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La gota que derramó el vaso para que Meghan y Harry abandonaran la Casa Real

22 de Ene. 2020 | 8:57 am

(CRHoy.com) El príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle estaban cansados de ser el foco de atención donde aparecieran. Los constantes artículos sobre su vida privada y fotos de paparazzi en cualquier lugar donde pasaran los impulsaron a tomar la decisión de apartarse de la familia real británica.

Sin embargo, la gota que derramó el vaso fue la atención que le dieron los medios a su hijo Archie, a quien ellos esperaban mantener fuera de todos los focos, según el sitio de entretenimiento TMZ.

Desde que el pequeño nació, su madre trató de protegerlo y apartarlo de los medios de comunicación. Sin embargo, no fue posible. Todos querían saber de él.

Meghan fue muy reservada con el nacimiento de Archie. No quería que nadie supiera ni siquiera dónde había nacido y eso molestó a los británicos, quienes esperaban que el pequeño fuera presentado como sus primos Jorge, Carlota y Luis, con lujo de detalles.

Pero definitivamente todo empeoró con el bautizo del niño. La exactriz y el príncipe fueron muy criticados por la prensa durante semanas por ser "demasiado protectores" y no presentar ni siquiera a los padrinos de su primogénito.

Aunque los consejeros reales advirtieron a la pareja que debía ser más comunicativa, lo rechazaron y decidieron apartarse y "proteger" a su hijo.

"Piensan que, si el público británico no está contribuyendo financieramente, entonces no tienen el mismo derecho a comentar sobre su vida privada", dijo una fuente a TMZ.

Desde el lunes anterior Meghan, Archie y Harry están viviendo su "nueva vida" en Vancouver, Canadá.

Tristeza

Obligados, con "gran tristeza", a renunciar a sus títulos de altezas reales, los duques ven abrirse un nuevo capítulo en sus vidas en el que perderán su financiación pública pero conservarán, aunque temporalmente, la asignación económica del príncipe de Gales.

El lunes, el diario The Guardian destacaba que la corona pierde a sus dos miembros más populares entre los jóvenes, mientras el conservador Daily Telegraph subrayaba cómo esta crisis obligó a la monarquía a redefinirse.

Según este diario, el príncipe Carlos -padre de Harry- que a sus 71 años se prepara para suceder en el trono a la reina Isabel II, de 93 años, seguirá financiando a la pareja de sus "ingresos privados" mientras deciden si se instalan definitivamente en Canadá, Estados Unidos u otro país.

Desde que el príncipe y su esposa Meghan sacudieron a la monarquía con el inesperado anuncio el 8 de enero de que querían retirarse del primer plano de la familia real pero seguir "apoyando a la reina", la familia real británica buscaba solucionar la crisis.

Finalmente, la monarca anunció el sábado que la pareja renunciaba a su tratamiento de altezas reales y a su dotación pública y que devolverán los 2,4 millones de libras (unos 3,1 millones de dólares, 2,8 millones de euros) pagador para renovar su casa cerca del castillo de Windsor.

El príncipe de 35 años, también tuvo que renunciar a sus grados militares y condecoraciones conseguidas con dos misiones en Afganistán. La pareja conservará sin embargo su título de duques de Sussex.

El deseo del joven príncipe y su esposa de mantener un pie dentro y otro fuera de la realeza había sido mal recibido por la opinión pública y la reina optó por una opción firme.

"Me produce gran tristeza que se haya convertido en esto", reconoció Harry ante los invitados a una cena caritativa el domingo en Londres.

"Nuestra esperanza era seguir sirviendo a la reina, a la comunidad y a mis asociaciones militares, pero sin financiamiento público. Lamentablemente, eso no es posible", subrayó en su primer comentario público al respecto.

Además de un negocio –los británicos se refieren a su monarquía como "la empresa"– la realeza es un vínculo familiar y, como tal, con un fuerte carácter afectivo. "Harry, Meghan y Archie seguirán siendo miembros muy queridos de mis familia", dijo la reina. "Siempre tuve un enorme respeto por mi abuela, mi comandante en jefe, y le estoy increíblemente agradecido", respondió Harry el domingo emocionado.

Harry y Meghan llevaban meses mostrando dificultades para soportar la enorme presión a la que la prensa sensacionalista británica somete a la familia real, especialmente desde el nacimiento de su hijo Archie hace ocho meses.

Aún dolido por la muerte de su madre, la princesa Diana, en un accidente de coche en 1997 cuando era perseguida por los paparazzi en París, el nieto de la reina Isabel acusó a los diarios de acosar a su esposa y dijo temer que "la historia se repita".

Acostumbrada a un lujoso tren de vida y a tener independencia, a Meghan, una actriz californiana que renunció a su carrera cuando se casó con él en 2018, le costaba adaptarse a las rígidas normas de vida de la familia real británica.

Su decisión desató también el debate sobre si esta estuvo influida por un trato racista de la prensa británica a la duquesa, que es mestiza.

El hijo menor de la princesa Diana dijo que fue necesario "coraje" para abrir un nuevo capítulo en sus vidas, en una aparente tentativa de explicar su decisión a la sociedad. Pero "realmente no había otra opción", dijo.