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La increíble lección de una madre a sus hijos que se hizo viral

Por Agencia / Redacción | 11 de May. 2017 | 12:48 pm

Leah Carroll, madre de Malachi, un pequeño de 4 años con necesidades especiales, escribió una nota a una desconocida que se ha hecho viral, por la forma en que esta persona y sus hijos trataron a su pequeño en un local de comidas.

Pese a que Leah ha dicho a diversos medios de información en Estados Unidos, que está acostumbrada a las miradas de niños y grandes hacia su hijo, por ser diferente, la actitud de esta otra madre y sus hijos verdaderamente le sacó las lágrimas y la motivó a escribirle una nota en su Facebook.

Malachi nació cuando su madre tenía solo 24 semanas de embarazo. Llegó al mundo sin pulsaciones y los médicos debieron atravesar un gran desafío para lograr revivirlo. Permaneció en la unidad de terapia intensiva de neonatología varias semanas, hasta que finalmente pudo reencontrarse en su hogar con su familia. Padece de hidrocefalia, encefalopatía isquémica hipóxica, parálisis cerebral, deterioro visual cortical, epilepsia y anormalidades ortopédicas, por lo que su vida no ha sido fácil.

Ese día, en ese centro de comidas, Leah hacía fila con Malachi -en su silla de ruedas- detrás de una madre con sus 3 hijos. Los pequeños no dejaban de mirar a Malachi, hasta que el menor lo dijo: "Mamá ¡Mira a ese niño!"

Lo siguiente es un ejemplo de cómo educar a los menores sobre el trato de las personas con necesidades especiales. La madre de estos chicos, al ver que sus hijos no dejaban de mirar a Malachi, decidió llenarse de coraje y tomar cartas en el asunto. Así lo contó Leah en su Facebook:

A la madre de tres en Chick-Fil-A

Sentí tu pánico cuando tu hijo de cinco años señaló a mi hijo en su silla de ruedas y gritó ‘¡mamá, mira a ESE niño!'. Te inclinaste hacia él y en voz baja le dijiste a él y a su hermano de tres años que no debían decir cosas como ésas y que no debían señalar o mirar fijamente. Pero como en la mayoría de los casos, esas sugerencias son fútiles con las mentes jóvenes y curiosas, y continuaron mirándolo fijo y haciendo preguntas acerca de las diferencias de mi hijo en voz alta".

"Cuando sentiste que los susurros no estaban funcionando, vi que el pánico desapareció, tomaste un gran respiro y cobraste coraje. Llevaste a tus niños hacia donde estaba Malachi y dijiste: ‘¡Apuesto que le gustaría saber sus nombres!'. Cuando dijeron sus nombres, mi pequeño Malachi sonrió de oreja a oreja y les respondió atropelladamente.

El placer en su rostro me llenó los ojos de lágrimas. Ama a los niños de su edad, pero muchos temen venir y hablar con él". "Tus niños continuaron preguntándole sobre su apoyabrazos, su silla de ruedas, por qué sus piernas no funcionan, por qué mantiene la boca abierta de esa forma. Tomaste el tiempo para educar a tus hijos en ese momento y los ayudaste a entender que ser diferente está bien.

Lo diferente no es algo a lo que temer. ¡Y que está bien hacer preguntas! Gracias por darle a mi hijo la oportunidad de conocer a tus niños. Gracias por ser la clase de madre que educa a sus hijos en lugar de tratar de silenciarlos. Las madres de niños especiales tenemos que desarrollar una piel gruesa contra miradas, comentarios y susurros.

Por favor, sepan que lleva mucho trabajo lastimarnos, especialmente cuando viene de niños pequeños. Den a sus hijos la misma gracia que nosotros les dimos y usen la oportunidad para enseñarles sobre diferencias. Así que, mamá de Chick-Fil-A, gracias por criar a tus hijos para que puedan abrazar a Malachi. Y gracias por darle a mi hijo algo por lo cual sonreír".

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