Los más pobres son los más afectados por las inundaciones en Sudáfrica

(AFP) Grupos de personas acuden con baldes para sacar agua potable de las tuberías. Desde hace cuatro días, sin agua ni electricidad, los más pobres de Durban, en Sudáfrica, carecen de todo después de las mortíferas inundaciones.

Más de 340 personas murieron debido a las lluvias torrenciales que comenzaron el pasado fin de semana, la mayoría en la ciudad portuaria de Kwazulu Natal. Un número importante de personas siguen desaparecidas.

Las trombas de agua, las más fuertes jamás vistas en la región desde hace más de 60 años, azotaron con fuerza los barrios pobres, donde se amontonan precarias viviendas, hechas de chapas onduladas o de tablones de madera, a menudo construidas en terrenos inestables.

El jueves, el cielo despejado y el regreso de un calor subtropical se vieron ensombrecidos por la llegada de un olor nauseabundo proveniente de las alcantarillas.

Thobele Sikhephen, de 35 años, fuma un cigarrillo. De pie, con los tobillos hundidos en una melaza marrón, afirma no saber cómo "reparar todo esto". Su casa de chapa está llena de barro y bolsas de plástico hacen las veces de ventanas.

"No tenemos dónde dormir ni dónde comer", resume. El refrigerador detrás de él ya no funciona. Cuando subió el agua, huyó con su mujer embarazada de seis meses, llevando sólo lo que podían cargar en sus brazos, no mucho.