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Jóvenes mexicanas narran cómo sus sonrisas se borraron en Corea

En la tragedia fallecieron 26 extranjeros de diferentes países.

Por Ingrid Hidalgo | 4 de Nov. 2022 | 9:23 pm

(CRHoy.com).-Carolina Cano, de 21 años, y Juliana Velandia, de 23 años, unas jóvenes mexicanas quienes estuvieron en Itaewon en la celebración del Halloween, contaron cómo una salida normal de amigas se convirtió en un recuerdo horroroso al estar atrapadas en el callejón.

Las jóvenes, originarias de Mexicali, una ciudad ubicada en el norte de México, actualmente viven en Corea del Sur, ya que obtuvieron una beca para estudiar un semestre en una universidad coreana. Cano estudia Negocios Internacionales y Velandia, Medicina.

Para disfrutar su estadía en Corea del Sur en estos seis meses, las amigas decidieron salir la noche del sábado 29 de octubre a Itaewon, aprovechando que estaban celebrando Halloween, para vivir la experiencia de una salida nocturna en Seúl durante esta festividad.

En una entrevista con BBC Mundo, Cano y Velandia contaron que, cuando llegaron al lugar, había mucha gente que salió a disfrutar una noche sin restricciones. Sin embargo, unas horas después, el lugar se llenó de más gente hasta el punto que el paso era díficil.

Antes de que la salida se convirtiera una tragedia, las jóvenes tomaron algunas fotos y caminaron un rato, pero, apenas vieron que el lugar se estaba llenando con más gente, decidieron irse. Cano y Velandia contaron que, para irse en metro, cuyo transporte que usan normalmente, tenían que pasar por el callejón donde ocurrió la tragedia.

"Es una de las calles más concurridas de Itaewon donde hay muchos restaurantes, antros muy famosos que llevan hacia la colina. Estábamos caminando y el tráfico era cada vez más y más y más", comentó Velandia.

Además, indicó que ambas estaban acostumbradas a que "a veces en el metro haya mucha gente y estamos como sardinas, pero, pues sí podemos respirar y sabemos que se va a calmar cuando la gente se va yendo. Y pensamos que iba a ser también así".

Unos momentos después, las chicas sintieron que estaban atrapadas. En un momento a otro, las amigas fueron separadas por la estampida. Tenían a personas que estaban debajo y encima de ellas; Velandia perdió la sensibilidad de sus piernas.

"Nuestro pecho, nuestra espalda, nuestro tórax… estaban totalmente aplastados. Ya no podía expandir mis pulmones para respirar. Mis pies ya no tocaban el suelo porque había cuerpos abajo de mí, otros me empezaban a aplastar cada vez más mis piernas, hasta que dejé de sentirlas", contó.

Velandia pensó que iba a perder sus piernas, ya que no podía ni mover los dedos de sus pies.

Corrieron con suerte

Cano y Velandia dijeron que tuvieron "la suerte" de que sus cabezas estaban en la superficie, por lo que podían respirar a pesar de que había personas aplastándose entre ellas. Sin embargo, Velandia indicó que no podía respirar por la nariz, sino que debía hacerlo por la boca.

Por su parte, Cano sentía que se estaba ahogando y que iba a vomitar, ya que había una persona encima de ella que estaba aplastando su cuerpo, especialmente su cuello.

"Recuerdo tener un muchacho al lado. Su cuello estaba sobre mi cuello, él trataba de salir, de sacar su cabeza, hasta que yo ya no podía respirar. Me estaba ahogando, sentía como las ganas de vomitar, me estaba aplastando mi cuello", contó.

En un momento, la joven de 21 años perdió la esperanza de salvarse de la multitud y aceptó lo que podría pasarle. "Bueno, pues aquí se acabó todo", pensó. "Básicamente, yo cerré mis ojos, me despedí de mi familia muy fuerte, y dije: "Bueno, si me voy, me quiero ir en paz".

No obstante, abrió sus ojos un momento y vio a varias personas yendo hacia donde estaba y empezaron a rescatar a las víctimas, entre ellas, Cano.

"Guau, entonces sí vamos a vivir, todavía no nos toca irnos", dijo la joven.

Por otro lado, Velandia seguía sin sensibilidad en sus piernas, por lo que luego fue diagnosticada con rabdomiólisis, y recuperó su respiración una vez que sacaron a un joven que estaba encima de ella hasta que un coreano se le acercó y le extendió su mano para sacarla de allí.

"Entonces fue un muchacho coreano quien me extendió su mano, la agarré y él con todas sus fuerzas empujó todo mi cuerpo. Yo le debo mi vida a ese muchacho, ese extraño que nunca podré saber su nombre, pero estoy agradecida infinitamente. Para siempre", expresó la joven de 23 años.

Una vez que estaba fuera de la multitud, decidió revisar la última foto que había tomado unos minutos antes que entraran al callejón. "Dice que eran las 10:08 de la noche y en cuanto me rescataron revisé mi celular y decía 10:57. Así que estuvimos 30 o 40 minutos siendo aplastadas", indicó Velandia.

Luego de revisar la hora, decidió buscar a su amiga. "No la encontraba y yo estaba pensando en lo peor. Me quedé una hora en la escena buscándola. No sabía qué hacer y sabía que ella había perdido su celular, así que no había manera de contactarme".

La paz volvió a su vida cuando recibió una llamada de un número desconocido y era Cano. Una hora después de buscarla, la encontró y las amigas se abrazaron y lloraron. 

Cano contó que un grupo de amigas la ayudaron a encontrar a Velandia, quien también la estaba buscando.

Las jóvenes mexicanas comentaron que no vieron a los oficiales entre las calles de los bares y de los antros, sino que se encontraban en las calles principales.
Por otra parte, las amigas comenzaron a ir a un grupo de apoyo en el cual hablarán sobre el trauma que les fue provocado.
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