Para esto fue necesario flexibilizar horarios y ampliar oferta formativa y de cursos libres; las personas usuarias podían escoger horarios y cursos para satisfacer sus necesidades. Así muchas personas usuarias podían capacitarse después del horario de trabajo y, principalmente, en el caso de mujeres, después de la jornada de trabajo gratuito en el hogar.
Ya no era posible entregar títulos del Instituto Profesional Femenino a una población mixta, lo que aceleró el cambio definitivo al Instituto Profesional y de Educación Comunitaria (IPEC), en el año 1979. Al amparo de este acuerdo nacen otros IPEC en el país en San José, Alajuela, Cartago, Santo Domingo, Agua Buena, Liberia y otros; siguiendo el modelo de Barva e impregnando las particularidades y necesidades de sus propias comunidades y territorios.
Se establecieron las prácticas empresariales y el Programa de Bolsa de Empleo para facilitar la inclusión laboral de la población egresada. Más adelante se abrió el Bachillerato por Madurez y tal vez el hito más significativo que doña Lourdes visualizó, fue el programa prevocacional para personas con discapacidad, el cual funcionó por varios años.
Para inicios de la década de los 90, el IPEC estrenó sede compartida con el Colegio Rodrigo Hernández y el Colegio Nocturno, ambos de Barva. Tras muchas luchas de diferentes direcciones y de la junta administrativa, es la Administración de Carlos Alvarado Quesada la que se coloca una flor en el ojal permitiéndole a la comunidad estrenar una sede digna en el año 2021.
El IPEC sigue siendo un motivo de gran orgullo para la comunidad barveña, por el impacto en la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad social, con deseos y aspiraciones de mejorar sus condiciones de vida para ellas mismas y sus familias.
Hoy celebramos, desde lo más profundo de nuestro corazón, 50 años del IPEC, gracias a la lucha y visión de doña Lourdes, a autoridades ministeriales y municipales que creyeron en este proyecto, al trabajo de las juntas administrativas y al gran equipo de docentes y personal administrativo que permitió con su esfuerzo, compromiso y mucho trabajo, los grandes hitos alcanzados a través de la historia de esta institución. Los albores del año 2000 sorprendieron a la comunidad con una matrícula de 4.000 estudiantes, carreras técnicas consolidadas y 125 cursos libres en la sede y en diferentes comunidades que los solicitaran.
Es un orgullo ver que durante estos 50 años, miles y miles de personas egresadas del IPEC de Barva, se incorporaron a trabajar en la empresa privada, instituciones del Estado, Asamblea Legislativa, así mismo, personas que desarrollaron emprendimientos en sus comunidades.
A doña Lourdes, por su gran labor, el Gobierno le otorgó el Premio Nacional "Mauro Fernández Acuña" en 1991, la Municipalidad de Heredia la declaró entre las "Mujeres heredianas que escribieron historia" y la Municipalidad de Barva la declaró "Hija Predilecta del Cantón". A criterio de doña Lourdes, uno de los más valiosos reconocimientos es la declaratoria del IPEC como "Escuela Asociada a la UNESCO",
Aunque hace dos décadas dejó la dirección de la institución, sigue declarando que el IPEC: "Será como un árbol plantado junto al río, que da frutos a su tiempo y sus hojas no se marchitarán, y todo lo que hace prosperará".
Exdiputada de la República