¿Quién gobernará Colombia? Tres aspirantes se perfilan tras las legislativas
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
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Las elecciones legislativas en Colombia consolidaron al Pacto Histórico, la coalición del presidente Gustavo Petro, como la fuerza más votada, pero dejaron un Congreso fragmentado sin mayorías claras, lo que anticipa un escenario de gobernabilidad compleja para el próximo mandatario.
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Los comicios también funcionaron como termómetro para la elección presidencial del 31 de mayo y perfilan a tres principales aspirantes: el senador izquierdista Iván Cepeda, el abogado derechista Abelardo de la Espriella y la senadora Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático.
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La contienda presidencial refleja la fuerte polarización política del país: Cepeda propone continuar el proyecto de Petro con reformas sociales y diálogo con grupos armados, mientras De la Espriella impulsa una agenda de "mano dura" contra el crimen y Valencia busca reactivar la derecha tradicional ligada al expresidente Álvaro Uribe.
Colombia empezó a definir el rumbo de su futuro político. El domingo, el país sudamericano celebró elecciones legislativas e interpartidistas que no solo aclararon la composición del Congreso bicameral para los próximos cuatro años, sino que también funcionaron como un termómetro para la carrera hacia la presidencia, cuya primera vuelta se celebrará el 31 de mayo.
La polarización entre corrientes de izquierda y derecha y el legado de más de medio siglo de conflicto armado marcan el debate público. Sin embargo, la jornada electoral dejó señales claras que orientarán la próxima elección: la consolidación del partido del actual gobierno como primera fuerza legislativa, la confirmación de un Congreso sin mayorías absolutas y la aparición de tres figuras que se perfilan como favoritas para suceder al presidente Gustavo Petro.
Un Congreso fragmentado en Colombia
Con una participación de 21 millones de votantes —la más alta desde 1990— las urnas ratificaron la fuerte división de fuerzas en el país.
El Pacto Histórico, la coalición de izquierda del presidente Petro, se consolidó por segunda elección consecutiva como la fuerza más votada. Obtuvo el 23% de los votos para el Senado y proyecta alrededor de 26 escaños.
Le siguió el Centro Democrático, principal fuerza opositora de derecha, con casi el 16% de los apoyos y una proyección de 17 escaños en la Cámara Alta.
Los resultados dibujan un escenario político fragmentado. El próximo mandatario deberá gobernar con un Congreso sin mayorías claras.
Los partidos tradicionales de centro, como el Liberal y el Conservador, conservarán un peso decisivo para inclinar la balanza en votaciones clave. Analistas coinciden en que, sin importar quién gane la presidencia, el Ejecutivo enfrentará límites políticos importantes y una gobernabilidad compleja. Esa misma falta de consensos ya frenó varias de las reformas impulsadas por el gobierno actual.
El pulso presidencial
En el sistema político colombiano, las consultas interpartidistas que se celebran junto con las legislativas funcionan como elecciones primarias. Permiten medir el respaldo real de los aspirantes presidenciales.
Aunque la campaña aún tiene una recta final que podría desembocar en una segunda vuelta el 21 de junio, las encuestas de intención de voto y los resultados electorales ya perfilan a tres figuras principales.
Antes de los comicios, las encuestas situaban en cabeza a dos candidatos que optaron por no participar en las consultas y pasar directamente a la primera vuelta. El senador izquierdista Iván Cepeda lideraba los sondeos con una intención de voto de entre el 30% y el 37%. Le seguía el abogado derechista Abelardo de la Espriella, con cifras que oscilaban entre el 16,7% y el 31,9%.
Las consultas introdujeron formalmente a una tercera contendiente de peso: la senadora Paloma Valencia. La dirigente arrasó en la consulta de la derecha tradicional con más de 3,2 millones de votos.
Iván Cepeda: el heredero del proyecto de Petro
A sus 63 años, el senador Iván Cepeda representa la continuidad del proyecto político del presidente Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia contemporánea de Colombia.
Cepeda construyó su trayectoria durante más de 25 años en la defensa de los derechos humanos. También desempeñó un papel relevante en las negociaciones de paz con las guerrillas de las FARC y el ELN, así como en procesos de diálogo con otras estructuras criminales.
Su historia personal está marcada por la violencia política. Su padre, el senador del Partido Comunista Manuel Cepeda, fue asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con grupos paramilitares de extrema derecha.
Desde el Senado, Cepeda impulsó debates contra la corrupción y denunció los vínculos entre políticos y paramilitares. Su propuesta presidencial plantea mantener el diálogo para cerrar el conflicto armado, impulsar una reforma agraria que redistribuya tierras entre campesinos y aumentar el salario mínimo, respaldado por la fuerza legislativa del Pacto Histórico.
Abelardo de la Espriella: el "outsider" de la mano dura
En el extremo ideológico opuesto aparece Abelardo de la Espriella, un empresario y abogado de 47 años que se presenta como un "outsider", es decir, una figura ajena a la política tradicional.
Conocido por sus seguidores como "El Tigre", lidera el movimiento político Defensores de la Patria. Su campaña se apoya en un discurso que busca evitar, según afirma, que la izquierda "destruya" el país.
De la Espriella expresa admiración por líderes internacionales de la derecha populista como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei.
Su ascenso responde al malestar de un sector del electorado por la inseguridad. El candidato promete gobernar con "mano de hierro", someter a los grupos criminales bajo amenaza de muerte, construir megacárceles y fortalecer alianzas militares con Estados Unidos e Israel.
A lo largo de su carrera, también ha generado controversia. Fue abogado de figuras vinculadas al paramilitarismo, al narcotráfico y de Álex Saab, señalado como testaferro del gobierno venezolano. Pese a ello, su defensa del porte de armas, la religión judeocristiana, la libre empresa y la reducción del Estado encuentra eco en un sector conservador del país.
Paloma Valencia y el resurgir de la derecha tradicional en Colombia
El tercer eje de la contienda lo representa Paloma Valencia, de 48 años. La senadora acaba de hacer historia al convertirse en la primera mujer candidata presidencial del Centro Democrático.
El partido lo fundó el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), uno de los líderes conservadores más influyentes de las últimas décadas en Colombia y férreo opositor de las guerrillas.
Valencia, nieta de un expresidente conservador y heredera de una larga tradición política, se convirtió desde 2022 en una de las opositoras más firmes del gobierno de Petro en el Senado. Su liderazgo contribuyó a frenar algunas de las reformas impulsadas por el Ejecutivo.
Aunque muchos la identifican como una defensora "purasangre" del uribismo, su campaña busca atraer a sectores de centro. Su plataforma propone fortalecer la seguridad frente al crimen, estimular la inversión privada, proteger la propiedad y mejorar la eficiencia del Estado.
Su amplia victoria en la consulta le asegura la maquinaria electoral de su partido. También la posiciona como rival directa de De la Espriella por el liderazgo de la derecha y como una amenaza real para las aspiraciones presidenciales de la izquierda.



