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Caso ‘Shipment’: video muestra los fusiles de guerra y rifles para francotirador que vendían a bandas criminales

Imágenes muestran también una bodega subterránea con cargamento de droga

Por José Adelio Murillo | 15 de Ene. 2026 | 4:02 pm
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La red de trasiego de armas de fuego desarticulada este jueves por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no solo comercializaba dispositivos de corto alcance, como pistolas o revólveres, sino también armamento de grueso calibre, entre ellos fusiles de guerra y rifles utilizados por francotiradores.

Entre las armas decomisadas en el caso Shipment figura un rifle calibre .308 Winchester, capaz de efectuar disparos con un alcance de hasta un kilómetro, comúnmente utilizado para la caza.

También se localizó un rifle de precisión tipo francotirador, diseñado para largas distancias y operaciones tácticas. A esto se suman dos fusiles tipo FAL, de largo alcance y calibre 7.62, empleados en combates de guerra y caza mayor.

Durante los allanamientos de esta mañana, las autoridades también encontraron un rifle calibre .22 LR —un arma semiautomática de precisión—, un fusil de asalto tipo AK-47 y una pistola calibre 9 mm.

El OIJ no descarta hallar más armamento dentro de una de las viviendas intervenidas en Curridabat, según explicó el director a. i. del OIJ, Michael Soto.

"Todo esto muy superficial y además aquí en el sector de Granadilla, debajo de la casa que estamos allanando encontramos un un sótano con dos bodegas muy bien disimuladas y escondidas donde hay una cantidad muy significativa de marihuana que aún no hemos contabilizado, que esperaríamos hacerlo en las próximas horas", detalló el jefe policial.

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De manera preliminar, se contabilizaron aproximadamente 100 paquetes de droga, los cuales deberán ser analizados para descartar que se trate de cocaína. En apariencia, este grupo se dedicaba a fabricar o modificar armas de fuego para luego distribuirlas a organizaciones criminales, presuntamente a precios elevados.

"De acuerdo a las investigaciones que realizamos tiene que ver mucho con oferta y demanda, pero hemos tenido momentos donde se habla de que las AR-15 ensambladas que no son de origen, no millones, pero hemos visto precios más altos o precios más bajos, depende de la calidad.

Ahora bien, una AK-47 que cada vez son más escasas, si está en muy buena condición, puede adquirir todavía precios mucho mayores en el mercado negro", indicó Soto.

Uno de los negocios más lucrativos y efectivos para esta estructura sería la conversión de una pistola calibre 9 mm en un arma automática. Este tipo de arma es el más utilizado para cometer homicidios en Costa Rica.

Basta con una pieza conocida como switch, un pequeño componente metálico de aproximadamente 1,5 o 2 centímetros, que al ensamblarse modifica el mecanismo del arma para permitir disparos continuos al accionar el gatillo.

"Además, el tema de los cargadores extensibles que es un problema, que con solo jalar el gatillo de una pistola puede tener una capacidad de fuego de 30 disparos en segundos", explicó el jefe policial.

Especialistas en armas del OIJ analizan el material decomisado y lo hallado en las viviendas allanadas, ya que no se descarta que el grupo también se dedicara a la fabricación de fusiles mediante impresiones 3D o al ensamblaje de piezas importadas de forma individual, camufladas como herramientas de cerrajería o repuestos de motocicleta.

Las investigaciones apuntan al menos a cuatro personas sospechosas de traficar armas de fuego apuntan a que esta estructura criminal mantenía vínculos y abastecía de fusiles a bandas delictivas de alto perfil, entre ellas el Cártel del Caribe Sur, considerado el primer grupo criminal de ese nivel en Costa Rica.

La pesquisa se originó el 20 de noviembre del año anterior, cuando un menor de edad fue detenido mientras transportaba 10 fusiles de asalto y ₡2,5 millones en un autobús de la empresa Caribeños con destino a Limón.

Ese mismo día, el OIJ ejecutó un operativo en barrio Atlántida, donde decomisó un arsenal de 32 armas —entre pistolas y rifles AR-15 y AK-47— en una bodega vinculada a la banda de sicarios liderada por Tony Alexander Peña Russell, alias La T.

Peña Russell fungía como el brazo violento del Cártel del Caribe Sur, dirigido por los hermanos Luis Manuel Picado Grijalba, alias Shock, y Jordie Kevin Picado Grijalba, alias Noni, ambos en proceso de extradición a Estados Unidos.

La coincidencia temporal entre el decomiso de armas en Atlántida y el traslado del nuevo lote de fusiles reforzó la hipótesis de una relación de proveeduría entre el grupo investigado y dicha organización criminal.

Otros hechos fortalecieron esta sospecha, como la incautación de 100 paquetes de marihuana que eran trasladados hacia Limón, un enfrentamiento armado con la Fuerza Pública en la ruta 32 y un operativo ejecutado en enero que derivó en una persecución policial, intercambio de disparos y decomiso de droga en la zona atlántica.

Según el OIJ, las estructuras criminales asentadas en Limón controlan el tráfico de marihuana en el país y, tras recientes decomisos, habrían buscado reabastecerse de armamento. La investigación permitió establecer que el grupo utilizaba negocios legales y conocimientos en cerrajería para modificar armas y comercializarlas de forma ilícita.

Tras labores de vigilancia y seguimiento, el OIJ realizó cinco allanamientos y detuvo a tres sospechosos, dos de apellidos Beckfort Salazar, y otro apellidado Suárez Méndez.

De manera preliminar, se decomisaron armas de fuego, droga empacada —aparentemente de origen colombiano— y maquinaria utilizada para alterar armamento, siendo una vivienda en Granadilla el principal centro de operaciones de la organización.

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