El lector opina: El rey encuerado, versión tica
Hasta la misma persona del rey, llegaron varios sastres charlatanes que decían ser los creadores de los más sorprendentes trajes, capas y vestidos jamás vistos.
Afirmaban estos, que eran capaces de elaborar las mejores prendas y maravillosos trajes que ojos humanos pudieran haber visto.
Solamente exigían que se les entregase el dinero y el poder necesario para comprar las telas, los bordados, los hilos de oro y todo lo necesario para crear estas inimaginables prendas.
Ahora bien, estos pillos dejaron bien claro que tales obras sólo era posible verlas por aquellas personas que realmente fueran humildes e inteligentes, de lo contrario, no serían capaces de mirarlas.
El rey admirado de tan maravillosa propuesta (creyéndose muy inteligente), otorgó a los charlatanes todo aquello que estos solicitaban.
Los charlatanes se mantenían en una habitación bajo llave, simulando que trabajaban arduamente en confeccionar bellas telas con las que hacer un gran traje para la imagen impecable del rey.
Los bribones tenían prisa ya que pronto se acercaban las tradicionales fiestas anuales en costa linda, mismas que se efectuarían el primero de mayo.
Curioso y desconfiado como siempre, el rey, también charlatán, quería saber cómo iba su magistral obra, para lo cual envió a dos de sus secuaces a comprobar el avance de los trabajos; el maestro de ceremonias y cruella de vil.
Cual fue la sorpresa de los serviles cuando a pesar de ver como los picaros hacían como que trabajaban y se afanaban en su quehacer, estos no podían ver el traje ni las telas prometidas sobre las mesas de trabajo y máquinas de coser.
Obviamente supusieron ambos que no podían ver nada porque realmente ellos no eran lo suficientemente inteligentes y humildes de acuerdo a la sentencia de los bribones fabricantes. Ni el uno ni el otro de los esbirros, por vergüenza, comentaron nada entre ellos.
Fueron a dar explicaciones al rey y se deshicieron en loas y parabienes falsos, para con el trabajo de los picaros.
Llegado el momento en que la obra maestra estuvo terminada, el orgulloso y prepotente rey, de acuerdo a su estilo, fue a probarse el traje, pero al igual que sus criados no conseguía ver las telas ni el traje en cuestión.
Soberbio, a pesar de no ver nada, obviamente cayó en el mismo error en que ya habían caído sus criados e hizo como si se probase el vestido, alabando la delicadeza y belleza del mismo, con sus lindos colores patrios y motivos comarcales.
Los cortesanos que sorprendentemente en su mayoría apoyaban y acompañaban al prepotente rey, presos de la misma alucinación también se deshicieron en alabanzas con el vestido, a pesar de no verlo.
Y es que conocedores todos de los requisitos necesarios para poder ver la obra; de que solo aquellos que fueran inteligentes y humildes podían contemplarla, no queriendo reconocer tal afrenta, callaron y afirmaron ver perfectamente la obra.
Llegado el día de la fiesta de mayo, el rey se vistió con el supuesto vestido y montado en su caballo negro salió en procesión por las calles de costa linda.
La gente, también conocedora de la rara cualidad que tenía el vestido, callaba y veía pasar a su rey enfundado en su engañoso vestido tricolor.
De repente una pobre señora de la lejana mata de plátano, de avanzada edad, inocente y sin sesgos en su mente dijo en voz alta y clara "el rey va encuerado".
Tal grito pareció calar en las conciencias de todos aquellos que presenciaban el desfile, y primero con murmullos y luego a voz en grito todos empezaron a chismorrear "el rey va encuerado", … "el rey va encuerado".
Los cortesanos del rey y el mismo rey (sin querer aceptarlo), se dieron pronto cuenta del engaño… que realmente el rey iba desnudo.
Cuando fueron a buscar a los picaros (asesores) al castillo, estos habían desaparecido con todo el dinero, joyas, oro, plata y sedas que les había sido entregados para confeccionar el vestido.
El engaño había surtido efecto y el rey iba encuerado.
Moraleja: No por el hecho de que una mentira sea aceptada por muchos, es cierta.
Cualquier parecido con la realidad es ¨puritica¨ casualidad.