5 claves para entender la crisis por los puertos del Canal de Panamá
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- La Corte Suprema de Panamá anuló la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal a la hongkonesa CK Hutchison, en una decisión judicial que ocurre bajo fuerte presión de Estados Unidos para reducir la influencia china en el Canal de Panamá.
- El fallo combina argumentos constitucionales y reclamos financieros internos, pero se inserta en la pugna geopolítica entre Washington y Pekín por el control de infraestructuras estratégicas clave para el comercio mundial.
- Panamá activó una solución transitoria con la naviera danesa Maersk para evitar disrupciones, mientras China advierte represalias y crece la incertidumbre para la inversión extranjera en proyectos estratégicos de la región.
El Canal de Panamá, una de las arterias más vitales del comercio global, se convirtió de nuevo en el escenario más tenso de la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China. La decisión de la Corte Suprema de Justicia panameña de anular la concesión a la empresa hongkonesa CK Hutchison Holdings sacudió el tablero diplomático. Washington celebró el fallo. Pekín respondió con advertencias.
La medida judicial, anuló la operación de los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en las entradas del Pacífico y el Atlántico. Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado asiático, administraba ambas terminales. El fallo invoca argumentos constitucionales, pero surge en un contexto de fuerte presión de Estados Unidos para reducir la influencia china en la vía interoceánica, que Washington construyó hace más de un siglo y considera parte de su seguridad estratégica.
Estas son cinco claves para dimensionar qué está pasando:
1. El factor geopolítico
La sentencia la dictó un tribunal panameño, pero la Casa Blanca marcó el clima político. Desde su regreso a la presidencia, Donald Trump intensificó su discurso sobre el control del tráfico marítimo en el istmo. Incluso lanzó amenazas reiteradas para "recuperar" el canal.
Washington sostiene que la presencia de CK Hutchison en los puertos de entrada y salida otorgaba a China un control de facto sobre una ruta estratégica. Por allí transita cerca del 40% de los contenedores de Estados Unidos.
Panamá rechaza esa lectura y defiende su autonomía en la gestión del Canal. Varios analistas coinciden y describen los puertos como una ficha más en la pugna por la influencia global. Aun así, la presión política persistió. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos se siente "alentado" por el fallo. Esa reacción refuerza la interpretación política que Washington hace de la decisión.
2. Una batalla legal y financiera
El conflicto también tiene una raíz jurídica interna. La Corte Suprema declaró inconstitucionales las leyes que permitieron a la filial de CK Hutchison operar los puertos desde 1997. Esa concesión se prorrogó de forma automática por 25 años en 2021.
La Contraloría panameña impulsó las demandas. El ente alegó irregularidades y señaló una supuesta deuda millonaria con el Estado. Según sus cálculos, la empresa dejó de pagar unos $1.200 millones.
El presidente José Raúl Mulino respaldó esa línea dura y calificó los contratos como "leoninos", al considerarlos desventajosos para el país. La empresa rechaza esas acusaciones. PPC sostiene que el fallo carece de sustento jurídico y pone en riesgo miles de empleos. También afirma que el Estado participa como accionista y asegura haber pagado $59 millones al gobierno en los últimos tres años.
3. El intento fallido de venta y el bloqueo de Pekín
La posición de CK Hutchison ya era frágil antes del fallo. El conglomerado, fundado por Li Ka-shing, buscó una salida negociada. En marzo del año pasado anunció su intención de vender su participación en los puertos panameños a un consorcio liderado por la gestora estadounidense BlackRock.
La operación, valorada en miles de millones de dólares, apuntaba a aliviar la presión de Washington al transferir el control a capital occidental. El plan no prosperó. Pekín intervino y advirtió que la venta afectaría sus intereses globales. El gobierno chino pidió "cautela" y frenó el acuerdo.
Para China, estas infraestructuras forman parte de su estrategia global y de las Nuevas Rutas de la Seda. Hutchison quedó atrapada entre dos presiones opuestas. Estados Unidos exigía su salida. China bloqueaba la venta. La justicia panameña terminó por forzar el desenlace.
4. La solución de emergencia
La anulación de una concesión en una ruta que mueve cerca del 5% del comercio marítimo mundial planteó un riesgo logístico inmediato. El gobierno panameño reaccionó con un plan de contingencia.
Mulino confirmó conversaciones avanzadas con la naviera danesa Maersk. Su filial APM Terminals asumirá de forma transitoria la operación de Balboa y Cristóbal. El objetivo es asegurar una transición administrativa ordenada y evitar interrupciones en los servicios portuarios.
La medida busca ganar tiempo mientras el país prepara una nueva licitación. El presidente promete condiciones más favorables para Panamá. La entrada temporal de un operador europeo también reduce, al menos por ahora, la confrontación directa entre intereses estadounidenses y chinos.
5. Repercusiones internacionales
China reaccionó con firmeza. El Ministerio de Asuntos Exteriores advirtió que tomará "todas las medidas necesarias" para proteger a sus empresas. Las autoridades de Hong Kong denunciaron el uso de mecanismos coercitivos de gobiernos extranjeros para interferir en el comercio.
El revés en Panamá puede afectar la proyección china en América Latina y el papel de Hong Kong como plataforma comercial global. A más largo plazo, el caso deja una señal inquietante para la inversión extranjera.
Economistas alertan sobre un aumento de la cautela entre los inversores internacionales, en especial en proyectos de infraestructura en lo que Estados Unidos considera su zona de influencia. La politización de contratos vigentes introduce una incertidumbre jurídica de alto impacto y eleva el riesgo geopolítico de las infraestructuras estratégicas en la región.
