Anestesióloga: Falta de infraestructura impide cumplir reglamento de la CCSS sobre fentanilo

Las limitaciones en infraestructura, tecnología y personal en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) impiden que los anestesiólogos cumplan de forma literal con el reglamento nacional que exige la prescripción individual de fentanilo por paciente, según explicó la jefa del Servicio de Anestesia del Hospital San Juan de Dios, Laura Pérez.
La aclaración surge luego de que actas del comité ERP-SAP de la CCSS revelaran una preocupación específica sobre el servicio de Anestesia. A diferencia de otras áreas hospitalarias donde el personal de Enfermería actúa como filtro de control, en los quirófanos el anestesiólogo maneja el ciclo completo del estupefaciente, incluyendo la administración y el descarte del sobrante.
"Anestesia utiliza estos medicamentos sin enfermería. Es el propio anestesiólogo el que tiene el estupefaciente, el que administra el estupefaciente y bota el sobrante. Aquí sí tenemos que ver con mucha sutileza el manejo de la merma", señaló Alexander Sánchez, gerente médico de la CCSS, según consta en las actas.
Ante ese señalamiento, Pérez explicó que el fentanilo es un medicamento de uso diario en los quirófanos del país y constituye una herramienta básica para la anestesia general. La especialista subrayó que el volumen de cirugías que maneja la CCSS supera ampliamente al del sector privado. En hospitales grandes se pueden realizar entre 60 y hasta 80 cirugías diarias.
Ese volumen, indicó, hace inviable cumplir al pie de la letra con la normativa que obliga a emitir una receta por paciente para el despacho de psicotrópicos y estupefacientes.
"Nos es imposible poder apegarnos a la literalidad que nos piden los reglamentos y las leyes vigentes del país de prescripción por paciente. Las mismas limitaciones de infraestructura y tecnología que tiene la institución no nos lo permiten", sostuvo.
El reglamento nacional establece que el médico prescribe el medicamento, deja constancia en el expediente y, con esa receta, el farmacéutico despacha la cantidad indicada. En la práctica, eso implicaría acudir a farmacia por cada paciente.
Sin embargo, Pérez explicó que, ante la carga quirúrgica y las limitaciones físicas, los servicios aplican un lineamiento institucional vigente desde 2012 y refrendado en 2021, que permite despachar cantidades medidas según el tipo de cirugía.
Por ejemplo, en una cirugía ambulatoria se calcula un máximo de tres ampollas. Si sobra una, el anestesiólogo la utiliza para iniciar el siguiente procedimiento mientras tramita la receta correspondiente a los casos consecutivos.
"Yo no puedo ir a la farmacia cada vez que tengo un paciente", afirmó.
En el Hospital San Juan de Dios existe una farmacia satélite dentro de Sala de Operaciones, lo que facilita el acceso y permite controles más cercanos. Según detalló, los farmacéuticos realizan auditorías cuando detectan picos de consumo o programaciones extraordinarias y alertan ante cualquier comportamiento inusual en el despacho de psicotrópicos, estupefacientes u otros medicamentos.
No obstante, en centros como el Hospital Calderón Guardia y el Hospital México, el despacho está centralizado en una farmacia general, sin una unidad satélite cercana a quirófanos, lo que dificulta aún más el cumplimiento estricto del modelo de receta individual.
Pérez recalcó que, cuando prescribe varias ampollas, asume la responsabilidad profesional de la custodia del medicamento durante el acto médico. También aseguró que el resguardo es minucioso para evitar pérdidas, extravíos o robos.
"El fentanilo es altamente adictivo y por eso tenemos siempre ese cuidado de evitar que los remanentes anden sueltos o que estén expuestos", señaló.
La situación se agrava fuera del horario ordinario. En jornadas extraordinarias, guardias médicas o turnos nocturnos, el acceso a farmacia es más limitado. Según indicó, los jefes de los distintos servicios de Anestesiología han realizado múltiples gestiones para ampliar las horas de farmacia y contar con mayor cobertura fuera del horario regular.
"Tener ese servicio más horas evitaría que tengamos que hacer recetas por una cantidad de ampollas numerosas —tres, cinco o diez, dependiendo de los casos del día— para no asumir la custodia de esos medicamentos por más tiempo del necesario", explicó.