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Mundo insólito – Y así vino al mundo el carrito de supermercado

1 de Mar. 2020 | 6:32 am

(CRHoy.com) – Ver a la gente haciendo compras en el supermercado era antes algo tragicómico debido a que tenía que cargar las cosas a mano o en incómodas y frágiles bolsas.

Por ejemplo, era frecuente ver al ama de casa pasearse por todo el negocio con el pollo despescuezado colgándole en el brazo o haciendo equilibrio para que los huevos, los tomates y el melón no se le cayeran al suelo.

La aparición de las canastas no ayudó mucho a solucionar el problema porque en cuanto esta se llenaba, el consumidor simplemente dejaba de comprar, pagaba y se largaba, práctica que, por supuesto, al dueño del local no le convenía.

Todo esto fue lo que un día, en la década de los años 30 del siglo pasado, observó con detenimiento Sylvan Goldman quien, con su buen olfato de experto en supermercados en Oklahoma City, Estados Unidos, se ingenió un sistema que acabó con el problema: el carrito.

La idea se le vino una noche cualquiera de 1936 al observar en su oficina dos sillas plegables e imaginárselas una sobre la otra con una canasta de alambre encima y ruedas que pudieran ser impulsada por el propio cliente.

Ni lerdo ni perezoso se alió a Fred Young, un mecánico de la zona, y de inmediato las produjeron y pusieron en servicio pero con poca suerte al principio por la falta de costumbre de un consumidor reacio y algo prejuiciado.

Sylvan Nathan Goldman (15 de noviembre de 1898 - 27 de noviembre de 1984)

Sylvan Nathan Goldman (15 de noviembre de 1898 – 27 de noviembre de 1984)

Mientras a los hombres empujar el carrito los hacía ver débiles, a las mujeres las hacía sentir incómodas y con la sensación de tener entre manos más un coche de bebé que uno para transportar mercadería. Los mismos adultos mayores se resistieron a usarlo desde el puro comienzo porque los hacía sentir necesitados y disminuidos.

Fue cuando el propio Goldman, haciendo gala una vez más de su talento como hombre de negocios y mejor estratega, contrató a reconocidos modelos de ambos sexos para que, a vista y paciencia de la clientela, recorrieran el supermercado fingiendo que compraban.

El resto es conocido. A partir de entonces los carritos no solo se pusieron de moda en todo el mundo sino que se perfeccionaron de mil maneras al punto de ser hoy imprescindibles.

Entre otras novedades, con el tiempo se les instaló en la parte trasera una tapa abatible para estacionarlos en fila unos dentro de otros ocupando el menor espacio posible; fueron adaptados para personas discapacitadas, se les dio figura de juguete para los niños y hasta su figura se convirtió en ícono mundial para las compras en línea por internet.

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