Mundo insólito – Gobernando con la bruja al lado

Ronald Reagan junto a Joan Quigley.
(CRHoy.com) – Numerosos líderes se han valido a lo largo de la historia de un talismán, una bola de cristal o una superstición para poder gobernar a sus pueblos.
Algunos de ellos se valieron incluso de la astrología para tomar sus mejores decisiones aprovechando el alineamiento favorable de los planetas o la repercusión de estrellas y galaxias sobre el movimiento de la Tierra.
Es decir que, cuando dudaron de la razón, titubearon ante la emoción o descartaron aceptar el clamor popular, corrieron a donde un clarividente para que les sacara de apuros en los momentos de mayor atribulación.
Tras el atentado que sufrió en 1981, el entonces presidente norteamericano Ronald Reagan se puso bajo el alero de la astróloga Joan Quigley para que le previniera de nuevos actos criminales y predijera si las decisiones que sobre cualquier cosa tomaba no le causarían problemas.
Cuando el expresidente argentino Juan Domingo Perón agonizaba, su asesor astrológico, un tal José López Rega, se prendió de los tobillos de su patrón en un alarde de habilidades ocultas para retener en el cuerpo el espíritu del caudillo.
El austriaco Erik Jan Hanussen era tan genial en estas artes premonitorias que tuvo el acierto, aunque a la vez la mala fortuna, de predecirle a su jefe, Adolfo Hitler, la quema del Reichstag en febrero de 1933. Semanas después de que se cumpliera su profecía, apareció muerto y con rastros de violencia.
Se trata de líderes que se sienten tan poderosos, como Fidel Castro, Winston Churchill y Jair Bolsonaro, que no aceptan que el futuro, los imponderables o alguna divinidad perdida les supere.
Los dones esotéricos y prestidigitadores de Rasputín tenían feliz y contento al Zar Nicolás II, y si bien fue capaz de predecir las calamidades que sufriría Rusia junto con la familia Romanov, posiblemente no predijo su asesinato perpetrado por familiares cercanos al zar.
Aleister Cowley, un sacerdote supersticioso que le hablaba al oído a Winston Churchill, le aconsejó que para derrotar a Hitler «podía detenerse la esvástica nazi trabando sus aspas con una cuña o una V». Ignoramos que más pasó entre ellos durante esa recomendación y el fin de la segunda guerra mundial. Lo único cierto es que antes de que esta finalizara, al líder británico se le veía con frecuencia haciendo la V de la victoria.
Caso aparte fue Françoise Duvalier quien se ahorró el costo de contratar a un vidente o brujo para gobernar Haití porque él mismo ejercía la magia negra y el vudú. Cuando Papa Doc, como se le conocía, murió en 1971, su hijo Baby Doc no solo le sustituyó sino que continuó ejerciendo las mismas prácticas.
Y de mucho le debe haber servido la santería a Fidel Castro para eternizarse en el poder gracias al sinnúmero de amuletos ideados y fabricados por sus ocultistas y cuyo origen se remonta a los esclavos negros de origen africano.
A juzgar por la situación actual de Costa Rica, ¿será que a nuestros presidentes les hace falta también algún astrólogo, brujo o vidente al lado?