Caída en matrícula abre oportunidad para cerrar rezagos educativos

Imagen con fines ilustrativos
Menos estudiantes en las aulas no necesariamente significa menos necesidades. Pero sí puede darle al sistema educativo espacio para atender pendientes que durante años han quedado rezagados, desde la cobertura en primera infancia hasta la educación técnica.
Con grupos más pequeños y una menor demanda de espacios, especialistas consideran que el país podría aprovechar los recursos que se liberen para ampliar servicios, completar el currículo de primaria, mejorar las condiciones de los centros educativos y fortalecer áreas donde todavía existen brechas.
Una de esas oportunidades ya empezó a verse en las aulas. Este año, el Ministerio de Educación Pública (MEP) redujo el máximo de estudiantes por grupo: pasó de 35 a 25 en primaria, de 25 a 18 en preescolar y de 40 a 25 en secundaria, según explicó el jerarca de Educación, Leonardo Sánchez.
¿Dónde están los pendientes?
Dagoberto Murillo, investigador del Estado de la Educación, señala que una de las principales posibilidades está en ampliar el horario regular de las escuelas.
Actualmente, menos del 10% de los centros educativos ofrece esta modalidad. El horario regular permite impartir el currículo completo de primaria, que además de las materias básicas incluye Artes, Música, Educación Física y un segundo idioma.
La primera infancia es otra de las áreas con margen para crecer. La cobertura todavía no es universal y ya existen planes piloto para comenzar a ofrecer educación desde los 3 años.
Murillo también identifica posibilidades para aumentar la cobertura en educación diversificada y fortalecer la educación técnica.
En este último campo, la oferta tuvo poco crecimiento durante varios años, mientras las empresas requieren trabajadores con este tipo de formación.
Un estudio de especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Unesco plantea una posibilidad similar: aprovechar la menor cantidad de estudiantes para ampliar la cobertura en niveles y comunidades que todavía presentan rezagos.
Una tendencia que seguirá
La oportunidad surge en un contexto de disminución sostenida de la matrícula.
La educación pública pasó de 1.080.041 estudiantes en 2021 a 946.023 en 2025. Son 134.018 alumnos menos en cuatro años, según datos del MEP.
Para 2026, la institución proyectó poco más de 927.000 estudiantes.
La reducción continuará durante los próximos años. El estudio de Cepal y Unesco estima que la matrícula pasará de 957.545 estudiantes en 2023 a 772.069 en 2030, una disminución de 185.476 alumnos, cercana al 20%.
La caída será mayor en primaria: de 451.850 estudiantes en 2023 a 336.312 en 2030, un 26% menos.
El comportamiento está relacionado con la disminución de los nacimientos, que cayeron 23% entre 2018 y 2023.
La falta de estudiantes ya tiene consecuencias concretas. Sánchez indicó que 15 escuelas cerraron este año debido a la baja matrícula.
Menos estudiantes, pero no menos necesidades
La disminución de alumnos también cambia cuánto representa el gasto educativo por estudiante.
Según Sánchez, actualmente se destinan alrededor de ₡2,6 millones por estudiante, frente a entre ₡1,7 millones y ₡1,8 millones hace unos cinco años.
El presupuesto del MEP aumentó 5,6% para 2026, pese a la reducción en la cantidad de alumnos, indicó el jerarca.
Para Cepal y Unesco, una menor demanda puede permitir destinar recursos a mejorar infraestructura, fortalecer la formación docente y reducir desigualdades, siempre que el dinero permanezca dentro del sistema educativo.
Pero la caída de matrícula no elimina automáticamente los problemas acumulados.
Murillo advierte que los recursos que puedan quedar disponibles no serían suficientes para resolver todos los pendientes acumulados durante años.
Las escuelas unidocentes son un ejemplo. En estos centros todavía existen necesidades de infraestructura, conectividad, servicios básicos y herramientas para desarrollar las clases.
El mantenimiento de los centros educativos también seguirá requiriendo inversión, aunque haya menos alumnos.
Por eso, Murillo considera que cualquier recuperación de la inversión educativa debe hacerse de manera gradual y acompañarse de metas, plazos y resultados que puedan evaluarse.
El estudio de Cepal y Unesco plantea que el país también deberá anticipar dónde necesitará docentes, grupos, centros educativos, aulas y otros recursos conforme continúe cambiando la matrícula.
Esta información forma parte de un especial por el Día de la Niñez y la Adolescencia, estas son las otras publicaciones: