Antonio Ayales tras jubilación: Diputados querían duchas y hasta jacuzzis en oficinas

Recuerda que en la Asamblea se tomaba mucho licor y se abusaba de los vehículos institucionales

26 de Jun. 2023 | 6:11 am

Antonio Ayales Esna se jubila tras 28 años al frente de la dirección ejecutiva del Congreso. (Foto: CRH)

(CRHoy.com) Antonio Ayales Esna tomará su jubilación tras 28 años como Director Ejecutivo de la Asamblea Legislativa el próximo 30 de junio.

Ayales asumió la administración general del Primer Poder de la República un 1 de junio de 1995, cuando aceptó la invitación de Antonio Álvarez Desanti, quien en aquel entonces era presidente del Congreso.

Ingeniero agrónomo de profesión, con una especialización en economía agrícola de la Universidad de Costa Rica (UCR), Ayales asumió el reto, sin pensar que pasaría casi 30 años en esa silla.

_¿Usted se cree un político más?

_ Para nada, mi labor aquí fue técnica. Yo he tratado por igual a todos los diputados de todas las fracciones, no podría tomar partido a favor de alguien.

Ayales conversó con CRHoy.com desde su oficina en el piso 10 del edificio legislativo, en días previos a su salida, mientras regala corbatas y sacos que dice no ocupará más.

Precisamente, la construcción de dicha edificación tras 62 años es sin duda su gran legado.

Cierre sanitario

Durante casi todo su tiempo laboral, Ayales tuvo que lidiar con las órdenes de cierre sanitarias de los edificios legislativos por parte del Ministerio de Salud.

De no ser porque la Procuraduría General de la República no lo permitió, por la separación de poderes, la Asamblea hubiera cerrado.

El problema eran las plagas de cucarachas, ratones, polillas, y más, que invadieron los antiguos edificios, principalmente la estructura del viejo colegio Sion.

Fue el expresidente José Figueres Ferrer quien ordenó en 1958, que el Congreso se trasladara de forma "temporal" a Cuesta de Moras y al Castillo Azul.

"Un traslado temporal de 62 años", bromea Ayales.

"Yo hago una analogía siempre, aquí se habla mucho de la carretera a San Carlos, de la ruta 32 y de la 27 que tardaron 40 años, bueno ninguno tardó más que la construcción de este edificio, 62 años", agrega.

Ayales recuerda que pasaron unos 10 o 12 propuestas de construcción del edificio que todas fracasaron por distintas razones, entre falta de recursos y otras por diferencias de criterios en el diseño, donde cada director quería un estilo diferente.

Fue gracias a la figura del fideicomiso con el Banco de Costa Rica, que era una figura que daba sus primeros pasos allá por el año 2011, que se logró dar las condiciones para construir esta obra.

"Yo le pedí al Directorio Legislativo que delegara en la administración del Congreso ese manejo, porque en la medida que hubiera interferencia política, eso no iba a pasar como había sucedido por diferentes razones", explicó.

Fue así como el Directorio Legislativo, que es un órgano conformado por diputados, delegó en Ayales esa supervisión y él escogió un grupo de colaboradores.

Recuerda que el edificio se logró hacer con menos presupuesto del establecido, que en un principio era de 86 mil millones de colones y cerró cerca de los 83 mil millones de colones. "Algo que no es común, porque en proyectos públicos terminan costando el doble", señala.

La Asamblea paga un alquiler (actualmente de poco más de 1100 millones de colones) con opción de compra, siendo así que para el año 2034, el inmueble pasará a manos del Estado, es decir del Congreso.

Es un edificio se fondeó con recursos de bancos del Estado y se va pagando con los recursos del presupuesto legislativo.

Ayales reconoce que el edificio ha presentado defectos y deficiencias, tuberías que se han roto, y temas similares, pero que según la empresa Edica, encargada de la construcción, son cosas normales que suceden en obras de esa índole.

Más allá de las críticas que algunas personas pueda decir del edificio, Ayales celebra nunca existió denuncias de corrupción.

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Tiempos pasados

Si la gente se molesta por los abusos de los diputados actuales por el uso del combustible y el celular que reciben, tiempo atrás quedarían horrorizados por el consumo de licor o los abusos en modificaciones de sus despachos.

Precisamente en los antiguos edificios legislativos, los diputados exigían cambios en sus oficinas que costaban millones el Estado.

Ayales recuerda que una de sus luchas incluso llegó al extremo de tener que oponerse a diputados que le pedían duchas y hasta jacuzzis en sus despachos.

Hace mucho tiempo se dieron fuertes enfrentamientos porque hubo diputados que querían instalar duchas en las oficinas y yo siempre me opuse y me cuestionaban mucho, porque había diputados que decían dormían aquí y a mí eso no me parecía serio, mencionó.

Ayales indica que mantuvo su posición y nunca se hicieron las duchas, algunos hablaban de jacuzzis lo que le pareció siempre ridículo, "la Asamblea no es para eso", enfatiza.

El director ejecutivo calificó como un "gasto horrible", el que hacía el Congreso cuando cada diputado o diputada pedía modificar sus despachos.

"Que algunos querían alfombra, y luego llegaba otro y quería piso cerámico. La Asamblea gastaba millones de millones, eran presupuestos de 500 millones de colones en mantenimiento, por puro caprichos, eso se acabó", sentenció.

Precisamente, con el nuevo edificio todos los despachos de los diputados son iguales y no existe autorización para realizar ningún cambio.

"Era caos, no comprendo como un Congreso podía manejarse así", agrega Ayales.

Vehículos y licor

Recuerda además que eran tiempos en que la Asamblea tenía hasta 45 vehículos institucionales, y se prestaban para grandes abusos.

"Aquí había vehículos (oficiales) que los cogían para repartir leche y queso. Llegaban las denuncias, pero es muy difícil levantar un expediente a un diputado, no se puede porque no hay régimen disciplinario", indicó.

"Aquí era un desmadre, montaban las familias en los carros para irse de paseo a las playas, inventaban que iban de gira a Guanacaste y se iban de vacaciones", agregó Ayales.

Hoy el Congreso solo cuenta con 9 vehículos para giras y existen mayores controles para su uso.

Otra cosa que cambió en el Congreso en los últimos 28 años fue el consumo de licor.

Ayales recuerda que tenían una bodega con cámaras de refrigeración para guardar las botellas de guaro y vino.

Se consumía mucho licor, en cualquier actividad se servía licor, y se daba una mala señal al país, con el tiempo fue disminuyendo hasta que se prohibió, setiembre del 2020, la compra de guaro, afirma.

Enfatiza que la Asamblea no es para venir a servirse, sino para servir al país, "el que quiera tomar licor que lo haga, pero que lo pague", agrega.

Mediante una ley, también aprobada en el 2020, se donó todo el licor restante a la organización Chepe se Baña.

Botellas de coñac, vino, ron, vodka, whisky, champán, más de 1500 botellas constituían la reserva del Congreso.

Ayales explica que el edificio del Congreso no tiene una gota de pintura y se hizo de esa forma para ahorrar ese gasto que sería millonario. (Foto: CRH)

Futuro

Ayales se irá a descansar con su familia y sus nietos. Desde su óptica el Congreso y el país debe evolucionar por ejemplo en la escogencia de los diputados.

Piensa que se debe valorar aumentar el número de diputados, según la población actual del país, pero también aplicar una reforma para saber bien por cuál diputado vota la gente.

Reconoce que hay diputados que pasan cuatro años sentados en la curul sin decir ni hacer mucho y recuerda como en el pasado, antes de una reforma el régimen de pensiones, muchos venían para mejorar su pensión.

"Los partidos políticos son los mayores responsables de establecer los lineamientos, regulaciones y controles de quien aspira y quien no. Es ahí donde nace el verdadero filtro", menciona.

Cree que se debería establecer una especie de "escuela para diputados y asesores" para los legisladores que inician sin experiencia.

También ve con buenos ojos que el país establezca la carrera parlamentaria, aunque controlando posibles abusos.

"La clase política es la llamada a dirigir el país y el conocimiento político es todo un arte, una ciencia y hay que aprenderlo para poder hacer una buena gestión. Todos los ciudadanos quieren una buena gestión, claro que ante cantidades de casos de corrupción hay desencanto, pero no podemos prescindir de la clase política, sino quien van a manejar las instituciones", señala Ayales.

La entrevista concluye con una reconociendo de este funcionario a la labor de la prensa.

Ayales reconoce que el trabajo que hacen los periodistas lo aprendió en sus años como director ejecutivo y que ha permitido que la Asamblea Legislativa sea una de las instituciones públicas más transparentes.

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