(FOTOS) Liceo Rural de Tárcoles: Donde hubo aulas, hoy hay ruinas
Saqueo, abandono, traslados constantes y la caída sostenida en la matrícula reflejan la crisis del Liceo Rural de Tárcoles, que hoy funciona en sedes provisionales mientras sus antiguas instalaciones se deterioran entre ruinas
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- El Liceo Rural de Tárcoles permanece en abandono total: saqueo, deterioro estructural, pérdida de equipos y destrucción de infraestructura educativa.
- La falta de una sede estable obligó a trasladar el colegio entre hoteles, salones comunales y espacios provisionales, afectando directamente el acceso y la calidad educativa.
- La matrícula cayó más de un 23 % en tres años y para 2026 se proyecta apenas 70 estudiantes, mientras el centro sigue sin una solución definitiva.
Con un cartel quebrado que lleva impreso el lema: "La calidad de la educación es un asunto de todos". Así reciben las instalaciones abandonadas del Liceo Rural de Tárcoles, en el cantón de Garabito, a quienes transitan por los alrededores.
Lo que en algún momento fue una cuna de aprendizaje para jóvenes de la comunidad y zonas cercanas hoy permanece oculto entre la suciedad y el silencio.
Sin embargo, la realidad dentro de las instalaciones es incluso peor. En los edificios que hace pocos años fueron la segunda casa de estudiantes de secundaria de la zona, hoy solo quedan recuerdos, empañados por el abandono y el deterioro.
Cuadernos abiertos en el suelo, hojas sueltas cubiertas de polvo, documentos olvidados y pupitres rotos componen una escena que parece detenida en el tiempo.
Los cables cuelgan de las paredes como venas expuestas; el tendido eléctrico está destruido, no hay bombillos y la oscuridad se instala incluso en pleno día, mientras la basura se acumula en rincones que antes eran espacios de encuentro. Los pasillos están marcados por grafitis y puertas forzadas, como testigos mudos del abandono.
Uno de los testigos de este deterioro es Oldemar, un menor vecino de las antiguas instalaciones, quien contó a este medio que, a partir de este 2026, será estudiante del centro educativo; sin embargo, ahora deberá caminar poco más de un kilómetro, bajo el intenso sol de Jacó, para llegar al nuevo edificio temporal del liceo: un salón comunal.
"Yo antes tenía el colegio más cerca; ahora me va a tocar ir lejos. Se fueron porque esto antes se inundaba y el techo estaba todo jodido (dañado). Hace dos años dijeron que iban a poner el liceo ahí afuera (en el centro de la comunidad) y no lo pusieron", relató Oldemar a CR Hoy.
El abandono también abrió la puerta al saqueo. Vecinos relatan que personas ajenas al centro educativo llegaron en vehículos, con total facilidad, y se llevaron computadoras, pantallas y otros equipos que aún permanecían dentro de las instalaciones.
En el comedor, las cocinas que habían quedado en buen estado también desaparecieron. Cuando finalmente se intentó recuperar lo que quedaba, ya no había nada: solo espacios vacíos donde antes había recursos destinados a la educación.
Según indicó Daniel Abraham, director del Liceo Rural de Tárcoles, durante la sesión ordinaria n.º 104 de la Municipalidad de Garabito, el centro educativo presenta un faltante de al menos 20 computadoras.
Esta situación obligó al personal docente a buscar la forma de "resolver esa necesidad", incluso prestando sus equipos personales, con tal de que los estudiantes pudieran realizar la reposición de las recientes Pruebas Nacionales Estandarizadas.
La falta de una infraestructura permanente también ha impactado la matrícula del centro educativo, debido a la limitación de espacio.
Datos de la Dirección Regional de Educación (DRE) Aguirre señalan que, para 2023, el centro contaba con una matrícula de 116 estudiantes. Sin embargo, la cifra disminuyó tras el cambio de sede, al pasar a 95 estudiantes en 2024 y a 89 en 2025, lo que representa una reducción del 23,3 % en tres años.
CR Hoy pudo conocer que la matrícula estimada para este curso lectivo 2026, que inicia el próximo lunes 23 de febrero, es de apenas 70 estudiantes.
Hotel, salón comunal, hospicio y aulas móviles: las casas del centro educativo
El Liceo Rural de Tárcoles fue fundado en 2004 bajo la modalidad de telesecundaria —es decir, un modelo en el que un solo docente imparte todas las asignaturas, apoyándose en recursos audiovisuales y guías, y que combina la enseñanza presencial con el uso de televisión, videos y materiales impresos o digitales para facilitar el aprendizaje— con el objetivo de brindar acceso a jóvenes de secundaria de la comunidad y zonas cercanas que debían desplazarse largas distancias para continuar sus estudios.
En ese momento, al no contar con instalaciones propias, las clases se realizaban en el salón comunal de Tárcoles —mismo lugar en el que se encuentran en la actualidad— y, para 2006, fueron trasladadas a las instalaciones del antiguo Hospicio de Huérfanos San José, un edificio construido en la década de 1970, donde permanecieron durante casi dos décadas.
Sin embargo, en 2024, tras la clausura del edificio, el Liceo Rural de Tárcoles tuvo que ser trasladado a un hotel de la zona, donde se mantuvo cerca de un año, mientras se gestionaban soluciones definitivas.

Estudiantes recibieron lecciones en hotel de la zona tras orden sanitaria. Foto tomada de las redes sociales del Liceo Rural de Tárcoles
Para mayo de 2025, al no existir una prórroga con el hotel, retornaron al salón comunal, donde se encuentran actualmente como sede provisional, a la espera de la construcción del centro educativo en el terreno ya definido.
"Donde quiera que Dios te plante, florece. ¡Ya estamos en el salón comunal! Hoy dimos un paso más. Nos despedimos del Hotel Carara y comenzamos una nueva etapa en el Salón Comunal de Tárcoles, que a partir de este lunes será nuestro espacio de trabajo y aprendizaje", compartió en ese momento la institución a través de sus redes sociales.
La publicación incluyó un agradecimiento a la Asociación de Desarrollo Integral de Tárcoles por "abrirnos sus puertas y permitirnos continuar con nuestra misión educativa sin interrupciones".
Mientras tanto, la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) del MEP señaló, en noviembre del año anterior, la reubicación e instalación de dos módulos de aulas y una batería sanitaria móviles que se encontraban en la Escuela Mora y Cañas, de Cocal de Puntarenas, según consta en un documento al que CR Hoy tuvo acceso.
No obstante, para la correspondiente instalación se requiere una inversión cercana a los ₡70 millones, recursos que, en otro contexto, pudieron destinarse a la construcción de las nuevas instalaciones permanentes.
Detrás de este abandono hay una cadena de decisiones, traslados y omisiones que serán abordadas en una nota explicativa complementaria.

























