Jóvenes estadounidenses habrían matado a oficial italiano de 11 puñaladas
[samba-videos id='02ed7636eeb305a799664f3cae3ef986′ lead='false']
(AFP) Mientras miles de romanos rindieron homenaje este domingo al carabinero muerto en Roma, persisten dudas en la investigación y la polémica por una foto de uno de los sospechosos estadounidenses esposado y con los ojos vendados durante su interrogatorio.
El sábado por la noche, una jueza aprobó la detención de Elder Finnegan Lee y Gabriel Christian Natale Hjorth, dos acaudalados turistas estadounidenses de 19 años acusados de homicidio agravado e intento de extorsión contra el oficial itaiano.
Según los carabineros, uno de los dos jóvenes confesó ser el autor de las once puñaladas que mataron a Mario Rega Cerciello, de 35 años y que acababa de regresar de su luna de miel, en la noche del jueves en una barrio cercano al Vaticano.
Con flores en las manos, miles de personas, según un fotógrafo de la AFP, desfilaron este domingo en la capilla ardiente montada en Roma.
El funeral está previsto el lunes al mediodía en la comuna natal del carabinero al pie del Vesubio, en presencia de los dos jefes políticos del gobierno, Matteo Salvini y Luigi Di Maio.
Los dos estadounidenses fueron detenidos el viernes por la tarde en el hotel de cuatro estrellas en el que se hospedaban. Sus maletas estaban hechas y tenían un boleto de avión para volver a Estados Unidos la misma noche.
Según el comunicado de los carabineros, ambos rindieron declaración la noche del viernes y confesaron que habían robado la mochila de un italiano y le estaban pidiendo 100 euros y un gramo de cocaína para devolvérsela.
El italiano avisó a las fuerzas de seguridad, y cuando dos carabineros trataron de detener a los estadounidenses, uno de ellos sacó el cuchillo.
Pero, según medios italianos que citaron a los investigadores, la víctima del robo era un camello al que los dos turistas acusaban de haberles vendido aspirina en polvo en lugar de cocaína.
El arma del crimen fue encontrada escondida en el doble techo de su habitación de hotel. También se confiscó la ropa que llevaban la noche del asesinato.
Pero los medios insistían el domingo en las zonas oscuras del hecho: ¿por qué esos turistas ricos tomaron tal riesgo por 100 euros? ¿Por qué el camello avisó a la policía? ¿Por qué los carabineros intervinieron vestidos de civil, y por qué no utilizaron sus armas?
En forma paralela, se abrió una investigación interna tras la publicación de una foto en la que uno de los estadounidenses aparece con la cabeza gacha, esposado y con los ojos vendados, durante su interrogatorio.
