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Marianela Araya: Una madre dirigiendo en la cancha

Es graduada como árbitra en el 2005 en ADAFA, Árbitro FIFA desde el 2014.

15 de Ago. 2020 | 12:38 pm

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A sus 31 años, Marianela Araya Cruz, réfer internacional de la Federación Costarricense de Fútbol, sigue impulsando su gran carrera arbitral con una nueva motivación, el ser madre.

Su afinidad desde niña por el fútbol la llevó a acercarse al arbitraje, y preguntándose por qué no había presencia femenina en los encuentros de este deporte y encaminó su rumbo a lograr un espacio en la cancha con el apoyo de su padre.

Recibió su primer curso de arbitraje en el 2005 con la ayuda de un amigo, momento en el que inició su recorrido y que la llevó a desempeñarse a lo largo de todos estos años en la profesión.

En la actualidad y después de estar afuera por más de un año, disfruta mucho más de dirigir los encuentros futbolísticos, ya que ahora cuenta de la compañía de su bebe, el cual fue anhelado por Araya durante mucho tiempo.

Una nueva preparación:

Marianela, quien también es profesora de Contabilidad, siempre ha estado muy comprometida con su profesión, tanto así que por sus deseos de ser madre, planeó su embarazo para que este mismo no interfiera con su carrera profesional y de esta manera poder disfrutar libremente del sentimiento materno. 

Para tener tiempo de recuperación y poder hacer otro proceso mundialista, la réferi inició su etapa de embarazo después del mundial femenino mayor, en el cual participó.

La preparación física siguió durante el embarazo, sin embargo tuvo que disminuir las cargas con el tiempo; Araya sabía que tenía que enfrentarse a un nuevo y exigente entrenamiento previo a volver a las canchas. 

Su hijo nació en febrero y a los 15 días comenzó a entrenar sin impacto. Después de la cuarentena empezó a trotar y así avanzó hasta poder correr y dirigir nuevamente un encuentro. 

"Ha sido muy cansado ya que he tenido que trabajar a doble sesión y el doble de horas, para recuperarme lo más rápido posible" expresó Mariela.

El apoyo de sus familiares, compañeros, compañeras y mentores ha sido fundamental, ya que ellos y ellas respaldan su trabajo como madre ayudándola cuando a esta le corresponde dedicarle tiempo a su profesión.

La árbitra ahora está feliz porque ya puede entrenar y recordando por todo lo que ha tenido que pasar para convertirse en la profesional que es, espera poder seguir alternando su vida profesional con su vocación del día a día, ser madre. 

"Siento alegría porque a veces recuerdo que me ha costado mucho entrenar, estudiar, y trabajar, y ver cuando los frutos se recogen en la cancha, yo digo: valió la pena", expresó la madre y réferi.

 

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