ACAM mantiene secreta información sobre dinero cobrado a comercios por derechos de autor

La Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM) se niega a revelar la distribución del dinero que recoge por concepto del cobro a comercios que ponen música en sus establecimientos.
En entrevista con CR Hoy, la Asociación indicó que esos datos son "sensibles y privados".
Además, dijeron que sus finanzas son inspeccionadas por una auditoría pagada por la Asociación y que se reporta al Registro Nacional, instancia encargada de supervisar el funcionamiento de la asociación. Sin embargo, estas auditorías tampoco son de acceso público.
ACAM cobra a establecimientos y actividades que utilizan música de manera pública o comercial, entre ellos restaurantes, bares, supermercados, conciertos, radio y televisión. El 10% se destina a un fondo social y cultural, el 30% cubre gastos administrativos y el 60% restante corresponde a los titulares de las obras. Sin embargo, aunque se conocen los porcentajes, no se revelan los montos.
¿A quiénes cobra ACAM?
Las tarifas varían según el tipo de actividad y el papel que tenga la música dentro del negocio. No paga lo mismo un supermercado, donde la música es complementaria, que un concierto, donde constituye la actividad principal.
La entidad maneja un tarifario propio. Por ejemplo, una cafetería paga entre ¢5.200 y ¢11.400 mensuales, mientras que un bar puede cancelar entre ¢5.200 y ¢57.000.
En la mayoría de casos, el monto depende de factores como cantidad de sillas, aforo, habitaciones o si se cobra entrada.
Cuando una persona tramita una patente comercial ante una municipalidad, se le informa que debe cancelar la licencia para reproducir música en su establecimiento.
Sin embargo, según ACAM, quienes no vayan a utilizar música en sus comercios pueden presentar una declaración jurada para quedar exentos. La entidad queda facultada para realizar inspecciones y, en caso de detectar información falsa, iniciar el proceso correspondiente.
¿Cómo llega el dinero a los artistas?
ACAM distribuye recursos entre artistas asociados que registren formalmente sus obras.
En el caso de autores nacionales, la asociación realiza el pago directamente. Si se trata de artistas internacionales, el dinero se transfiere a la entidad de gestión colectiva extranjera a la que pertenezca el titular, la cual posteriormente realiza el pago.
Cuando una obra no está registrada en ACAM ni en otra entidad similar, el dinero permanece reservado por un plazo de cinco años. Si en ese periodo el autor no reclama, los recursos pasan a un fondo social y cultural.
¿Cómo determina ACAM a quién pagar?
La entidad asegura que monitorea emisoras de radio las 24 horas y utiliza datos de plataformas digitales para identificar qué canciones se reproducen, cuántas veces suenan y quiénes son sus autores.
Reconoce que no puede saber exactamente qué música se reproduce en cada comercio, ya que eso requeriría instalar dispositivos de monitoreo en cada establecimiento, lo que elevaría considerablemente los costos operativos.
Por esa razón, utiliza como referencia lo que suena en radio y lo más escuchado en plataformas digitales para estimar qué música circula en los comercios.
Además, los artistas deben reportar sus presentaciones en vivo para registrar qué obras fueron interpretadas y dónde sonaron.
Cuestionamientos desde la Asamblea
El diputado oficialista José Miguel Villalobos cuestionó el modelo de recaudación y distribución de ACAM.
Según señaló, existen empresas que enfrentan cobros desproporcionados respecto a su realidad económica y advirtió que la entidad requiere mayor fiscalización.
El legislador aseguró que dedicará su gestión a investigar y revisar el funcionamiento de la organización.
ACAM respondió a esos señalamientos asegurando que es falso que recauden dinero sin tener mecanismos para distribuir correctamente los recursos.
Esta asociación opera bajo la Ley sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos, normativa que protege los derechos patrimoniales de autores y compositores, es decir, su facultad de explotar económicamente sus obras y recibir ingresos por su uso o reproducción.
