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Analistas: Sindicatos del Magisterio son los más desacreditados

Gremio magisterial también falló en intento de traerse abajo gestión de Édgar Mora en el MEP

Por Gerardo Ruiz | 6 de Dic. 2018 | 12:05 am

Ochenta y seis días de huelga infructuosa contra el plan fiscal acabaron en descrédito para el sector sindical.

Pero esa mancha pesa todavía más para los gremios del Magisterio Nacional. Así lo concluyeron varios analistas políticos consultados por CRHoy a propósito de la finalización de la protesta en el sector público este lunes, cuando el presidente de la República, Carlos Alvarado, firmó la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, horas después de que fuera aprobada en segundo debate en el Congreso.

El exdiputado, exembajador e historiador, Vladimir de la Cruz, afirmó que actitudes como la del dirigente Gilberth Díaz, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), quien aun estando en huelga cobró dietas por asistir a sesionar en la Junta Directiva del Banco Popular, así como la decisión de más de 500 educadores de aprovechar el paro para viajar fuera del país, presuntamente para vacacionar, deslegitimaron el movimiento del Magisterio Nacional.

"Trascendió durante la huelga que mientras algunos de los dirigentes de los educadores tenían a sus hijos y nietos en centros educativos privados que seguían laborando, ellos eran los encargados de que los centros públicos permanecieran cerrados. Eso no cayó bien al pueblo", comentó.

Los politólogos  Gustavo Araya y Daniel Calvo coincidieron en señalar que los gremios del Magisterio son los que quedan con una imagen más despintada después del paro contra el plan fiscal.

"Uno hubiera esperado que al ser el plan fiscal un tema de política pública los educadores hubieran optado por la vía de la incidencia sobre diputados, cámaras y otros actores, a través de mociones y propuestas, y no que optaran por irse a huelga de una vez. Además, por la duración de la huelga, lesionaron directamente a la población. Hubo afectaciones por pérdida de clases, de asistencia a comedores escolares, en términos de becas, y eso le va a costar mucho al Magisterio", analizó Araya.

Para Calvo, el descrédito del Magisterio se generaliza para los demás sindicatos: "La narrativa que se construyó alrededor de ello (la huelga) es que estaban luchando principalmente por sus privilegios gremiales", consideró.

Otra de las batallas que perdieron los gremios del magisterio, según Araya, fue su intención de hacer caer al ministro de Educación Pública, Édgar Mora, objetivo que estuvieron lejos de alcanzar.

"La figura de un ministro que no proviene del sector educación les provocó la idea de que era posible sacarlo del Ministerio para que llegara al cargo alguien más afín al sector. Quizás creyeron que era un actor débil y quisieron aprovechar la coyuntura del plan fiscal para lograr un cambio y pecaron por ello", afirmó.

 Victoria pírrica: pudieron articularse de nuevo

Daniel Calvo agregó que si la huelga se mide por el objetivo principal de los sindicatos, que era el retiro del proyecto de reforma fiscal, el fracaso está a la vista.

Sin embargo, el politólogo dijo que los sindicalistas obtuvieron un punto a favor al lograr que Patria Justa, grupo liderado por la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), y el Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense (Bussco), encabezado por la Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (Undeca) y varios sindicatos del Magisterio, pudieran volver a articular protestas después de varios años de fractura y encontronazos.

"A mí me parece que el proyecto de reforma fiscal fue el tema movilizador y articulador de los sindicatos. Recordemos que, previo a este proyecto, los sindicatos estaban muy desunidos y el proyecto permitió, al menos coyunturalmente, que estos se pudieran unir y crear una fuerza importante de manifestación en la calle. Si bien no lograron el objetivo de traerse el tema fiscal abajo, lo cierto es que demostraron que pueden tener colmillo, sobre todo cuando tiene que ver con reformas más ambiciosas del Gobierno", comentó.

El analista también consideró como una ganancia para los sindicatos el desgaste que provocaron en la figura del presidente Carlos Alvarado y de su administración, sobre todo cuando el barco del Gobierno dirige su proa hacia otros cambios estructurales, como el empleo público y la reducción del tamaño del Gobierno Central.

No hay signos de renovación

Vladimir de la Cruz, Gustavo Araya y Daniel Calvo, estuvieron de acuerdo en que a pesar de la derrota que sufrieron los sindicatos del sector público no se ven en el horizonte del movimiento signos de renovación que hagan pensar en que los gremios flexibilizarán o moderarán sus posiciones contra el actual Gobierno y en la defensa de los privilegios salariales de sus agremiados, que el Estado ya no puede costear por el faltante de recursos públicos.

"No hay figuras en la actualidad que sustituyan a los viejos líderes sindicales, al menos visibles. Tampoco se vislumbra que le puedan lavar la cara al sindicalismo.  No sería extraño que se inventen una huelga coyuntural para levantar a un dirigente sindical cerca del proceso de renovación de estructuras en la ANEP, por ejemplo", dijo de la Cruz.

Por su parte, Gustavo Araya consideró que debido a la magnitud del golpe que sufrió el movimiento sindical durante la huelga contra el plan fiscal, es previsible que este opte por un recambio de sus líderes por figuras más agresivas y vehementes.

"Salvo Mauricio Castro y Sofía Guillén, quien además de ser militante del Frente Amplio (FA) es asesora en temas fiscales de ANEP, no se ve a ninguna figura nueva en el sindicalismo. Y ellos ni siquiera forman parte de las estructuras de los sindicatos. Me parece que el movimiento queda como una fiera herida y probablemente vuelva más beligerante y agresiva, usando viejas armas para recuperar más espacio", comentó.

Durante la huelga contra el plan fiscal el sindicalista Albino Vargas dio rienda suelta a un discurso confrontativo contra el Gobierno, incluso comparando el estilo de mando de Carlos Alvarado con el del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien tiene a su país en contra desde abril por brutales violaciones contra los derechos humanos.

Vargas tampoco tuvo escrúpulos al acusar a la Sala Constitucional de estar "matriculada" con "la tríada gobiernista" que según él conforman Acción Ciudadana (PAC), Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC).

Por ejemplo, este lunes, en respuesta a la votación en segundo debate del plan fiscal, Vargas escribió en la red social Twitter: "El combo fiscal fue tramposamente aprobado. La tríada-troika gobiernista PLUSC-PAC queda maltrecha, deslegitimada. El PAC especialmente, en escombros. Solamente jugando sucio con su fallo constitucional del compadre hablado se impusieron… por ahora. Victoria moral de este lado", reaccionó.

Daniel Calvo tampoco ve que actitudes como las de Albino Vargas se acaben con la huelga contra el plan fiscal. Él  no cree que haya posibilidades de que los sindicatos se renueven.

"Mucha de la deslegitimación y poco crédito que tienen los sindicatos es justamente por no tener procesos de renovación. Inclusive la diputada Paola Vega (Acción Ciudadana) presentó un proyecto que busca que los sindicatos tengan procesos de renovación y de paridad de género que los metería en un zapato, pues tenemos que en la ANEP ha habido dictaduras, con líderes sindicales que llevan más de 30 años en el poder. Al corto y mediano plazo no se visualiza una cara joven y nueva dentro de los sindicatos", vaticinó.

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