Parosmia: la secuela COVID-19 que hace que cosas agradables huelan a basura y carne podrida
(CRHoy.com y medios internacionales) Según una publicación del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Utah, los pacientes recuperados de COVID-19, que perdieron el sentido del gusto y el olfato, desarrollan una condición tras recuperarse llamada "parosmia", que consiste en que dejan de percibir varios olores comunes o empiezan a sentirlos de forma muy desagradable.
El centro de investigación indica que, tras un análisis, pacientes que ya recuperaron el sentido del olfato perciben olores como el del café o la fruta, ahora como si fuera basura, carne o huevos podridos, o a amoníaco.
"La parosmia puede ser causada por una serie de cosas como infecciones respiratorias, convulsiones e incluso tumores cerebrales," indicó el doctor Richard Orlandi, médico otorrinolaringólogo y profesor del Departamento de Cirugía de la Universidad de Utah. "Hemos observado que, desde la pandemia, más pacientes recuperados de COVID informan ahora de este síntoma", dijo el especialista.
No se tiene claro todavía cuánto puede durar la parosmia en cada paciente, pero diversos estudios indican que podría extenderse hasta por 6 meses y, aunque no es una de las secuelas más graves tras el COVID-19, como los fallos cardíacos, la depresión o los problemas pulmonares, sí causa afectación a los pacientes. Tampoco se conoce ningún tratamiento específico para contrarrestarla, según los investigadores de la Universidad de Utah.
Otra investigación del Instituto Carolina, de Suecia, citado por el medio Infobae sobre este mismo padecimiento, indica que, tras un análisis a las pruebas de 100 funcionarios de salud que se contagiaron con COVID-19 y fueron monitoreados, entre marzo y junio del 2020, 18 meses después del contagio prácticamente todos habían recuperado el olfato, pero un tercio había presentado distorsiones como la capacidad reducida del olfato y la parosmia.
Los especialistas, según detalla Infobae, indican que la revisión se hizo mucho antes de que las personas estudiadas se vacunaran, pues se enfermaron en la primera ola de contagios. Por la misma razón, sus infecciones no fueron causadas por la variante ómicron, que ahora es la dominante, pero se sabe que no provoca afectaciones en el olfato y el gusto.