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Mundo insólito – El nuevo “monstruo”

10 de Ene. 2021 | 5:34 am

(CRHoy.com) – A lo largo de la historia, los trastornos de personalidad de algunos de los grandes líderes políticos han dejado su huella en el mundo.

Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos con sus días contados en la Casa Blanca, es el nuevo habitante de esa galería de celebridades afectadas por tales dolencias.

Woodrow Wilson, presidente estadounidense quien tuvo que apañárselas con la Primera Guerra Mundial, se comportaba como un iluminado, egocéntrico, receloso y obsesivo. Para Clemenceau, primer ministro francés de entonces, se trataba de una «neurosis religiosa».

Sin embargo, su comportamiento se atribuyó al ictus (embolia o enfermedad cerebrovascular) que lo incapacitó al punto de que, según parece, su esposa Edith llegó a asumir el poder tras bastidores.

Por cierto, otro gran líder con ictus fue el emperador romano Julio César. Parece que las convulsiones que sufría se debían a derrames cerebrales que con el tiempo le deprimieron y restaron ímpetu para lograr el poder absoluto. Ya pronto sería asesinado.

Más acá, Adolfo Hitler y Joseph Stalin bañaron en sangre el siglo XX. Mientras al nazi se le tenía como a un «psicópata neurótico», al soviético se le consideraba «paranoico».

Abraham Lincoln, clave en la abolición de la esclavitud y acabar con la Guerra de Secesión americana, entre otros logros, padecía de depresiones recurrentes que lo hacían pensar en la muerte y el suicidio.

Un padecimiento que también sufría Winston Churchill, primer ministro inglés. Estos episodios depresivos eran más conocidos antiguamente como «melancolía» y afectaron al líder británico, quien lo llamaba su «perro negro», aún en los momentos cruciales de su gestión política.

Más allá de estos males crónicos de los líderes más famosos, existe otro, conocido como el síndrome de Hubris, que les detona en cuanto pisan los territorios del poder político volviéndolos soberbios y arrogantes.

En su desenfrenada exhibición de autoconfianza, pues creen saberlo todo, pierden el sentido de la realidad y actúan contra el sentido común hasta volverse figuras nocivas para los pueblos que gobiernan, como es el caso de Hugo Chaves, Margaret Thatcher, José Maria Aznar, George W. Bush y el mismo Hitler, para citar unos pocos.

Y, bueno…el de Donald Trump, cuyo narcisismo crónico y bipolaridad, mezclados con el Hubris, han sido el sello personal de su catastrófico paso por el poder. Lo evidencian, entre otros autores, su sobrina Mary Trump en su obra sobre él, «Demasiado y nunca suficiente», y también los hechos ya conocidos y repudiados durante este mandato que culmina el 20 de enero.

Instigado por Trump, el episodio protagonizado por sus seguidores este miércoles al asaltar el Congreso con la intención de impedir el reconocimiento de Biden como su sucesor, puso un antes y un después en la historia de la democracia estadounidense.

Un episodio que podrá sanar, mas nunca ser olvidado.