Debate Extra TV: Si la vida te da limones, sostén la señal
El debate presidencial de Extra TV se salió del libreto desde el inicio y obligó a su equipo a hacer tiempo al aire, resolver problemas técnicos y sacar adelante una transmisión en vivo que terminó siendo la verdadera protagonista.

"Fue un debate bastante extraño". La frase de cierre del candidato del Partido Liberación Nacional, Álvaro Ramos, fue la mejor síntesis del encuentro transmitido la noche del martes por Extra TV: no tanto por el contenido político, sino por el inesperado reto técnico que marcó el inicio y obligó a la producción a sostener una transmisión en vivo cuando el programa se salió del libreto desde el primer minuto.
El atraso, cercano a una hora, se originó en problemas con el sistema de apoyos visuales que requiere Ramos, quien tiene una discapacidad auditiva. En concreto, el verdiblanco no podía acceder a la asistencia visual necesaria para seguir el intercambio en igualdad de condiciones, lo que obligó a detener el inicio del debate mientras se ajustaba la parte técnica. El episodio puso sobre la mesa un desafío poco visible en la televisión: cómo garantizar accesibilidad real en formatos rígidos y transmitidos en vivo, donde cualquier falla se amplifica frente a las cámaras.
Ahí estuvo lo verdaderamente relevante de la noche. Extra tuvo que hacer aquello que ninguna televisora quiere, pero todas deben saber hacer: cubrir tiempo al aire mientras, tras bastidores, todo el mundo corre para resolver un problema. Hubo congoja, sí, pero también oficio. Los otros candidatos se solidarizaron con Ramos y acordaron esperar. En pantalla, los periodistas explicaron lo que ocurría, pidieron disculpas sin dramatizar y sostuvieron la señal con contexto y comentarios, en una transmisión que se negó a esconder la falla. No sabemos cuánta audiencia se perdió frente a alguna opción más inmediata en el streaming, pero sí quedó claro el músculo de una televisora joven que, desde su relanzamiento bajo Grupo Extra, ha sido vehemente en su intención de darle pelea a los grandes.
En medio del contratiempo técnico, la transmisión encontró oxígeno en los bloques de análisis encabezados por el experimentado Henry Rodríguez, quien aportó lectura, contexto y pausa en una noche marcada por la incertidumbre al aire. Su conducción permitió ordenar, bajar revoluciones y ofrecer claves comprensibles para una audiencia que, en muchos casos, estaba viendo por primera vez una transmisión de Extra.
Distinto fue el caso de los segmentos dedicados a "lo que dicen las redes sociales", a cargo de Jorge Vindas. En un ejercicio que pretendía recoger pulso ciudadano, la lectura en bruto de comentarios de Facebook terminó sumando más ruido que información. En lugar de aportar contraste o análisis, esos espacios replicaron el desorden y la emocionalidad propias de las redes, justo en una transmisión que pedía filtro, jerarquía y contexto periodístico.
Tres horas y media después: esto fue lo que nos dejó el debate presidencial de ¡OPA!
En el plano político, el debate confirmó un patrón ya visto en otros careos recientes, incluido el realizado días antes por el canal ¡OPA!: cuando la candidata oficialista y líder en intención de voto, Laura Fernández, no llega, entre sus perseguidores hay más puntos en común que contradicciones de fondo. Extra decidió subrayar esa ausencia dejando vacía su silla en el escenario, en lugar de convocar a otro aspirante. Fue una decisión editorial clara, que convirtió el micrófono abandonado en blanco de críticas recurrentes de los otros aspirantes, una estrategia que a estas alturas luce más gastada que efectiva.
Participaron Ramos (PLN); Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana); Ariel Robles (Frente Amplio); Juan Carlos Hidalgo (PUSC); y Natalia Díaz (Unidos Podemos). El tono fue cordial y predecible. Ramos, Dobles e Hidalgo mostraron afinidades en forma y fondo; Robles y Díaz buscaron diferenciarse hacia los extremos, sin romper las normas del intercambio, más allá de algún roce anecdótico.
La inclusión de Ramos, Dobles y Robles se explica por lógica electoral: son los perseguidores más claros de Fernández y quienes aparecen con mayores opciones de disputar un eventual pase a segunda ronda. La presencia de Hidalgo, aunque casi invisible en las encuestas, se justifica por el peso histórico del PUSC, una franquicia tradicional que sigue aportando contenido al debate. Más difícil de explicar fue la invitación a Díaz, cuyo respaldo no supera el margen de error y es inferior al de otros aspirantes ausentes del escenario del Auditorio Nacional, como Fabricio Alvarado (Nueva República) o José Aguilar Berrocal (Avanza).
La participación del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) como coorganizador sí le dio un matiz distinto al contenido. Las preguntas se enfocaron en temas propios de su ámbito: construcción de obra pública, vivienda de interés social, acceso al agua. No son asuntos que figuren entre las principales prioridades del electorado indeciso, según los estudios de opinión, pero permitieron escuchar a los aspirantes hablar con mayor concreción sobre aeropuertos y puertos, rutas nacionales, inversión de fondos de pensiones en infraestructura y modelos de concesión. Fue un ejercicio refrescante por lo específico, aunque inevitablemente denso —y por momentos aburrido— desde el ángulo televisivo.
En el reforzamiento de la imagen de la joven televisora hubo una oportunidad desaprovechada. Extra probablemente contó a causa del debate con una audiencia ampliada y primeriza, pero no terminó de promocionar su propuesta periodística ni a todo su talento en pantalla (algo que ¡OPA! sí ejecutó de mejor manera). Con excepción de figuras de amplio kilometraje como Alejandro Brokke y Henry Rodríguez, el resto del equipo pudo resultar desconocido para el televidente ocasional, sin que se les diera un rol más protagónico. También llamó la atención que se otorgaran minutos al aire al presidente del colegio profesional coorganizador, pero no a una figura de dirección periodística del medio para presentar la voz y visión editorial de Extra.
Como era de esperarse, la abundante pauta proselitista dominó los cortes comerciales. Paradójicamente, los dos candidatos con mayor inversión publicitaria no estuvieron en el debate: Fabricio Alvarado y Eliécer Feinzaig (Liberal Progresista). El primero reiteró su ya conocido relato de hombre de familia, incluso cediéndole la narración a su esposa; el segundo volvió a apostar por piezas audiovisuales extensas y confusas, donde el intento de humor y coloquialidad —incluido un "mae" particularmente forzado— no termina de hacer sentido.
Al final, el debate de Extra no será recordado por sacudir el tablero electoral. Será recordado por una dificultad técnica inesperada y, sobre todo, por cómo una producción supo sobreponerse en vivo. En televisión, eso también cuenta.
Ficha técnica
Debate Nacional: Construyamos país
Fecha: 20 de enero
Lugar: Auditorio Nacional, Museo de los Niños
Transmisión: Extra TV (Canal 42), en conjunto con el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA)
Conducción: Alejandro Brokke, Jessica Quesada, Gabriela Muñoz y Teresita Cedeño
Análisis: Henry Rodríguez e invitados
Redes sociales: Jorge Vindas
Hora: 7 p. m. (inició casi una hora después por problemas técnicos)