¿Por qué la demolición de un monumento desató un conflicto diplomático entre Panamá y China?
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- La demolición sin aviso de un monumento dedicado a la comunidad china en Panamá desató indignación social y un conflicto diplomático.
- Beijing calificó el hecho como arbitrario y vandálico, presentó una protesta formal y exigió explicaciones y reparación del daño.
- El gobierno panameño condenó la acción municipal, ordenó reconstruir el monumento e investiga responsabilidades en un contexto de tensiones geopolíticas en torno al Canal de Panamá.
La demolición de un monumento dedicado a la comunidad china desató un conflicto diplomático entre Panamá y el gigante asiático.
El hecho provocó indignación social, reabrió el debate sobre identidad nacional y dejó al descubierto las tensiones geopolíticas que rodean al Canal de Panamá.
¿Qué representaba el monumento y por qué era importante?
El monumento se erigió en 2004 en el mirador del Puente de las Américas. No era solo una estructura decorativa, para la comunidad china y para el gobierno de Beijing, funcionaba como un memorial de más de 170 años de historia compartida.
La obra incluía un arco ceremonial tradicional, conocido como paifang, leones de piedra y tejas curvas. Rendía homenaje a los miles de trabajadores chinos que llegaron a Panamá en el siglo XIX para participar en la construcción del Ferrocarril Transístmico y, luego, del Canal de Panamá.
Para China, la estructura simbolizaba los llamados "lazos de sangre" y el sacrificio de los migrantes, muchos de los cuales murieron durante las obras en el istmo. El monumento también destacaba la integración de la comunidad china en la vida social, económica y cultural del país.
¿Por qué fue demolido de forma repentina?
La demolición ocurrió la noche del sábado 27 de diciembre, con maquinaria pesada y sin previo aviso. La orden salió de la Alcaldía de Arraiján, encabezada por la alcaldesa Stefany Peñalba.
Según la versión oficial, la decisión respondió a una medida "preventiva". El municipio afirmó que la estructura presentaba daños graves, como bases corroídas, grietas y zonas inestables que ponían en riesgo a los visitantes.
El procedimiento levantó dudas de inmediato. Representantes de la comunidad china denunciaron falta de comunicación y ausencia de informes técnicos que justificaran la urgencia. Dirigentes políticos y ciudadanos cuestionaron la ejecución del operativo un sábado por la noche. El ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, calificó la acción como "propia de actos delincuenciales".
¿Cuál fue la reacción internacional, en especial la de China?
La respuesta de Beijing fue rápida y contundente. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, afirmó que China "deplora" la demolición forzosa. La embajadora en Panamá, Xu Xueyuan, describió el hecho como un "día ensombrecido" que daña el afecto entre ambos pueblos.
China presentó una protesta formal ante el gobierno panameño. Exigió el esclarecimiento total de los hechos, la corrección de las irregularidades y la reparación del daño causado.
La embajada calificó la demolición como "arbitraria" y "vandálica". Señaló que se destruyó un símbolo de dedicación y sacrificio. La indignación también llegó a las calles, donde miembros de la comunidad china realizaron manifestaciones. Algunos comercios valoraron cierres temporales en señal de protesta.
¿Cómo reaccionó el gobierno central de Panamá?
El presidente José Raúl Mulino tomó distancia de la decisión municipal. Buscó evitar un mayor deterioro de la relación con China. Condenó públicamente la demolición y la calificó como una "barbaridad" y un "acto de irracionalidad imperdonable".
La Presidencia ordenó la reconstrucción del monumento en su sitio original. Además, analiza otorgarle la categoría de Patrimonio Histórico para garantizar su protección.
Mulino subrayó que la responsabilidad legal recae en la alcaldesa de Arraiján. El Ministerio Público y la Fiscalía Anticorrupción abrieron investigaciones. Las autoridades realizaron inspecciones en el lugar y diligencias en la alcaldía para determinar posibles abusos de autoridad.
¿Existe un trasfondo geopolítico?
Aunque la alcaldesa Peñalba sostiene que la decisión fue técnica, el episodio ocurre en un contexto de presión internacional. Altos funcionarios de Estados Unidos, como el presidente Donald Trump y los secretarios Marco Rubio y Pete Hegseth, han expresado su preocupación por la presencia china en el entorno del Canal de Panamá.
Trump ha afirmado, sin pruebas concluyentes, que China ejerce control sobre la vía interoceánica a través de concesiones portuarias operadas por empresas de Hong Kong.
Analistas consideran que esas críticas, expresadas durante visitas oficiales a Panamá, pudieron influir en el clima político local. El presidente Mulino rechazó esa lectura y la calificó como exagerada.
