Venezuela tras la caída de Maduro: las figuras del nuevo mapa de poder del chavismo
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses marcó el fin de una era, pero no el colapso del sistema que encabezó. Tras 13 años en el poder, la salida abrupta del líder chavista dejó a Venezuela en una incertidumbre política sin precedentes. El hecho provocó una reconfiguración inmediata de la cúpula gobernante.
A diferencia de las previsiones de algunos analistas, el chavismo no se desmoronó tras el arresto de su figura central. En su lugar, emergió una estructura de poder colegiada. Se trata de un núcleo de funcionarios civiles y militares que durante años formaron la columna vertebral del régimen y que ahora enfrentan la crisis más profunda desde la muerte de Hugo Chávez.
Este nuevo equilibrio en Caracas se sostiene sobre cuatro figuras clave. Todas controlan áreas sensibles: las armas, los tribunales, el aparato legislativo y la economía.
Delcy Rodríguez: la "presidenta interina" del chavismo y el puente con el exterior
Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta ejecutiva, asumió la presidencia interina el 5 de enero de 2026. La designación surgió por mandato del Tribunal Supremo de Justicia, con el objetivo de garantizar la continuidad administrativa del Estado.
Abogada de formación y conocida como "la tigresa" por su disciplina política, Rodríguez acumuló poder en la última década. Ocupó cargos como canciller y ministra de Petróleo, además de la vicepresidencia.
Su ascenso no fue casual. Sectores del chavismo le reconocen capacidad técnica y pragmatismo. Durante los años de crisis impulsó un viraje económico orientado a frenar la hiperinflación. Promovió recortes del gasto y un acercamiento al sector privado, con alianzas con grupos empresariales locales.
Ese perfil negociador la convirtió en interlocutora preferida para la administración de Donald Trump. Washington expresó disposición a trabajar con ella para estabilizar el suministro petrolero, a cambio de concesiones políticas. Su posición, sin embargo, es frágil. Debe equilibrar las demandas externas con la cohesión interna frente a las facciones más radicales del chavismo.
Jorge Rodríguez: el arquitecto político y estratega electoral
A la sombra de la presidencia interina se encuentra Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional. Psiquiatra de profesión, es visto por aliados y críticos como el principal estratega del poder.
Rodríguez lideró casi todos los procesos de diálogo con la oposición y con Estados Unidos. Su capacidad táctica le permitió ganar tiempo y oxígeno político para el sistema en momentos críticos.
Su fortaleza reside en el control de la maquinaria electoral y legislativa. Como expresidente del Consejo Nacional Electoral, conoce a fondo la arquitectura institucional. En el escenario posterior a Maduro, su rol resulta clave para dar apariencia de legalidad a la transición y alinear al Parlamento con el Ejecutivo interino. Actúa como un operador político que evita que las tensiones internas se traduzcan en rupturas públicas.
Diosdado Cabello: el control de la seguridad y el ala radical del chavismo
Si los hermanos Rodríguez representan el rostro diplomático y administrativo, Diosdado Cabello encarna el músculo del sistema. Como ministro del Interior, controla los servicios de inteligencia y los principales cuerpos policiales, entre ellos el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Policía Nacional Bolivariana.
Figura histórica del chavismo, Cabello acompañó a Hugo Chávez en el intento de golpe de 1992. Desde entonces superó todas las crisis internas del movimiento.
Su poder se apoya en la represión y el control social. Mantiene influencia sobre la oficialidad media de la Fuerza Armada y sobre los grupos civiles armados conocidos como colectivos. Tras la caída de Maduro, asumió el rol de defensor de la línea dura. Desde su programa "Con el mazo dando" lanzó advertencias contra cualquier disidencia interna.
Pese a su rivalidad con los Rodríguez, su presencia en el gabinete resulta clave para sostener el orden público y disuadir intentos de movilización opositora.
Vladimir Padrino López: el pilar de la lealtad militar
La estabilidad del poder en Caracas depende en gran medida de Vladimir Padrino López. Es el ministro de Defensa con más años en el cargo en la historia reciente del país y el garante de la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Bajo su mando, los militares no solo controlan las armas. También gestionan sectores estratégicos como la minería, la distribución de alimentos y los puertos.
Tras la captura de Maduro, Padrino asumió un papel de contención interna. Buscó evitar deserciones o levantamientos en los cuarteles. Aunque denunció la intervención estadounidense como una agresión, analistas señalan su perfil pragmático. No descartan que avale una transición pactada si se preservan los intereses económicos y políticos de la cúpula militar. En los hechos, actúa como el árbitro final del poder real en Venezuela.
Otras figuras en el equilibrio de poder
Además del núcleo central, el engranaje del poder en Caracas incluye otros actores clave:
- Tarek William Saab: fiscal general, responsable de la estrategia judicial contra la disidencia.
- Caryslia Rodríguez: presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, clave en la validación jurídica de la sucesión.
- Nicolás Maduro Guerra: diputado e hijo del líder capturado, símbolo de continuidad y enlace con la militancia juvenil del PSUV.
- Yván Gil: canciller, encargado de los vínculos con aliados como Rusia, China y Cuba.
- José David Cabello: director del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), con control sobre la recaudación tributaria y las aduanas.
