Cacería, captura de aves y contaminación amenazan el humedal de Cartago

6 de Oct. 2026 | 3:55 am
video-0-xljla

La cacería nocturna de animales y la captura diurna de aves cantoras se suman a la contaminación de los cuerpos de agua como las principales amenazas que enfrenta el humedal de Coris, en Cartago, más allá del acelerado desarrollo industrial y urbano en sus alrededores e incluso dentro de terrenos que las autoridades identifican como parte del ecosistema.

CR Hoy realizó dos recorridos por la zona para identificar el ingreso de cazadores al humedal. Durante las visitas, el equipo periodístico ubicó varios de los puntos que estas personas utilizan para entrar a las fincas, principalmente durante la noche.

Entre los principales accesos que se usan para la cacería figuran las entradas a las fincas La Moralina y Paraíso, así como las antiguas tomateras ubicadas a la orilla de la carretera hacia Quebradilla, cerca del nuevo Servicentro Trova, construido a solo 800 metros del humedal.

También se detectaron ingresos por calle Las Minas, uno de los puntos que se utilizan con frecuencia y donde se encuentran algunos de los pozos termales más importantes del humedal.

En las comunidades cercanas operan varios grupos de cazadores. Entre los más conocidos se encuentran Los Minas, Los Nicas y Los Coyotes, según información que el equipo periodístico recopiló durante el recorrido.

Jossy Calvo, biólogo de la Organización para Estudios Tropicales dijo que de todos los problemas que puede tener un humedal, Coris los tiene todos.

"Desde movimiento de tierra, contaminación, quemas, cacería y cautiverio de aves, todos los problemas se presentan en ese humedal", dijo.

Cacería diurna: la búsqueda de aves cantoras

Durante el día, CR Hoy observó a personas ingresar con jaulas que posteriormente colocaron en sitios frecuentados por aves cantoras. El objetivo sería capturarlas para luego comercializarlas.

Los hombres se posicionaron durante horas, con binoculares y a varios metros de las jaulas, donde colocaron comida como señuelo para atraer a las aves.

Al finalizar la jornada, un vehículo esperaba fuera de las fincas. Durante uno de los recorridos, CR Hoy observó un vehículo tipo pickup en el que colocaron varias jaulas con pájaros.

Según información que proporcionaron lugareños, estas aves se comercializan por montos que van desde los ₡35.000 hasta los ₡100.000, dependiendo de la especie y, principalmente, de las características de su canto.

Vecinos también indicaron que algunas personas trasladan aves a comunidades fuera de Cartago, donde presuntamente las comercializan mediante mercados clandestinos o directamente con compradores.

Según documentación del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), en el humedal y su zona de influencia se han registrado alrededor de 130 especies de aves, entre residentes y migratorias.

"El tema de cacería para tener aves en cautiverio es muy grave en esta zona, efectivamente este un sitio que sirve para iniciar la cadena de tráfico de especies que llegan a vender en más de 80 mil colones", explicó Calvo.

Cazadores del humedal de Coris

La cacería afecta el humedal de CorisRicardo Muñoz, ambientalista y representante de organizaciones como Apreflofas y Nido de Halcón, aseguró que la captura de aves representa uno de los problemas frecuentes en la zona.

Entre las especies más buscadas por los denominados pajareros figuran el setillero, mozotillo, gallito y caciquita, principalmente entre mayo y diciembre, cuando aumenta su presencia en el humedal.

"Los muchachos del Sinac vienen en algunas oportunidades pero la protección no es directa ni constante y eso propicia el ingreso de cazadores de aves acuáticas, de cazadores con jaulas que vienen por aves cantoras en momentos específicos o bien de cacería de otras especies", dijo Muñoz.

Cacería nocturna: grupos que ingresan con armas y perros

La dinámica cambia durante la noche. CR Hoy observó el ingreso de grupos de personas acompañadas por perros y con armas de fuego tipo escopeta.

Algunos cubrían parcialmente sus rostros con pañuelos, sombreros o gorras. Los grupos estaban conformados por hasta cinco personas que recorrían las fincas en busca de animales.

Según la información recopilada, estos cazadores buscan principalmente conejos, patos, pequeños mamíferos y aves de mayor tamaño, entre ellas las conocidas popularmente como gallinas de palo, para consumo.

Cazadores en humedal de Coris

Cazadores en humedal de Coris

Durante el recorrido nocturno, uno de estos grupos intentó ingresar por propiedades ubicadas detrás del condominio Albacete. Sin embargo, los perros que los acompañaban provocaron que otros canes del complejo residencial comenzaran a ladrar.

Las luces que portaban permitieron observar a la distancia al menos cuatro personas dentro de la zona. El ruido alertó a oficiales de seguridad de condominios cercanos, quienes se acercaron para revisar el sector.

Cuando los oficiales llegaron, las personas ya se encontraban entre la vegetación y los guardas no lograron ubicarlas.

Horas después, CR Hoy observó a la distancia una fogata dentro de finca Paraíso, en una zona interna del humedal.

Posteriormente, el equipo periodístico escuchó ladridos de perros y varias detonaciones en un periodo aproximado de una hora.

Entre las especies más buscadas por estos cazadores se encuentran el piche, pato canadiense, pato, carrasco, patito zambullidor, pico pinto, gallineta, gallineta de agua y polla de agua.

 

Aves encontradas muertas en el humedal

Aves encontradas muertas en el humedal

La presencia de cazadores en el humedal también aparece documentada en una publicación que elaboró la Asociación Nido de Halcón, disponible en el sitio de la Dirección de Gestión Sociocultural del Ministerio de Cultura y Juventud.

El documento recoge reportes sobre la presencia de entre tres y cinco grupos de cazadores durante los fines de semana, algunos de los cuales ingresarían con armas y perros a sectores del humedal y de las aguas termales.

También incluye testimonios de vecinos sobre grupos que utilizarían hasta 20 perros para cazar conejos.

"La cacería también tiene un caracter de turismo, mismas persona de la comunidad ofrecen un servicio para vivir la experiencia de caza de patos, claramente de manera ilegal y llevan a la gente con escopetas a dispararle a los patos o garzas solo por diversión, porque ni siquiera se las llevan para alimento, es solo por el deporte de cazar el animal y cobran por eso", dijo Calvo.

Perros que se usarían para cacería en el humedal

Contaminación alcanza ríos y quebradas

La contaminación de los cuerpos de agua representa otra de las preocupaciones de los ambientalistas que defienden el humedal de Coris.

Muñoz denuncia afectaciones en quebradas y ríos que alimentan el ecosistema, entre ellos La Luisa y Carvajal, así como los ríos Coris y Purires. Según el ambientalista, parte del problema estaría relacionado con actividades industriales que se desarrollan en los alrededores.

"Es muy evidente la contaminación de diferentes fábricas que no hacen consciencia que esto hay que protegerlo, ustedes mismos lo están presenciando hoy. Casi tres años que tenemos en esta lucha, como usted pudo ver, la quebrada Barahona está totalmente contaminada, así como la quebrada La Luisa, la quebrada Carvajal y los ríos Coris y Purires"

Durante el recorrido, CR Hoy constató que al cauce del río Coris llegaban aguas con tonalidades azuladas y verdosas desde sectores donde se ubican industrias. En el sitio también se percibía un fuerte olor.

En los alrededores también se logró observar gran cantidad de bolsas de basura tiradas, la cual termina en el agua y por ende en los sitios de reposo de aves y mamíferos.

Basura en humedal de Coris

Basura en humedal de Coris

En algunas quebradas que alimentan el ecosistema, el equipo periodístico observó corrientes de color café, pese a que en los días previos al recorrido no había llovido en la zona.

El biólogo Calvo también destacó el tema de los drenaje artificiales y rellenos como acelerantes del aniquilamiento del humedal, pues junto con la contaminación son letales para el agua.

"Hay actividades agropecuarias y prácticamente todo lo tiran al río o al mismo humedal. Uno va al sitio y en determinado momento cuando llueve menos, la carga química es muy alta y usted ve los pececillos y animales muertos, incluso aves por todo el tema de la contaminación", resaltó.