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Diego Bravo expone heridas que marcaron su infancia: “¿Acaso eso es justo?”

Por Camila Castro | 1 de Mar. 2026 | 3:21 pm

El reconocido creador de contenido Diego Bravo compartió algunos de los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar a lo largo de su vida, a través de frases que marcaron su infancia y adolescencia.

Mediante una publicación en su cuenta de Instagram, Bravo difundió varias imágenes de cuando era pequeño. En una de ellas, tomada en el kínder, escribió: "Tengo 6 años y todos en el kínder se rieron de mí porque conté que mi sueño es ser popular. ¿Acaso es malo?", recordó al evocar aquel doloroso momento.

En otra imagen mencionó que, a sus 8 años, desfiló vestido de campesino e incluso deseaba tocar la lira; sin embargo, sus compañeros le decían que eso era solo para mujeres, por lo que prefirió desfilar con una niña. "¿Acaso eso es justo?", concluyó en ese mensaje.

A los 9 años contó que fue abanderado; no obstante, aseguró que su maestra le habría mencionado que no podía ser dirigente porque no era el más inteligente, como otros compañeros que sí tenían mejores calificaciones, y cuestionó si eso verdaderamente era justo para un niño.

El creador de contenido relató que, a los 10 años, bailaba a escondidas en su cuarto, porque si su papá lo veía, le decía que el baile era solo para mujeres, y se preguntaba si ese mito era una realidad.

A los 11 años jugaba únicamente con niñas, ya que los niños lo molestaban e incluso le decían que parecía "playito" y que quien se juntara con él sería igual.

Al cumplir 12 años, Bravo contó que era monaguillo; sin embargo, en el colegio le decían que seguramente tenía relaciones con el sacerdote e incluso que ya estaba muy grande para desempeñar ese rol.

A los 13 años, cuando ya se encontraba en el colegio, aseguró que nunca se tomaba fotografías, pues se burlaban de él por pertenecer a un grupo de baile y por ser quien siempre participaba en los actos cívicos.

A los 17 años consiguió su primer trabajo para pagar sus estudios, ya que su papá veía de mala manera que él fuera gay.

Bravo también contó que, a los 18 años, asistía a la universidad para estudiar teatro sin que su padre lo supiera, pues consideraba que no era una disciplina para hombres. "Menos decir que mi primer papel es un travesti. ¿Acaso eso es malo?", escribió.

A sus 34 años, cuando participó en el programa Mira Quién Baila, afirmó que algunos compañeros se burlaban de él e incluso usuarios en plataformas digitales le decían comentarios ofensivos: que no sabía bailar, que lo sacaran del concurso, que estaba gordo o que su trasero se veía mal.

Asimismo, aseguró que a sus 35 años no quería realizar la publicación, ya que le daba miedo ser juzgado por mostrarse vulnerable o que lo señalaran por su pasado. "Tengo mucho miedo y ansiedad", mencionó.

Finalmente, el creador de contenido cerró su mensaje señalando que aún es juzgado por su apariencia, por su trabajo y por sus gustos, pero que todo lo que ha vivido le ha enseñado que no debe vivir para complacer a nadie.

"Hoy más que nunca celebro quién soy: mis talentos y mis imperfecciones, mi sensibilidad, mis caídas y mi proceso. Abrazo mis tiempos y mis sueños. He decidido ser libre de todas las frustraciones que distintas personas han reflejado en mí desde niño. He decidido ser Diego", concluyó.

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