Costa Rica cae dos puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción
Costa Rica cayó dos puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado por Transparencia Internacional. El país alcanzó una calificación de 56 sobre 100, lo que lo ubica en el puesto 46 a escala global.
El dato va más allá de una variación estadística. Refleja un deterioro en la confianza que expertos y actores del sector privado depositan en la gestión pública del país. El retroceso ocurre, además, en un contexto internacional adverso. El promedio mundial bajó a 42 puntos, el nivel más bajo en más de una década.
¿Qué significa realmente el 56?
Una pérdida de dos puntos puede parecer menor. En el lenguaje de Transparencia Internacional, funciona como una señal de alerta. El IPC no mide casos judiciales ni escándalos mediáticos. Evalúa la percepción de corrupción en el sector público a partir de la opinión de especialistas en gobernanza y líderes empresariales.
La escala va de 0, que indica altos niveles de corrupción, a 100, que representa un sector público percibido como íntegro. Costa Rica se mantiene por encima del promedio global y conserva una posición destacada en América Latina, solo por abajo de Uruguay y Chile. Aun así, el descenso sugiere un debilitamiento de los mecanismos de control institucional.
Transparencia Internacional advierte que los países que retroceden en el índice suelen compartir un patrón común. Los contrapesos institucionales pierden fuerza y el poder político muestra menor disposición a someterse al escrutinio.
Un deterioro que trasciende a Costa Rica
El informe de 2025 enmarca el caso costarricense en un fenómeno más amplio. Describe un declive del liderazgo democrático a escala global. Países como Reino Unido, Francia y Estados Unidos también registraron caídas en sus puntuaciones.
El análisis apunta a un cambio de actitud en sectores del poder. La rendición de cuentas deja de verse como una obligación democrática y pasa a percibirse como un obstáculo. Cuando la transparencia pierde centralidad, la percepción de corrupción aumenta, incluso en sistemas con instituciones históricamente sólidas.
Las causas estructurales: un espacio cívico bajo presión
Aunque el índice no detalla casos nacionales en su resumen global, sí identifica factores estructurales asociados a estos retrocesos. Uno de los más relevantes es la salud del espacio cívico.
El reporte establece una correlación clara. En la última década, la mayoría de los países que empeoraron en el IPC también restringieron libertades civiles. Ese deterioro suele manifestarse en presiones contra la prensa, limitaciones a organizaciones sociales o intentos de influir en el sistema judicial.
Cuando periodistas y organizaciones civiles enfrentan obstáculos para fiscalizar al poder, la corrupción encuentra menos resistencia. A esto se suma el debilitamiento de la independencia judicial. Sin jueces capaces de actuar sin presiones políticas, la impunidad se normaliza y la percepción de corrupción se agrava.
