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Entrevista con Adrián, de Jogo: “Picnic es el evento de Costa Rica, musical y culturalmente”

Desde convencer a Maná de regresar al país hasta montar una orquesta de más de 40 músicos para Yandel Sinfónico, Adrián Gutiérrez explica cómo se arma el Festival Picnic y qué sorpresas trae su edición 2026.

Por Víctor Fernández G. | 14 de Mar. 2026 | 5:26 am

Adrián Gutiérrez tiene un ojo siempre puesto en la lista de Spotify de las 50 canciones más escuchadas en Costa Rica. Es su referencia frecuente cuando explica la curaduría del cartel del Festival Picnic 2026, cargado de artistas urbanos que dominan, justamente, ese ranking que retrata buena parte del consumo musical de los ticos.

El productor de Jogo —empresa que con los años se ha convertido en una de las marcas más aspiracionales del entretenimiento juvenil en el país— no oculta su entusiasmo al desmenuzar los detalles de la nueva edición del festival. A lo largo de los próximos dos fines de semana, el Picnic volverá a convertir Pedregal en una pequeña ciudad musical por la que desfilarán decenas de artistas: algunos tan veteranos como Alpha Blondy o Enanitos Verdes; otros que apenas comienzan a despuntar, como Aria Vega o De La Rose (si usted sabe quiénes son estas dos últimas, felicidades: el colágeno todavía es parte natural de su vida).

De esto y más conversamos, largo y tendido, con Adrián —"el de Jogo", más fácil de identificar así que por su nombre completo— en medio de las carreras propias de los días previos de un evento que reunirá a decenas de miles de asistentes y que, con los años, ha acumulado suficientes credenciales como para convertirse en la franquicia musical más importante del calendario de conciertos de Costa Rica.

¿Cuáles son, para usted, las principales particularidades del cartel de Picnic 2026? ¿En qué debería fijarse más la gente?

Para mí, particularmente, y se lo digo porque ya estoy más grande, me llama muchísimo la atención Maná. Fue un trabajo de casi un año explicarles lo que es el festival, convencerlos, porque tenían 10 años de no venir al país, habían tenido muchas ofertas acá, y al final que hayan escogido el festival fue algo superbueno para nosotros.

He podido ver el show de Maná dos veces en el último año, y está increíble. Creo que es algo a lo que la gente debería ponerle mucha atención. Cuando vengan y vean ese show, los que no son fans de Maná van a terminar siéndolo. Y los que ya son fans, les va a encantar.

Creo que el show de Yandel Sinfónico es algo que realmente está rompiendo un montón de paradigmas en lo que es la música urbana. La gente no se imagina la planeación ni todo lo que lleva ese show, lo que van a ver acá. Yo siempre que alguien me pregunta le digo: "Métase a YouTube, sírvase un whisky o algo y póngase a ver el show, porque ahí está. Es buenísimo".

Ese montaje, incluso, parece mucho más complejo, por tener a tantos músicos en escena. Ese ensamble que va a tocar con él, ¿lo trae o se va a usar una orquesta local?

Vamos a trabajar con la Orquesta Universal, que lleva ya meses en comunicación con el equipo de Yandel, alistando las pistas, alistando todo, porque estamos hablando de una orquesta de más de 40 músicos.

Adrian Gutiérrez es el director general de Jogo, la productora detrás del festival Picnic.

Entonces, ya usted entenderá la complejidad del festival: los micrófonos, las consolas, todo lleva un nivel de planeación importante, porque los micrófonos que se necesitaban eran más específicos por el tipo de show. Hubo que traer una parte de Guatemala, otra de Miami, para poder cumplir el rider de ese show en particular y, obviamente, hacer el ensamble con la orquesta local.

Eso es algo que la gente no se imagina: la calidad y lo bueno que es ese show. Y a mí, particularmente, ese primer día, esos dos shows, la verdad es que me encantaría verlos. Es algo que estoy esperando muchísimo.

¿No consideraron hacer lo de Yandel Sinfónico como un concierto aparte, justamente por tener un tratamiento distinto? Porque parece un reto bastante grande montar algo tan diferenciado. Incluso, podría pensarse que es la mayor cantidad de músicos en escena que han tenido en el festival.

Exactamente. Va a ser, por muchas implicaciones, como lo de Maná. El escenario de este año está impresionante. Nunca hemos tenido un escenario tan grande. ¿Por qué? Por el tema de Maná, por algunos aspectos técnicos y también por el tema de los músicos de Yandel.

Tuvimos que hacer un techo no de 19 metros de boca, como normalmente hacemos en festival, sino uno de 24 metros de boca, por la cantidad de músicos que íbamos a tener. Eso también llevó algunos retos.

Y sí, lo de Yandel se consideró en algún momento como concierto aparte, pero en el festival nosotros siempre queremos dar cosas diferentes. Lo vemos como un tema de cultura, de diferentes tipos de música, de diferentes géneros. Para nosotros es importantísimo que la gente vea el festival como eso: un lugar donde ve shows diferentes, donde ve propuestas nuevas. Y esto de Yandel es una apuesta brillante, buenísima, a la que le hemos metido muchas ganas y que queremos que la gente disfrute.

Este es el horario de la primera fecha del Picnic 2026, que se celebrará este sábado 14 de marzo.

Ya con el resto del cartel, ¿qué más destacaría?

A mí me encanta también el tema de Alpha Blondy, que fue una banda que cuesta mucho que pueda venir a estos lados del mundo, porque ellos viven en África. Tuvieron que salir prácticamente desde inicios de semana, hacer conexión por Francia. Convencerlos del festival, de la propuesta, también fue una negociación importante. Es una banda que siempre he querido ver en el festival y me gusta muchísimo.

Y, obviamente, están todos los artistas nuevos. Ese primer día tenemos a Kapo, que es el artista que tiene la canción número uno en Costa Rica. Tiene como cinco canciones en el Top 50. Vino el año pasado al festival, pero nosotros a veces sí nos tomamos el tiempo de ver qué artistas han hecho mucha música en el año y han tenido un crecimiento exponencial.

Kapo hace un año era como un relleno, la gente no tenía tan claro qué era la música de él. Hoy en día es una realidad: es de los artistas que más suenan en el país, de los que más gustan. Por eso tuvo la oportunidad de volver.

Y hay artistas consagrados como Ozuna, Rels B, está también el caso de Young Miko. Creo que tenemos muchísimos artistas, nuevos y consolidados, para todos los gustos en esta primera fecha.

La gente se va a ir demasiado feliz. Con la producción, también, y con parte de nuestras marcas, cuando la gente venga acá se va a sorprender. Es una verdadera ciudad lo que montamos. Todo tiene el mejor cuidado, el mayor detalle, pero aun así un clima riquísimo.

Y, particularmente, aunque este año estemos en marzo, siento que este año no ha habido un evento así. Desde el concierto de Aventura, en diciembre, hasta ahora, este es como el primer gran evento del verano. Picnic siempre marca eso: como un inicio del año. Este año nos tuvimos que mover por el tema de las elecciones, pero al final estamos supercomplacidos con la puesta en escena de esta primera fecha.

Lea más: Festival Picnic 2026: manual de uso para la Generación X

Mucha gente, incluso personas jóvenes, dicen que les llama más la atención la segunda fecha. ¿Es difícil balancear los dos días con igual fuerza?

Viera que, particularmente, esta es la edición de todas en que las ventas están más parejas. Actualmente tiene más gente la primera fecha, pero la diferencia entre una y otra será de mil personas, que eso es nada en el espectro del festival.

Hay años en que hemos tenido, no sé, en 2024, una fecha con 5.000 personas más que la otra. En 2024 gustó más la primera que la segunda; el año pasado, la segunda vendió más que la primera. Este año está superbalanceado.

Y al final es eso: la segunda siempre tiene la particularidad de que la gente viene a la primera, empieza a ver contenido en redes sociales, habla con los amigos, ve los juegos, las marcas, todo, y eso ayuda un montón a que la segunda se venga arriba.

¿De cuánta gente estamos hablando en el montaje? ¿Cuántas personas forman ese ejército de producción?

Mi equipo, el que trabaja todos los días en Jogo en conciertos y en todo lo que hacemos, somos aproximadamente 30 personas. Ese es como el equipo primario.

Pero en cuanto a montaje, producción y puesta en escena, entre toda la gente que trabaja el festival tenemos entre 2.000 y 2.300 personas por fecha, más o menos, en empleos directos.

Solo de oficiales de seguridad y apoyo tenemos unas 400 personas. Aparte de fiscales y validadores de boletos, ahí serán otras 200. En la parte de food trucks tenemos más de 40 opciones; si usted calcula unas ocho personas por cada una, ahí son casi otras 400. Limpieza también es un ejército de gente.

Entonces, por fecha, trabajando para operar el festival, son entre 2.000 y 2.300 personas para que todo salga de la mejor manera.

Andrés Gutiérrez es el director de operaciones de Jogo.

En Pedregal siempre ha sido un reto evitar el colapso vial en Belén. ¿Qué tienen previsto este año para la circulación de la gente?

Eso fue algo que vimos en una reunión con todas las instituciones la semana pasada. El festival es un proyecto vivo, que va creciendo año con año y se va mejorando. Ya tenemos una hoja de ruta muy clara de qué funciona y qué no.

En conjunto con Tránsito y la Municipalidad de Belén, que coordinó también con las municipalidades de Alajuela, Heredia y Santa Ana, se están atendiendo todas las rutas del festival. Obviamente también nos ayuda la Fuerza Pública.

Por decirle algo: en 2022, que fue el primer año de dos fechas, y además llovió, sí fue complicado. Había gente que podía durar tres horas en llegar. Pero el año pasado, a las 5 de la tarde, ya teníamos al 98% de la gente adentro. Eso también es un tema cultural: la gente ya entendió que al festival hay que llegar temprano.

Si acaso, el año pasado tuvimos un pico de hora y media de tránsito fuerte, que se manejó superbién con todas las instituciones. Aparte, nosotros ponemos el tren. Tenemos un convenio con Incofer, donde se alquilan los trenes y se le da a la gente, por un precio supercómodo de 3.000 colones, la posibilidad de ir y venir en tren. Eso ayuda muchísimo.

Con la gente que viene en buses también se trabaja: se les da marchamo, se registran y tienen un acceso diferenciado para que no los tengan que bajar afuera y no se genere tránsito.

Al final es mucha gente trabajando por mucho tiempo, pero lo bonito es que año con año nos ha salido mejor. La gente la pasa mejor, llega más rápido y para nosotros ese es un tema de servicio.

Siempre es bonito ver cómo hay artistas que empiezan abajo en el cartel y luego van subiendo. Ustedes han tenido muy buen olfato para detectar talento. Si revisamos la parte baja del cartel, más allá de los headliners, ¿qué le recomendaría a la gente no perderse?

Sí, la verdad es que con eso hemos tenido muchísima suerte. Ya hablamos del caso de Kapo, que hoy en día es una realidad por el artista en que se ha convertido.

En el escenario Hideout, por ejemplo, tenemos a Kibba, que es un productor y DJ que está haciendo temas gigantes con muchos artistas, con Ryan Castro, con J Balvin. Tiene varias canciones en el Top 50. Él va a cerrar el festival en el escenario de adentro, después de Rels B, y creo que va a ser un show bastante dinámico, bastante bonito, que la gente puede disfrutar.

Está también De La Rose, una artista con la que ya hemos trabajado y que el año pasado sacó disco nuevo.

Y hay artistas más emergentes, especialmente para la segunda fecha, que la gente joven nos ha pedido muchísimo.

Además, incorporamos como invitada especial a Aria Vega, para que le tengan muchísima atención. Actualmente tiene la canción más viral en Costa Rica. La anunciamos en el festival hace poco. Es una sorpresa, así como el año pasado trajimos a unos venezolanos, Alleh y Yorghaki, que pegaron en verano y nos pareció bonito que la gente los viera.

Aria Vega tiene dos o tres canciones ahorita en las listas de Spotify en Costa Rica, la canción más viral es de ella también, y muchísimos artistas le están dando colaboraciones. Ryan Castro, por ejemplo, tiene un junte con ella, y sé que Beéle también va a hacer algo con ella. Ese tipo de sorpresas son parte de lo bonito del festival. El show de esa muchacha creo que va a reventar, va a gustar muchísimo.

Y ese día también tenemos a Tyga, que es un artista gigante que hemos querido traer por años. Entonces, para la gente a la que le gusta el hip hop, también hay un headliner de calidad, como en otros años tuvimos a T-Pain o Wiz Khalifa.

Al final eso es lo bonito del festival: acomodar su horario, elegir qué ver y entender que hay de todo.

Se nota que ustedes muchas veces negocian artistas que luego vienen al festival y después hacen fecha en solitario, o al revés. ¿Ese es parte del modelo?

Sí, hay ciertos deals así. En el caso de Alejandro Fernández, por ejemplo, en años anteriores no había tenido los mejores resultados acá. Nosotros le contamos del festival, le hablamos de la importancia de que otro público conociera su música, de hacer un show acá y después hacer una fecha solo. Él nos hizo caso, salió increíble el festival y después la fecha la vendió toda.

Con los artistas emergentes es diferente. Muchos vienen por primera vez a Centroamérica gracias al festival, hacemos relación con ellos y, por el buen trato y el trabajo que hacemos, después cuando arman sus giras buscan a Jogo y nos piden organizarlas. Nosotros coordinamos para mucha gente en Centroamérica.

El caso fue Omar Coutz, que vino al festival el año pasado. Venía con disco y una vez que vino se le negoció la gira en Centroamérica. Lo mismo con Latin Mafia: vino al festival y después, cuando tuvo su gira, se la armamos en Centroamérica.

El caso de Frontera el año pasado también: vino al festival y ahora está viniendo solo, y prácticamente tiene todo vendido. Entonces sí, se construye el vínculo por medio del festival para otras cosas.

La colombiana Aria Vega es una artista en ascenso que se incorporó de última hora al cartel del Picnic 2026.

Es como si el festival funcionara también como termómetro.

Exactamente. A nosotros también nos sirve porque el festival es un termómetro para saber qué show gusta, qué show puede repetir y cómo organizarlo.

En eso sí lo hacemos muy bien. En el caso de Danny Ocean, por ejemplo, ya estaba pautado hacer primero la fecha, que le fue muy bien, y después el festival, donde va a cerrar uno de los escenarios el segundo día. Son negociaciones de mucho tiempo.

Apenas termina un festival, o incluso antes, ya estamos viendo el del otro año. Entonces usted desde hoy tiene que imaginarse a Danny Ocean en determinado punto, porque cree que la fecha va a ir bien, que va a tener crecimiento y que a la gente le va a gustar.

Tenés que anticipar el futuro un poco. A veces negociás un artista cuando está muy pegado y de repente, seis meses después, no tanto; o al revés, es nuevo y crece demasiado en ese trayecto. Nos ha pasado con muchísimos. Nos pasó con Karol G, con Alejandro, con Feid. Hay muchísimos casos de artistas cuya realidad era una cuando negociamos y era otra cuando llegaron al festival.

¿Se puede decir entonces que algunos artistas "se gradúan" del festival y luego merecen ya una fecha propia?

Sí, totalmente. Nos pasó, por ejemplo, con Ryan Castro. Creció tanto que se tomó la decisión de hacerle una fecha por aparte. Y hay otros casos como el de Rawayana, que vino dos años seguidos al festival. Ya no puede volver inmediatamente porque el plan era que este año hiciera su fecha y le aseguro que cuando salga se va a vender todo en horas.

Entonces sí, son artistas que se gradúan del festival y está bien que tengan ya su propio concierto para lucirse por aparte.

Con el público joven ustedes tienen ya una conexión muy clara. Pero con el público más adulto, parecía que en otras ediciones hubo guiños más explícitos, cuando trajeron a Incubus, Cypress Hill o The Offspring. En esta edición no lo percibo tanto. ¿Eso va y viene o el festival sigue teniendo como tronco principal la música urbana?

El tema es que  en reggae, por ejemplo, los nombres grandes son los mismos de hace años y ya han venido al festival. En rock en español, hemos traído a Café Tacvba, Zoé, Auténticos Decadentes, Los Pericos, Los Fabulosos Cadillacs. Entonces uno se pregunta: ¿qué queda por traer? No es música que se inventa todos los días, es música de hace mucho tiempo.

Y le pongo el caso del bloque en español, que a mí me encanta. ¿Quién no había ido al festival? Bueno, Maná, que está ahí. También Orishas, que me gusta muchísimo. Bomba Estéreo. Entonces, creo que es un tema de cómo la gente lo percibe o lo ve.

El segundo día siempre está hecho para gente más grande; el primer día es para gente más joven. Si usted se fija, en el segundo día tiene a Orishas, Bomba Estéreo, Enanitos Verdes, Simple Plan, Christina Aguilera, Christian Nodal, Juanes. Estamos hablando de siete u ocho artistas en un cartel de 15. La mitad del contenido de ese día es para gente más grande.

Lo que pasa es que la gente ve todo el cartel y no siempre se toma el tiempo de decir: "Ah, sí, este día está hecho para mí". Porque si usted me pregunta a mí, yo iría al segundo día. Aunque Maná me encanta y es de mis bandas favoritas, también me gusta Juanes, me encantan Enanitos Verdes, me gusta Nodal, me gusta Christina Aguilera. Entonces sí, el segundo día está diseñado para un público más adulto.

El primero es más urbano. En el segundo hay artistas urbanos como Mora, Jhay Cortez, Lunay y Danny Ocean, pero el grueso son artistas para otra generación.

Recuerdo, por ejemplo, una banda estadounidense que estuvo sonando en algún momento para este festival. Estaba entre Picnic y otros eventos de la región, y había una oportunidad. Nosotros realmente no lo vimos claro. Creo que hoy en día es un evento que aquí no se llenaría ni vendería como la gente imagina. Entonces, tal vez, para Colombia podía sonar chivísima e increíble para su festival, pero en Costa Rica no necesariamente. Ya para nosotros, en un caso así, ese dinero tenía más sentido invertirlo, por ejemplo, en Christina Aguilera: un artista que nunca ha venido, una de las grandes figuras del pop, con un show de primer nivel y que, para la propuesta del festival, nos daba más valor.

Entonces, al final, también es un tema de interpretación, de gustos, de realidad y de presupuestos.

A veces pareciera que la gente no termina de entender que no se trata solo de un artista, sino de la propuesta completa del festival.

Exactamente. Para nosotros lo difícil es luchar con eso y lograr que la gente entienda que no es solo por un artista, sino por la propuesta general.

Yo tomo mi tiempo para viajar e ir a otros festivales, y casi le puedo decir que en muy pocos festivales de Latinoamérica la gente tiene un servicio como el que se le da acá, con las condiciones que tiene. También tenemos que entender a la gente de Costa Rica. Aquí, como la gente no va tanto a festivales, dice: "Ay no, qué lejos es esto". Entonces tenemos que diseñar algo donde la gente pueda moverse rápido entre escenarios, donde todo funcione bien.

Y eso es parte del reto. Hay gente que dice: "¿Por qué ponen a ese artista contra ese otro?". Bueno, porque es por diseño y la gente tiene que rotar, tiene que escoger lo que más le gusta.

Hacer conciertos es más fácil. Si el artista gusta, todo bien; si no gusta, nadie pone nada. Pero un festival como Picnic, tan grande y tan sentido por la gente, implica escuchar los comentarios de todo el mundo.

No le vas a quedar bien nunca a todo el mundo. A alguno le gusta Simple Plan pero no le gusta Christina Aguilera; a otro le gustó Gwen Stefani, pero prefería otra cosa. Es así. Llevamos demasiados años haciéndolo y algunos años vende un poquito más que otros. A veces la gente se queja, a veces lo ama, a veces lo odia.

Pero uno se debe a la gente que quiere venir y quiere llevarse la mejor experiencia. Entonces, indiferentemente de los comentarios, nosotros como empresa siempre buscamos la calidad.

¿Cuán importante es esa experiencia integral, más allá del cartel?

Es fundamental. Nunca hemos tenido tantos patrocinadores como este año, nunca hemos tenido activaciones y espacios tan cool como los que vamos a tener este año. El diseño está increíble.

Para mí, Picnic es el evento de Costa Rica, musical y culturalmente. Genera demasiado. Y a veces los ticos estamos malacostumbrados en el aspecto de entretenimiento, porque siempre tenemos de todo acá. Pero cuando usted ve a gente de Guatemala, de El Salvador, de Panamá, que viene para acá, se da cuenta de cómo lo valoran.

Hay un club de fans de Christina Aguilera de El Salvador que nos ha escrito que viene mucha gente a verla. Viene demasiada gente de Panamá también. La gente no puede creer que esto pase en Costa Rica.

Y aquí, en lugar de sentirnos orgullosos, a veces lo primero que se oye es: "¿Por qué no me trajeron esto? ¿Por qué no me trajeron aquello?". Pero la realidad es que, desde 2022 para acá, en menos de cuatro años, hemos traído entre 120 y 150 artistas de todo tipo al festival. Eso casi en ningún lado pasa. En Centroamérica, menos.

Y al mismo tiempo ustedes también han construido una marca con una forma muy particular de producir conciertos.

Sí. Creo que algo que nosotros, como empresa, hemos hecho consistentemente es apostarle a esta línea de artistas desde hace más de 15 años, no desde ahora. Siempre estuvimos ahí y eso nos dio una ventaja, porque la gente tiene muchísima credibilidad en la empresa en cuanto a los shows que hace.

Hoy eso nos ha permitido hacer de todo. El año pasado tuvimos a Foster the People, y le fue increíble. Pero también hicimos el show de Mora y también tuvimos a Carlos Vives con Fonseca. Entonces, creo que la marca Jogo en general es muy sólida, no solo por el tipo de artista, sino por la experiencia.

Nosotros sí hemos entendido eso diferente. Si usted va a un concierto de nosotros, tratamos de llevar la experiencia de lo aprendido en el festival: que las áreas de comida tengan muchísimas opciones, que haya dónde sentarse, que sea cómodo.

Desde que usted llega al parqueo, entra y hay un DJ o una banda antes, puede comer algo, ya está ambientado. Después hay un after. La mayoría de los conciertos de nosotros tienen un montón de elementos que otros no tienen. Entiendo que el resto no lo hace porque eso implica inversión, pero para nosotros esa es parte del valor.

Tal vez la gente no va solo por el artista, sino por un tema social, por una experiencia. Y eso es el festival. Nosotros siempre vamos a tratar de hacer el mejor trabajo con los artistas; cada año se invierte más en cartel, nunca un año se ha invertido menos que el otro. Pero no queremos ser un festival de artistas nada más: queremos que sea un festival y que sea el evento del verano en Costa Rica.

Jogo además no solo está en los eventos públicos, sino también en eventos para marcas y empresas.

Sí, totalmente. Por eso le digo que hoy en día somos 30 personas en oficina planeando un año lleno de música.

Para poder ir adelante con todo, también está el respaldo de los patrocinadores. Entonces, cada marca y cada persona involucrada en el festival tiene que tener el mejor acabado posible, para que también tengan esa retribución. Tenemos un equipo de marcas, un equipo in house de producción técnica, un equipo de hospitality.

Con los años hemos ido armando una estructura de gente superapasionada, a la que le gusta hacer esto todo el año.

Y a mí particularmente me encantan también los conciertos gratuitos que hemos hecho con al Municipalidad de San José, porque la gente llega temprano, va con su familia y uno siente que le está dando a la gente un día diferente. La música es eso: distracción, felicidad. Ahora que tuvimos a Gilberto Santa Rosa en La Sabana, ver a la gente tan feliz, tan metida con el concierto, es muy bonito. Al final, para nosotros, es música todo el año y la verdad es que nos encanta.

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