Atención de salud mental en la CCSS enfrenta barreras desde la primera cita

Para una persona que busca ayuda en salud mental en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la primera barrera puede aparecer antes de recibir atención: conseguir una cita de medicina general en el Ebáis de su comunidad.
Esa consulta es la puerta de entrada al sistema. El médico valora lo que ocurre y decide si puede iniciar un tratamiento o si necesita referir al paciente a otros profesionales.
Pero cuando no hay espacio en EDUS, la persona debe buscar otras opciones que no siempre conoce o que no están disponibles en todos los establecimientos.
Tatiana Mata, coordinadora del Programa de Normalización de Salud Mental y Adicciones de la CCSS, reconoció esa dificultad.
"Hay muchas personas en las comunidades que no tienen conocimiento de a dónde pueden consultar o qué otras cosas pueden hacer para agendar una cita", advirtió.
Conseguir la primera consulta tampoco resuelve todas las dificultades. El seguimiento depende de la condición del paciente, de su entorno familiar y social, pero también de los recursos del establecimiento que lo atiende, según explicó Mata.
A esto se suma la salida de médicos psiquiatras y las esperas entre consultas, cuestionadas por el psicoanalista Carlos Bonilla.
Cuando no hay espacio para la primera cita
¿Qué alternativa tiene alguien que sabe que no se siente bien emocionalmente, pero no consigue una cita en EDUS?
Mata señaló los servicios de emergencias del área de salud o de un hospital. También existen consultas vespertinas, aunque no están disponibles en todos los lugares.
Por eso, el acceso no depende únicamente de que exista una opción de atención. También requiere que las personas sepan dónde buscarla y cómo utilizarla.
En el centro de Tres Ríos, el Hospital Chacón Paut ofrece otra posibilidad. Un grupo abierto al que puede asistir cualquier persona con una necesidad identificada, sin cita ni referencia.
Replicar iniciativas similares forma parte del trabajo previsto por la CCSS a mediano plazo.
El acceso a otros profesionales pasa por medicina general
Aunque el Ebáis es la puerta de entrada, los servicios de apoyo se ubican en las áreas de salud, que también forman parte del primer nivel de atención.
Estas disciplinas incluyen psicología, trabajo social, enfermería general y enfermería especializada en salud mental. Para acceder a ellas, el paciente debe pasar primero por la valoración del médico general.
En esa primera consulta, el médico evalúa cómo se siente la persona y qué ayuda necesita. Puede iniciar un tratamiento o referirla a psicología, trabajo social, enfermería en salud mental, medicina familiar y comunitaria o psiquiatría.
Según la médica Susan Valverde, el tratamiento puede incluir medicamentos como fluoxetina, amitriptilina o imipramina, dependiendo de cada caso.
Algunas personas pueden recibir atención durante años en el primer nivel. Cuando necesitan una atención más especializada de la que esos servicios pueden ofrecer, se les refiere al segundo o tercer nivel de la CCSS.
Sin embargo, los recursos disponibles en el establecimiento también influyen en el seguimiento, reconoció Mata.
La salida de psiquiatras limita la red de atención
La atención cerca de la comunidad requiere personal que pueda sostenerla y especialistas. La Caja ha enfrentado dificultades para contar con estos últimos.
"Hemos tenido una importante renuncia de médicos psiquiatras", reconoció Mata.
Parte de la respuesta institucional ha sido fortalecer la capacitación de médicos generales y de familia. No obstante, la propia coordinadora señaló los límites de esa estrategia.
"Claramente no es lo mismo el abordaje que pueda dar un médico general al de un psiquiatra", afirmó.
Las esperas también pesan en el seguimiento
Una vez dentro del sistema, no existe un calendario único de seguimiento. Dos personas con una misma condición pueden necesitar una frecuencia distinta de consultas porque su apoyo familiar, su situación social o sus otras enfermedades son diferentes.
Los protocolos institucionales no establecen que todos deban recibir cierto número de atenciones por año o volver cada dos o seis meses. La decisión responde al criterio clínico y a las particularidades de cada paciente.
Bonilla, por su parte, cuestionó las esperas para recibir atención.
"Las citas son de meses, es escalofriante", expresó.
Para el psicoanalista, invertir en salud mental también es una decisión de salud pública, con efectos en la vida cotidiana y laboral.
Buscar ayuda antes de una crisis
Tristeza, ansiedad, irritabilidad, cambios en el sueño o el apetito, aislamiento y pérdida de interés en actividades antes disfrutadas son algunas de las señales que Valverde identifica para buscar ayuda.
También están las dificultades para concentrarse, estudiar o realizar las tareas diarias, el consumo de alcohol u otras sustancias y las expresiones de desesperación o de no poder afrontar las situaciones.
Cuando hay ideas de suicidio o una crisis que pone en riesgo la vida, la indicación de las funcionarias es acudir a emergencias, o que familiares o allegados lleven a la persona.
Esta información forma parte de un especial elaborado en el contexto del Día Mundial de la Salud Mental . Estas son las otras publicaciones de la serie: