Banda Los Talibanes mató a migrante que se resistió a asalto en Los Chiles
A la banda Los Talibanes, desarticulada la madrugada de este martes en la Zona Norte del país por tráfico de personas, también se le investiga por un caso de homicidio reportado en junio de 2025, cuya víctima es un migrante.
Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), confirmó el dato en conferencia de prensa horas después del operativo y explicó la razón por la que se habría cometido este crimen.
En algunos lugares del cantón de Los Chiles hay casas de seguridad para poner a los migrantes en caso de un operativo policial, pero además este grupo, en muchas ocasiones, asaltaba a los migrantes robándoles el dinero, los celulares, joyas y demás artículos.
En uno de estos eventos, cuando estaban asaltando a un nicaragüense de apellido Duarte, forcejearon con él dentro de un vehículo y, como la persona se resistió al asalto, le dieron con un objeto contundente, creemos que una especie de tubo. Lo lesionaron gravemente, lo tiraron del vehículo y después esta persona falleció; ahí estamos vinculando a tres personas con el homicidio.
La víctima de este hecho es un hombre identificado como Nelson Duarte García, de 30 años, quien fue asesinado a golpes el pasado 14 de junio del año anterior. Él se encontraba fuera de un local comercial cuando, pocos minutos después, varias personas lo abordaron, lo subieron a un carro y posteriormente lo lanzaron cerca de una delegación de la Fuerza Pública sobre la ruta 35, que conecta el puesto fronterizo Las Tablillas con Florencia de San Carlos.
Incluso, hace unos días, el OIJ reveló un video grabado por una cámara de seguridad que captó el momento en que Duarte entró al carro, con el fin de identificar a los sospechosos.
Los 51 allanamientos se realizaron a eso de la 1:00 a.m. en Los Chiles, Aguas Zarcas, Santa Rosa de Pocosol y Ciudad Quesada, en San Carlos, y hasta en el Valle Central, para detener a cerca de 60 personas por los delitos de tráfico de personas, robo agravado, infracción a la Ley de Psicotrópicos y homicidio.
Entre los detenidos figuran cuatro oficiales de la Fuerza Pública y uno de la Policía de Migración, quienes ayudaban a la banda compartiendo información sobre intervenciones policiales para que estuvieran prevenidos; por ello, cada oficial ganaba cerca de 10.000 colones.
La banda aprovechaba los puntos ciegos de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica para pasar migrantes —la mayoría nicaragüenses— a territorio costarricense. Les cobraban entre 13.000 y 15.000 colones. Incluso se aliaban con transportistas para trasladarlos por la ruta 35.
