Caso Turbo: clan narco liderado por convicto manejaba redes de préstamos gota a gota

Caso Turbo, allanamiento en Miramar
La organización criminal desarticulada por la Policía de Control de Drogas (PCD) y la Sección de Legitimación de Capitales del OIJ en Puntarenas, por su presunta participación en la exportación de droga desde Costa Rica, también habría operado una red de préstamos gota a gota.
El cuerpo antidrogas del Ministerio de Seguridad confirmó que el grupo, liderado por el convicto de apellidos Araya Aguilar, alias Engler, destinaba importantes sumas de dinero a préstamos informales como parte de su esquema de legitimación de capitales.
El caso Turbo, denominado así por la procedencia de la droga desde el puerto de Turbo, en Colombia, surgió a partir de varios decomisos de estupefacientes realizados en aguas nacionales e internacionales.
Aunque el sospechoso permanece en prisión desde 2022, continuaba dirigiendo la estructura con el apoyo de su esposa, Karla Sirias Alfaro. Ambos cuentan con condenas judiciales, pero se encontraban bajo un régimen de libertad condicional con monitoreo electrónico.
Stephen Madden, director de la PCD, indicó que Sirias asumió el control financiero de la organización mientras su esposo permanecía privado de libertad.
Las autoridades la capturaron este miércoles en una lujosa vivienda ubicada en Miramar de Puntarenas, considerada el centro de operaciones del grupo.
Desde ese inmueble, la organización controlaba buena parte del narcomenudeo en distintos barrios del cantón y coordinaba el envío de droga en embarcaciones pesqueras hacia Estados Unidos, con apoyo de otras estructuras criminales en Centroamérica.
Madden detalló que Sirias administraba las inversiones junto con personas de su círculo de confianza, principalmente familiares. Entre ellas figura su hija, Melania Araya Sirias, quien también fue detenida durante los allanamientos de este miércoles.
Según la investigación, ambas se encargaban de colocar dinero entre distintos integrantes del clan para financiar préstamos gota a gota, caracterizados por condiciones de cobro abusivas. Cuando los deudores no podían cumplir con los pagos, enfrentaban presiones y extorsiones.
El operativo se desarrolló bajo la dirección funcional de la Fiscalía de Crimen Organizado, tras varios años de pesquisas contra esta estructura. La organización logró expandirse luego de la captura de otros líderes criminales porteños que hoy descuentan prisión por investigaciones ejecutadas por el OIJ durante los últimos cinco años.
La agrupación mantenía el control de varias plazas en Puntarenas y operaba mediante pequeñas células dedicadas al narcomenudeo. Una de ellas era la banda conocida como Los Pascualitos, que las autoridades desarticularon en enero de este año.
Las diligencias se desarrollaron en El Carmen, El Roble, El Cocal y Miramar de Puntarenas, así como en el cantón central de Alajuela donde se reporta la detención de 19 personas.
