¿Por qué el caso Epstein tiene contra las cuerdas al gobierno de Keir Starmer en Reino Unido?
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- El caso Epstein detonó una crisis política en Reino Unido al colocar bajo investigación penal a Peter Mandelson, figura histórica del laborismo y exembajador en Washington, por presunta filtración de secretos de Estado y posibles actos de corrupción.
- El escándalo golpea directamente al primer ministro Keir Starmer, cuestionado por haber nombrado a Mandelson pese a conocer su relación previa con Epstein, lo que ya provocó dimisiones clave en Downing Street y dañó su imagen de liderazgo ético.
- Con una investigación criminal en curso y revisión institucional abierta, el gobierno laborista enfrenta su momento más frágil, mientras crece la incertidumbre sobre la viabilidad política de Starmer si emergen nuevas revelaciones.
La política británica atraviesa una tormenta que tiene en el centro a Peter Mandelson, figura histórica del Partido Laborista y exembajador británico en Washington, ahora bajo investigación policial por presunta filtración de secretos de Estado al delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Sin embargo, la crisis no se limita a Mandelson. El impacto alcanza de lleno al gobierno de Keir Starmer. El primer ministro enfrenta cuestionamientos severos por haber nombrado a Mandelson en un cargo diplomático clave pese a su vínculo previo con Epstein. Con dimisiones en Downing Street y una investigación criminal en marcha, el caso amenaza la estabilidad del Ejecutivo laborista apenas dos años después de su victoria electoral.
¿Quién es Peter Mandelson y qué revelan los documentos?
Peter Mandelson es una de las figuras más influyentes del laborismo moderno. En Westminster lo conocen como el "Príncipe de las Tinieblas" por su destreza política. Fue uno de los arquitectos del Nuevo Laborismo que llevó a Tony Blair al poder en 1997 y ocupó cargos ministeriales con Blair y Gordon Brown.
Tras años fuera del primer plano, Keir Starmer lo nombró embajador en Estados Unidos en diciembre de 2024. El objetivo era colocar a un peso pesado en Washington ante la administración de Donald Trump.
El escándalo estalló tras la desclasificación de nuevos archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre Jeffrey Epstein. La amistad entre Mandelson y el financiero ya era conocida. Los nuevos documentos, sin embargo, describen una relación más estrecha y comprometida. Los textos indican que Mandelson mantuvo su cercanía con Epstein después de la condena de 2008 y le ofreció apoyo personal y estratégico. En una nota manuscrita llegó a describirlo como su "mejor amigo".
El elemento más grave son los correos electrónicos que motivaron la investigación policial. Según los archivos, Mandelson habría compartido información gubernamental confidencial cuando ejercía como secretario de Negocios entre 2008 y 2010. Los mensajes aluden a detalles sobre políticas bancarias y a un aviso previo sobre un rescate europeo de 500.000 millones de euros, antes de su anuncio oficial. Esa información tenía alto valor financiero.
Los documentos incluyen también registros bancarios con transferencias por $75.000 a cuentas vinculadas a Mandelson y pagos para financiar estudios de su pareja. Estos elementos añadieron sospechas de corrupción a la relación.
¿Por qué el caso compromete a Keir Starmer?
El foco se desplazó del exembajador al primer ministro. El punto central es la decisión de Starmer de nombrar a Mandelson en 2024. Aunque lo destituyó en setiembre de 2025 tras las primeras revelaciones, la oposición y sectores laboristas cuestionan el nombramiento inicial. La relación de Mandelson con Epstein era de conocimiento público desde hacía años.
Starmer afirmó que desconocía la profundidad del vínculo. Reconoció que sabía de la relación, pero negó conocer su alcance. También pidió disculpas a las víctimas de Epstein por haber creído las explicaciones de Mandelson. Esa defensa no logró contener la presión política.
La líder conservadora, Kemi Badenoch, calificó la posición del primer ministro como "insostenible". Argumentó que un líder no puede excusarse en un mal asesoramiento para justificar un error de juicio que compromete la seguridad nacional y la reputación diplomática del país.
La presión ya provocó dimisiones clave. Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer, renunció tras asumir la responsabilidad por haber recomendado el nombramiento. Menos de un día después, el director de comunicación del gobierno, Tim Allan, también dejó su cargo.
¿Qué consecuencias legales e institucionales enfrenta el Ejecutivo?
El caso avanzó al terreno judicial. La policía abrió una investigación formal contra Mandelson por presunta mala conducta en cargo público, un delito grave en el sistema británico. Las autoridades registraron propiedades del exembajador en Londres y Wiltshire.
La investigación coloca al gobierno en una posición delicada. Un alto funcionario nombrado por el primer ministro enfrenta acusaciones de traicionar la confianza pública y de posible corrupción. Gordon Brown, primer ministro durante el periodo de las supuestas filtraciones, colaboró con la policía y calificó las acciones de Mandelson como "imperdonables y antipatrióticas".
En el plano institucional, las consecuencias fueron inmediatas. Mandelson renunció a su escaño en la Cámara de los Lores y abandonó el Partido Laborista para evitar, según dijo, causar más daño a la formación. Starmer ordenó una revisión urgente del proceso de nombramientos y prometió transparencia dentro de los límites de la seguridad nacional.
El escándalo también cruzó fronteras. La Comisión Europea anunció un examen sobre la conducta de Mandelson durante su etapa como comisario de Comercio, lo que dio al caso una dimensión internacional.
¿Puede sobrevivir Keir Starmer a la crisis?
El futuro político de Keir Starmer permanece en duda. El primer ministro descartó dimitir y aseguró estar centrado en su labor. En Westminster, el ambiente es de fragilidad extrema. Diputados laboristas describen el clima interno como el más tenso en más de una década. Algunos medios ya hablan de posibles maniobras para forzar un relevo.
La imagen de Starmer como líder competente e íntegro quedó seriamente dañada. Gordon Brown lo respalda como un dirigente honesto que fue traicionado, aunque admite que reaccionó con lentitud. Para la oposición y parte del electorado, el regreso de una figura tan controvertida como Mandelson refleja una falta de criterio ante riesgos éticos evidentes.
El desenlace dependerá del avance de la investigación policial y de la aparición de nuevas pruebas. Si surgen indicios de que Starmer o su equipo conocían los riesgos antes del nombramiento, la presión podría volverse insostenible. Por ahora, el gobierno laborista resiste a la defensiva, con el objetivo de evitar que el caso se convierta en su epitafio político.
