Un video doloroso para aferrarse a la esperanza de volver a ver un hijo
(AFP) La imagen que Jon Polin guarda de su hijo es la de un video en el que tiene el brazo casi arrancado, mientras unos combatientes de Hamás lo empujan a la parte trasera de un camión, tras sembrar el pánico en una fiesta en el sur de Israel.
"Es un video que nadie tiene ganas de ver cuando se trata de seres queridos. Sin embargo, lo he visto decenas de veces. Quizá cientos de veces", dice Polin.
Su hijo, Hersh Goldberg-Polin, un israelo-estadounidense de 23 años, forma parte de quienes los comandos del grupo islamista palestino Hamás se llevaron a la fuerza el 7 de octubre a la Franja de Gaza donde, según las autoridades israelíes, unas 210 personas estarían cautivas.
"They believe our son was among a group of people who were taken hostage at about nine in the morning by armed Hamas militants. Ironically, right now, that would probably be the most optimistic scenario."
Jon Polin's son Hersh Goldberg-Polin was at a music festival in the South… pic.twitter.com/5YtjvRPBn6
— The Free Press (@TheFP) October 9, 2023
Publicado en las redes sociales y enviado a la familia tras varios días sin recibir noticias, el video es el último signo de vida del joven. Frente a la prensa, en un hospital de Jerusalén, Polin explicó el domingo que tiene la esperanza de que su hijo vuelva con vida.
Tras haber pasado tiempo con su familia por las fiestas judías de Sucot, la víspera de los ataques se fue con unos amigos a acampar, bailar y divertirse en una fiesta en la que unas 270 personas morirían al día siguiente, según un balance de los servicios funerarios.
Se trata de una de las peores masacres cometidas por Hamás en territorio israelí, junto con las de los kibutz de Beeri y Kfar Aza. Cerca de 1.400 personas, civiles en su mayoría, murieron en el sorpresivo ataque del movimiento islamista en territorio israelí, según las autoridades.
Cuando los atacantes de Hamás tiraron las primeras granadas, el joven y sus amigos intentaron refugiarse, según testimonios recabados por su familia después de los hechos.
"No logro explicarlo, pero ver (el video) me da fuerzas", dice Polin, destacando que, en las imágenes, su hijo consigue "caminar solo".
"Espero que tenga la fuerza física y mental para continuar luchando", señala.
Más de dos semanas después del secuestro, la familia de Goldberg-Polin suplicó a sus captores que lo liberaran, insistiendo en que el joven necesita atención médica adecuada.

