2025 fue el año más letal para la prensa; estas 5 claves explican por qué
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- El informe del Comité para la Protección de los Periodistas documentó al menos 129 periodistas asesinados en 2025, el año más letal en tres décadas, con la mayoría de muertes concentradas en zonas de guerra.
- La Franja de Gaza fue el epicentro, con 86 comunicadores fallecidos, el uso creciente de drones y los asesinatos selectivos agravan el riesgo y profundizan la erosión del derecho internacional humanitario.
- La violencia también golpea fuera de los conflictos armados —como en México— mientras persisten la impunidad, la criminalización y, en casos extremos, ejecuciones estatales que buscan silenciar la labor informativa.
El año 2025 fue el más mortífero para el ejercicio del periodismo en la historia reciente. Al menos 129 trabajadores de medios fueron asesinados de forma violenta, la cifra más alta registrada en las últimas tres décadas y el segundo récord consecutivo.
Los datos provienen del más reciente informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), organización dedicada a documentar amenazas y defender la libertad de prensa en el mundo.
El método del CPJ es riguroso: cada caso se verifica de manera independiente y se exigen al menos dos fuentes creíbles que confirmen que el asesinato estuvo directamente relacionado con la labor informativa.
Estas son las cinco claves que explican cómo, dónde y por qué se está silenciando a quienes informan.
1- El epicentro en las guerras: Gaza concentra la mayoría de muertes
La principal explicación del salto en las cifras es la intensidad de los conflictos armados. De las 129 muertes documentadas en 2025, al menos 104 ocurrieron en zonas de guerra.
El caso más dramático es el de la Franja de Gaza. Según el CPJ, 86 trabajadores de medios murieron allí, la mayoría palestinos que cubrían la ofensiva israelí. La organización sostiene que las Fuerzas de Defensa de Israel han llevado a cabo más asesinatos selectivos de miembros de la prensa que cualquier otro ejército gubernamental desde que comenzaron sus registros en 1992.
A esta cifra se suman otros conflictos activos: la guerra civil en Sudán dejó nueve periodistas muertos, mientras que la guerra en Ucrania cobró la vida de cuatro comunicadores. El patrón revela una preocupante erosión del derecho internacional humanitario, que reconoce a los periodistas como civiles y, por tanto, como personas que no deben ser objetivo militar.
2- Drones: la tecnología que transforma el riesgo en sentencia
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es el uso creciente de drones para atacar a periodistas. Si en 2023 se registraron apenas dos casos, en 2025 la cifra escaló a 39.
De esos ataques, 28 fueron atribuidos al ejército israelí en Gaza, cinco a las Fuerzas de Apoyo Rápido en Sudán, y cuatro al ejército ruso en Ucrania.
La tecnología cambia la naturaleza del peligro: permite identificar y atacar objetivos a distancia con alta precisión y bajo costo. Para quienes cubren conflictos, esto convierte la labor informativa en una actividad de alto riesgo. El resultado es menos cobertura independiente desde el terreno y, en consecuencia, menos información verificada para el resto del mundo.
3- Asesinatos selectivos, difamación e impunidad
No todas las muertes se explican por fuego cruzado. El CPJ clasificó 47 casos como asesinatos deliberados, es decir, ataques dirigidos específicamente contra periodistas por su trabajo.
Un elemento recurrente es la criminalización previa. En el caso de Gaza, autoridades israelíes han acusado sin pruebas públicas a algunos comunicadores de ser "militantes" o "francotiradores" de Hamás, como ocurrió con reporteros vinculados a Al Jazeera. Esta narrativa, advierte el CPJ, normaliza la violencia y reduce el costo político de los ataques.
La impunidad agrava el fenómeno: el 80% de los asesinatos de periodistas en el mundo siguen sin resolverse. En 2025, ningún actor ha rendido cuentas por los casos documentados como ejecuciones selectivas.
4- Países sin guerra, pero bajo asedio del crimen
La violencia contra la prensa no se limita a los campos de batalla. En países formalmente en paz, el crimen organizado y la corrupción política siguen cobrando víctimas.
México volvió a figurar entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, con seis asesinatos en 2025. También se registraron casos en India y Perú, muchos de ellos vinculados a investigaciones sobre mafias locales o redes de corrupción.
En estos contextos, la colusión entre autoridades y crimen organizado deja a los periodistas prácticamente desprotegidos y la autocensura se convierte en mecanismo de supervivencia.
5- Ejecuciones de Estado y autoritarismo judicial
La última señal de alarma es el uso del aparato estatal para silenciar legalmente a periodistas. En 2025, Arabia Saudita ejecutó al columnista Turki al-Jasser tras siete años de detención bajo acusaciones de terrorismo y traición.
El caso marca el primer asesinato documentado de un periodista saudí desde el homicidio de Jamal Khashoggi en 2018. Más allá de este episodio, el CPJ advierte sobre el encarcelamiento masivo de comunicadores bajo cargos de seguridad nacional y el acoso digital sistemático como herramientas para criminalizar la labor informativa.
