Salud digestiva: Hábitos esenciales para prevenir molestias y cuidar el sistema gastrointestinal en verano

Las altas temperaturas y los cambios de rutina propios del verano pueden afectar de forma directa la salud digestiva. La deshidratación, las variaciones en los horarios de comida, el mayor consumo de alimentos grasos o bebidas alcohólicas y la ingesta de comidas fuera de casa incrementan el riesgo de malestares como estreñimiento, distensión abdominal, reflujo y diarrea.
Así lo explica el especialista en gastroenterología y endoscopía digestiva, Claudio Murillo Matamoros, quien enfatiza la importancia de adoptar hábitos preventivos y escuchar las señales de alerta del cuerpo, especialmente durante las vacaciones.
"Las altas temperaturas nos llevan a la deshidratación. Esto afecta sin lugar a dudas nuestra digestión, la ralentiza y es una de las causas del estreñimiento. Por eso es fundamental mantenernos hidratados durante todo el día", señaló el especialista.
El médico subraya que una adecuada salud gastrointestinal comienza con una dieta balanceada, rica en fibra y líquidos. Recomienda aumentar el consumo de frutas, verduras y vegetales frescos, así como elegir alimentos de fácil digestión.
"Los alimentos ricos en fibra nos ayudan a tener digestiones adecuadas y a prevenir el estreñimiento y la distensión abdominal. Está recomendado, por ejemplo, el consumo de uno a dos kiwis al día para favorecer el tránsito intestinal", indicó.
También destacó el papel de los alimentos que fortalecen la microbiota intestinal, como el yogur y el kéfir. "Son productos con bacterias beneficiosas que contribuyen al equilibrio del sistema digestivo. Además, los prebióticos —presentes en frutas, vegetales y ciertos granos— son la materia prima que ayuda a formar una microbiota sana", explicó.
El especialista advierte que el exceso de frituras, grasas saturadas, alcohol y comidas muy condimentadas favorece una microbiota inflamatoria y empeora los síntomas digestivos.
"El alcohol es uno de los principales enemigos del sistema digestivo. Aumenta la deshidratación, puede dañar el hígado y empeora las digestiones. Lo ideal es reducirlo al máximo", afirmó.
Asimismo, recomendó no comer en exceso, evitar horarios desordenados de alimentación y extremar cuidados con la manipulación de alimentos y la calidad del agua, para prevenir infecciones gastrointestinales.
Murillo señaló que algunos productos de apoyo digestivo pueden utilizarse de forma ocasional, pero con prudencia. "Remedios caseros como el aloe vera pueden ayudar en ciertos casos, pero siempre con cuidado", indicó.
Señales de alerta que requieren consulta
El gastroenterólogo recalcó que hay síntomas que no deben ignorarse, sobre todo si son persistentes o se agravan. Entre las principales señales de alerta mencionó:
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Pérdida de peso involuntaria.
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Cambios bruscos en el hábito intestinal.
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Necesidad frecuente de laxantes.
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Heces negras o con sangre roja.
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Presencia de masas palpables en el abdomen.
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Anemia sin causa clara acompañada de síntomas digestivos.
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Antecedentes familiares de cáncer gástrico o de colon.
"Cuando los síntomas se repiten en el tiempo, el cuerpo nos está dando alertas. No debemos normalizarlos ni ocultarlos con automedicación", enfatizó el especialista.
Murillo insistió en la importancia de la medicina preventiva. Indicó que a partir de los 45 años se recomienda iniciar estudios de revisión del sistema digestivo, como gastroscopía y colonoscopía.
"La gastroscopía permite detectar infecciones como Helicobacter pylori, una bacteria muy frecuente en nuestro medio y asociada a enfermedad gástrica. La colonoscopía, por su parte, es una prueba segura e indolora que permite detectar y remover pólipos y prevenir el cáncer de colon", explicó.
También recomendó vigilar la salud del hígado, especialmente en personas con diabetes, sobrepeso, obesidad o colesterol elevado, mediante análisis de sangre y ultrasonidos.
Además de la alimentación, el especialista recordó que dormir al menos ocho horas y realizar ejercicio físico regular favorecen la función digestiva y el bienestar general.
"Dormir bien y hacer ejercicio son parte de la medicina preventiva. Mejoran la digestión, el estado de ánimo y la calidad de vida. El mensaje es claro: debemos cuidar nuestro cuerpo de forma integral y no esperar a enfermarnos para consultar", concluyó.
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