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¿Qué es el paso de Rafah y por qué su reapertura es clave para la población de la Franja de Gaza?

Por Gustavo Arias | 7 de Feb. 2026 | 8:01 am

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • La reapertura parcial del paso de Rafah pone fin a casi dos años de cierre y restablece la única salida de Gaza que no depende directamente de Israel, convirtiéndose en un gesto clave dentro del frágil alto el fuego mediado por Estados Unidos.
  • El cruce vuelve a operar bajo un esquema de control híbrido —funcionarios palestinos, supervisión europea e inspección israelí remota—, con un flujo extremadamente limitado que resulta insuficiente frente a la magnitud de la emergencia sanitaria y humanitaria en la Franja.
  • Más allá de la evacuación médica, Rafah simboliza la posibilidad de reconectar a Gaza con el exterior y permitir el retorno de miles de palestinos varados en Egipto, aunque su funcionamiento sigue condicionado por tensiones políticas, restricciones de seguridad y una profunda incertidumbre.

Esta semana, las puertas metálicas que separan el sur de la Franja de Gaza de la península del Sinaí, en Egipto, volvieron a abrirse tras casi dos años de cierre.

Para los habitantes del enclave palestino, el paso de Rafah es mucho más que un puesto fronterizo. Representa la única vía de salida al mundo exterior que no atraviesa directamente territorio israelí. Tras su clausura en mayo de 2024, se convirtió en símbolo del aislamiento total de una población devastada por la guerra.

La reactivación del cruce, aunque limitada y bajo estrictas condiciones de seguridad, marca un punto de inflexión en el frágil alto el fuego mediado por Estados Unidos. La medida responde a una urgencia logística y humanitaria. Busca aliviar una crisis acumulada y devuelve una esperanza mínima a enfermos, heridos y familias separadas que esperaron durante meses para salir o regresar a Gaza.

El único pulmón de Gaza hacia el exterior

Ubicado en el extremo sur de la Franja, el paso de Rafah conecta el territorio palestino con Egipto. Se asienta sobre el Corredor Filadelfia, una franja de 14 kilómetros que históricamente concentró tensiones por seguridad y contrabando. Su valor estratégico radica en su carácter exclusivo. Es el único cruce para personas que no depende, al menos de forma directa, de Israel, a diferencia de Erez o Kerem Shalom.

El control operativo del paso cambió de forma drástica en mayo de 2024. Durante su ofensiva militar, el ejército israelí tomó el control del lado palestino y cerró el tránsito civil. La reapertura introdujo un nuevo esquema. Funcionarios palestinos operan sobre el terreno junto con supervisores de la misión europea. Israel mantiene un control de seguridad remoto, revisa listas de viajeros con 24 horas de antelación y vigila el proceso desde puestos externos.

Una emergencia humanitaria desbordada

La principal razón que explica la importancia de Rafah es la crisis sanitaria en Gaza. Tras años de conflicto y bloqueo, el sistema de salud colapsó. Carece de capacidad para tratar enfermedades complejas como el cáncer o la insuficiencia renal. Según el Ministerio de Salud de Gaza y la Organización Mundial de la Salud, unas 20.000 personas —entre ellas 4.500 niños— requieren evacuación médica urgente.

Sin embargo, el flujo autorizado resulta mínimo frente a la magnitud de la crisis. Las autoridades fijaron un límite inicial de entre 50 y 150 personas por día para salir, y una cifra similar para ingresar. A ese ritmo, la evacuación de todos los casos graves podría extenderse durante años.

El complejo tablero político y de seguridad

La reapertura de Rafah forma parte de la primera fase del plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. Israel mantuvo bloqueada la medida hasta cumplir una condición clave: la devolución de los restos del último rehén israelí retenido en Gaza, el sargento Ran Gvili. Las tropas recuperaron el cuerpo la semana pasada.

El cruce, por ahora, no funciona como vía de entrada de ayuda humanitaria masiva. Esa labor continúa a través de Kerem Shalom, bajo control israelí. Además, Israel impuso un estricto sistema de vigilancia para evitar el uso del paso por parte de Hamás. Los palestinos que regresan deben pasar por el puesto de control israelí Regavim, donde enfrentan inspecciones físicas y de identidad antes de ingresar a la Franja.

El anhelo del retorno y la incertidumbre

Más allá de las evacuaciones médicas, Rafah también resulta clave para el tejido social palestino.

Unos 100.000 habitantes salieron de Gaza durante los primeros meses de la guerra. Muchos quedaron varados en Egipto sin recursos y desean volver pese a la destrucción. Al menos 30.000 personas se registraron en la embajada palestina en El Cairo a la espera de autorización para regresar.

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