41 días en UCI: El conmovedor relato de un sobreviviente de COVID-19

  • "Estuve muerto 3 veces".
  • Le pusieron sangre de un paciente recuperado.

(CRHoy.com) Los 30 kilos de peso que perdió Marco París son tan solo una de las secuelas que dejó el COVID-19 en su vida. Estuvo 41 días internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital México y decidió relatar su historia para que la gente entienda que es una enfermedad con la que no se juega.

Él es guía turístico y en marzo anterior compartió varios días con un grupo de europeos que estuvo en suelo tico. Recuerda que estornudaban y tosían, sin respetar el protocolo, pese a las peticiones de las autoridades.

“El protocolo no existía en Francia. Yo les decía que estaba este virus, que estaban recomendando tener prácticas de higiene. ¡No hacían caso! Todo el mundo tosía y estornudaba como les daba la gana. Yo empecé a sospechar de que había una posibilidad de que esa gente viniera enferma”, recordó.

Tras 17 días de gira con los franceses, cuando don Marco volvió a su casa decidió no saludar ni tocar a su familia. Se aisló por completo hasta descartar cualquier síntoma. No obstante, una fiebre de 40 grados encendió todas las alarmas, una noche después de llegar a su hogar. 

“Llamé a la línea 1322 y me dijeron que debía aislarme en un cuarto. Empecé con una debilidad tremenda y no podía ni ponerle la sábana al colchón, no tenía fuerzas. Si intentaba levantarme para ir al baño, me tenía que poner de cuatro patas y agarrarme de algo. Me hicieron la prueba y al día siguiente me dijeron que tenía el virus”, detalló.

Este vecino de Tibás vive con su esposa, una de sus tres hijas y su madre, quien es una adulta mayor de 87 años. Debido a ello, sabía que debía extremar las medidas en casa para no contagiar a ninguna.

“Yo empecé a tener problemas porque tosí y me salió sangre, no coordinaba, tuve diarrea y respondía incoherentemente. Me dijeron que yo estaba mal y me mandaron la ambulancia de la Cruz Roja el 28 de marzo. Me llevaron al hospital México y me metieron en un salón aparte de todo el mundo. Al día siguiente, me metí en la ducha y estaba totalmente desorientado y perdí el sentido“, afirmó el hombre de 57 años.

Los 41 días en la UCI

Lo que pasó desde ese momento, don Marco no lo recuerda. No sabe cómo ingresó a la UCI y tampoco lo que vivió estando allí 41 días, conectado a un montón de máquinas, con muy pocas esperanzas.

“Entubado, con sondas, sedado, me pusieron en posición prona. Todo esto lo sé porque me lo contaron, pero yo pasé muy, muy, muy mal. Tuve complicaciones, edema pulmonar, mis riñones dejaron de funcionar, tuvieron que hacerme la diálisis, ponerme la máquina para purificar la sangre, alimentado por sonda, fue un periodo muy largo. Me tuvieron que inducir al coma, el ritmo cardíaco bajo a 30 pulsaciones por minuto. Prácticamente estuve muerto 3 veces y las 3 veces me devolvieron, agarré una bacteria instrahospitalaria“, añadió.

Las múltiples oraciones de sus familiares, amigos y hasta desconocidos hicieron “la fuercita” en el cielo, para que don Marco sobreviviera.

“El virus se ensaña con los pulmones y por eso es la gravedad de esta situación. Mi familia ya había hecho arreglos con la funeraria porque les dijeron que tenían que prepararse para todo. ¡Fue una incertidumbre! Una de mis hijas estuvo tan afectada que necesitó ayuda psiquiátrica y en el hospital le ayudaron“, indicó.

Precisamente, el 15 de mayo anterior,  CRHoy.com publicó un reportaje especial sobre la UCI del hospital México y uno de los protagonistas fue don Marco. Hoy ve ese video y se sorprende de su recuperación y del propósito que Dios tiene en su vida.

“Fueron 41 días en la UCI y 53 en el hospital en total. Perdí 30 kilos de peso, no podía levantarme, tenía que usar pañal. Tenía úlceras en los genitales, alrededor del ano, en la espalda…  Tuve una complicación adicional que fue un sangrado de la uretra y perdí más de la mitad de la sangre del cuerpo. Me pusieron sangre de un paciente recuperado de COVID-19 con plaquetas y eso fue lo que me salvó. Gracias a Dios tengo 2 hijas profesionales en la salud y creo que eso ayudó a que me dieran permiso de salir”, aseguró.

Desde hace 6 semanas París volvió a estar con las personas que ama, pero con muchas secuelas. Aún no camina por sus propios medios, debe utilizar andadera y está en constantes terapias. 

El testimonio

París dejó de fumar hace más de 20 años, pero aparte de eso, no tenía factores de riesgo. No sabe por qué se complicó ni por qué esa dura prueba la tuvo que pasar él. Sin embargo, está convencido de que Dios tiene un propósito para todo. 

“Yo creo que parte del propósito es este testimonio porque es importante el mensaje que yo pueda dar, de que no es jugando lo que me pasó a mi. Me pude haber muerto 3 veces y gracias a Dios no me morí, pero tal vez una de las razones es para dar este testimonio”, expresó.

El próximo 24 de julio cumplirá 58 años y aunque debe festejar solo con su burbuja social, lo disfrutará como nunca, por la nueva oportunidad que tiene.

Además, está emocionado porque su hija mayor está embarazada de un varón, el primer niño después de 26 años y muchas mujeres.

Ahora su vida tiene mucho más sentido y él, muchas ganas de aprovecharla al máximo.



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