¿A qué se deben las protestas en la turística Barcelona?

Crisis ocurre en medio de una nueva campaña electoral, el 10 de noviembre españoles deberán ir a las urnas

19 de Oct. 2019 | 12:59 pm

(CRHoy.com) La turística ciudad de  Barcelona, la capital de Cataluña –al norte de España- ha sido desde el lunes foco de atención mundial por las masivas y violentas protestas en sus calles.

Durante las pasadas noches los principales puntos turísticos de la ciudad, entre ellos su icónica Rambla, se han llenado de barricadas y fuertes enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

¿Por qué  protestan los catalanes ?

 Las manifestaciones en Barcelona iniciaron este  lunes 14 de octubre, después de que 9 líderes independentistas catalanes fueran sentenciados a penas de entre 9 y 13 años de prisión por el Tribunal Supremo español.

Los políticos fueron condenados por sedición por su papel en un referéndum de independencia en 2017 que el Tribunal Constitucional dictaminó como ilegal.

Otros tres acusados fueron hallados culpables de desobediencia y no fueron sentenciados a prisión. Los 12 políticos y activistas negaron los cargos durante el juicio en su contra.

El ex vicepresidente de la Generalitat (el gobierno regional de Cataluña), Oriol Junqueras, afronta la pena más alta por un delito de sedición junto con el de malversación de fondos públicos.

 

Los manifestantes consideran injusta la decisión del alto tribunal español y demandan una solución política y no judicial a la crisis catalana.

La mayoría de partidos españoles, incluidos el gobernante Partido Socialista y el principal partido de la oposición, el conservador Partido Popular, mostraron su respeto al fallo. Sin embargo, el partido ultraderechista Vox lo consideró insuficiente y anunció que presentará un recurso.

Ese mismo lunes miles de manifestantes bloquearon las carreteras que conducen al aeropuerto de El Prat de Barcelona, un importante centro de transporte. Más de 100 vuelos fueron cancelados cuando los manifestantes se enfrentaron a la policía antidisturbios en los edificios de la terminal.

Las manifestaciones continuaron durante las jornadas de martes, miércoles y jueves, con decenas de miles de partidarios de la independencia en Cataluña cortando importantes vías de tren y avenidas.

En algunos momentos las protestas se tornaron violentas, y el centro de Barcelona, como ocurrió en otras ciudades catalanas, se convirtió en escenario de una batalla campal con barricadas y enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

¿Cómo ha actuado el gobierno español?

El presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha insistido en  que el Ejecutivo "será moderado, que no va a sobreactuar y que será firme en la respuesta".

En una conferencia de prensa la noche del miércoles, Sánchez hizo un llamado a la "serenidad y templanza" y afirmó que el gobierno central garantizará los derechos y libertades de todos "y lo hará desde la fortaleza, la unidad y la proporcionalidad en la respuesta en la violencia".

Por otro lado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo que los servicios de inteligencia españoles están investigando quién está coordinando las protestas.

Los manifestantes están utilizando una aplicación conocida como Tsunami Democràtic, que los dirige a los sitios de manifestaciones en ciudades catalanas.

Cataluña es una rica región semiautónoma en el noreste de España con alrededor de 7,5 millones de habitantes. Tiene una identidad propia que se remonta a siglos atrás.

Al igual que las demás comunidades españolas, tiene su propio gobierno regional, su propio parlamento local, bandera e himno, pero en su caso, Cataluña tiene también un idioma propio y su propia fuerza policial.

Antes de la Guerra Civil española (1936-1939), Cataluña disfrutó de una amplia autonomía, pero eso fue suprimido por el general Francisco Franco, quien lideró un gobierno militar durante casi 40 años en España.

Cuando Franco murió, la región volvió a obtener autonomía bajo la constitución de 1978.

Un estatuto de 2006 otorgó poderes aún mayores, impulsando el peso financiero de Cataluña y describiéndola como una "nación", pero el Tribunal Constitucional de España revirtió gran parte de ese texto en 2010.

La crisis financiera de 2008 en España y los recortes en el gasto público alimentaron el sentimiento separatista.

Algunos nacionalistas catalanes se quejan de que su región envía demasiado dinero a las partes más pobres de España, ya que los impuestos son recaudados por el gobierno central de Madrid, que los redistribuye en todo el país.

Tras un referéndum simbólico en noviembre de 2014, prohibido por España, los líderes independentistas de Cataluña llevaron a cabo otro referéndum el 1 de octubre de 2017, que también fue declarado ilegal por el Tribunal Constitucional de España.

El gobierno catalán de ese entonces, liderado por el expresidente Carles Puigdemont (que se encuentra fugado de la justicia española en Bélgica) dijo que el 90% de los votantes respaldó la independencia. Pero la participación fue solo del 43%, ya que los contrarios a la independencia no participaron.

En un ambiente febril, la mayoría separatista en el Parlamento catalán hizo una declaración unilateral de independencia el 27 de octubre de ese año.

Esto llevó al gobierno español a aplicar el artículo 155 de la Constitución española que le permitió a Madrid disolver el Parlamento regional, tomar el control del gobierno catalán y convocar unas elecciones adelantadas, que ganaron los partidos nacionalistas.

¿Qué se puede esperar ahora?

Aunque tanto desde el gobierno español como desde el catalán ha habido llamados para detener las protestas violentas y rebajar la tensión, están previstas nuevas manifestaciones para los próximos días.

Este viernes se realizaron varias marchas independentistas coincidiendo con la convocatoria de una huelga general por parte de sindicatos locales y manifestaciones independentistas en la región.

Los sectores independentistas dijeron estos días que seguirán presionando por un nuevo referéndum sobre la secesión de España.

Esta crisis ocurre prácticamente en medio de una nueva campaña electoral, ya que los españoles tendrán que volver a las urnas el próximo 10 de noviembre.