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Del infarto a las carreras: rehabilitación cardiovascular de la UNA ayuda a pacientes a recuperar su calidad de vida

21 de Jul. 2026 | 12:09 pm
Oscar Fernández sufrió un infarto en 2007, pero el Programa de Rehabilitación Cardíaca de la UNA cambió su vida. (Foto: UNA)

Oscar Fernández sufrió un infarto en 2007, pero el Programa de Rehabilitación Cardíaca de la UNA cambió su vida. (Foto: UNA)

Volver a confiar en el propio cuerpo después de un infarto o de un procedimiento cardíaco puede parecer un reto difícil. Sin embargo, para decenas de personas, la rehabilitación cardiovascular se ha convertido en el camino para recuperar la salud, retomar sus actividades e, incluso, cumplir metas que antes parecían imposibles, como participar en carreras de atletismo.

Ese es el propósito de la fase III del Programa de Rehabilitación Cardiovascular de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida (Ciemhcavi) de la Universidad Nacional (UNA), una etapa enfocada en mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades cardiovasculares mediante ejercicio supervisado, educación y un acompañamiento integral.

Antes de incorporarse a esta fase, los pacientes deben completar las etapas iniciales del proceso de rehabilitación. La fase I se desarrolla durante el periodo de hospitalización tras un evento o procedimiento cardíaco. Posteriormente, en la fase II, el paciente inicia un programa de 36 sesiones de ejercicio monitoreado mediante telemetría, con supervisión médica y formación sobre el control de factores de riesgo, la enfermedad cardiovascular y la adopción de hábitos saludables.

La fase III representa el paso hacia una vida activa e independiente. En este espacio, las personas superan el temor de volver a realizar actividad física, comparten experiencias con otros pacientes y adquieren herramientas para comprender y manejar mejor su condición de salud.

De sobrevivir un infarto a completar 50 carreras

Uno de los casos que refleja el impacto del programa es el de Oscar Fernández, quien sufrió un infarto el 11 de marzo de 2007. Tras ser operado, fue remitido por su médico al Programa de Rehabilitación Cardíaca de la UNA, una decisión que, asegura, transformó por completo su vida.

"El 11 de marzo de 2007 yo amanecí infartado. En ese momento y por recomendación del Dr. Garita, el cirujano que me operó, me envió al programa de Rehabilitación Cardíaca de la Universidad Nacional, y en ese programa es donde la vida me volvió a iniciar porque hice muchos logros. Si me hubiera muerto en el infarto hubiera tenido que perderme, por ejemplo, de un nieto que es el amor de mi vida porque no había nacido todavía. Así que, como les decía, correr carreras, que no era lo que estaba tal vez en mi guion, pero de pronto vi que tenía esa posibilidad y ya llevo como 50 carreras corridas", relató Fernández.

Su historia demuestra cómo la rehabilitación no solo permite recuperar la condición física, sino también abrir nuevas oportunidades para disfrutar la vida y alcanzar objetivos personales.

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El programa va más allá de la actividad física. La atención incorpora áreas como nutrición, psicología y educación para la salud, con el fin de promover cambios sostenibles en el estilo de vida y reducir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares.

Este trabajo se fortalece mediante la articulación con instituciones como la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare) y la Asociación Costarricense de Cardiópatas Rehabilitados (Acocare).

La evidencia científica respalda la efectividad de estos programas. Diversos estudios señalan que la rehabilitación cardiovascular basada en ejercicio y acompañamiento integral puede reducir la mortalidad entre un 20 % y un 25 %, mejorar la capacidad funcional entre un 10 % y un 34 % y contribuir a disminuir los niveles de presión arterial.

El Programa Centro de Rehabilitación Cardiovascular de Ciemhcavi nació hace más de 20 años como una iniciativa académica de la Universidad Nacional para brindar atención especializada a personas con enfermedades cardiovasculares, favoreciendo su recuperación física, psicológica y social.

Con el objetivo de ampliar su cobertura, en 2023 la iniciativa abrió un centro homólogo en el Campus Liberia, lo que permite acercar este servicio a más pacientes y fortalecer la promoción de estilos de vida saludables en distintas regiones del país.

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