Economista deja al descubierto a Albino Vargas
Eli Feinzaig exuda odio enfermizo contra el sindicalismo con intolerancia propia de régimenes fascistas responsables de millones de vidas humanas asesinadas. Este tipo de especímenes humanoides desean el exterminio civil y físico de quienes no comulgamos con su insania.
— Albino Vargas (@AlbinoVargasB) 20 de noviembre de 2018
Esta mañana el economista Eli Feinzaig criticó en su cuenta de Facebook a Albino Vargas, donde señaló que el dirigente de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) se vanagloriaba de que la actual huelga estaba a punto de superar en extensión a la -hasta ahora- más infame manifestación sindical en la historia de Costa Rica: la huelga bananera de 1984, "que provocó la salida de las empresas bananeras de la Zona Sur, dejando a decenas de miles de familias sin su fuente de sustento y sumiendo a la Región Brunca en la más abyecta miseria", dijo.
Feinzaig, en su post se refirió a los actuales dirigentes sindicales como pachucos, retrógradas y vividores (…). En respuesta, Albino le respondió con un duro tuit hoy ante el cual, el economista hizo la siguiente reflexión.
"Dice Albino que exudo `odio enfermizo contra el sindicalismo`. Curiosa afirmación, porque en mi post me lamenté del rumbo que ha tomado el movimiento obrero bajo la dictadura de tres décadas de Albino, y dije específicamente que `creo en el sindicalismo en su sentido original de velar por el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, luchando por sus derechos, pero no por privilegios asfixiantes para el resto de la sociedad`", advirtió Feinzaig.
Y agregó: "La única forma de leer odio al sindicalismo en mis palabras es que Albino crea, como se le atribuye al rey Luis XIV, que "l'état, c'est moi" ó, mejor dicho, "l'syndicat, c'est moi" (el sindicato soy yo). Aun así, se equivoca. Yo no odio a Albino; siento lástima y pena por él. No es tan importante en mi vida como para dedicarle un sentimiento tan intenso como el odio. Sorry, bebé".
El economista luego afirmó que Vargas asegura que él es un abanderado de una "intolerancia propia de régimenes (sic) fascistas responsables de millones de vidas humanas asesinadas". "Esto, que aparenta ser una soberana estupidez, no lo es; la referencia no es gratuita. Ya tomará forma en su siguiente afirmación. No hay nada más alejado del liberalismo que profeso que la intolerancia.
No fui yo quien, habiendo llegado a un programa en Radio Columbia para hablar sobre pensiones, se levantó y se fue diciendo que con `ese señor a quien respeto mucho`no hablo. No, fue Albino el que se paró y se fue cuando vio que la cosa era conmigo. ¿Lo recordará? ¿O convenientemente lo habrá olvidado? Además de cobardía, no querer sostener un debate con quien piensa distinto es muestra de intolerancia. En su frustración, Albino me endilga un mal del que él padece", señaló.
Feinzaig mencionó que Albino, en el comentario que escribió en su contra, se refirió a él como "espécimen humanoide", y añadió que los de su tipo desean "el exterminio civil y físico de quienes no comulgamos con su insania". "El intento de asociarme con los regímenes fascistas no era gratuito. Aquí se torna evidente: si soy fascista, se sigue que intentaré exterminar -física o civilmente- a mis adversarios ideológicos o políticos.
Antes de continuar, debo decir que solo tengo dos formas de matar a mis interlocutores: de aburrimiento, con una extensa perorata sobre economía, o de vergüenza, a punta de contundentes argumentos que les hagan pasar un ridículo tal que los lleve a implorar "trágame tierra". Nunca le he deseado la muerte a nadie, ni pienso en esos términos", añade.
El analista comentó también en Facebook, que "cuando uno se convierte en figura pública, y en particular cuando uno ingresa a la política, sabe que se expone a toda clase de insultos. Hasta hijueputa, dijo Figueres. Los he recibido, de todo tipo, origen y tufo. Lo que nunca me había pasado -no desde la derrota del nazismo en 1945- es que en el intento por ofender me despojasen de mi cualidad de ser humano. Eso, precisamente, es lo que hizo Albino al incluirme en la categoría de los "especímenes humanoides". Esta es, finalmente, la clave de su mensaje (…).
Según Feinzaig, la línea argumental de Albino es evidente. "Si no soy humano, y además deseo la muerte de quienes no piensan como yo, merezco cualquier agresión que reciba en adelante. Casi nadie duda en matar a una serpiente cuando siente que amenaza su vida. Cuando usted despoja a una persona de su condición de humano, lo está convirtiendo en esa peligrosa serpiente que merece ser exterminada. A eso le apuntaba Albino con su perorata.
Albino tiene práctica en esto de considerar enemigo del sindicalismo a quienquiera que critique a su dirigencia. Su feed de Twitter es una colección de adjetivos, epítetos y ofensas a`quienes no comulgamos con su insania`. Pero esta es la primera vez que lo veo despojar de su condición de humano al objeto de su invectiva. Me pregunto si algo habrá tenido que ver en ello mi origen o religión", añadió.
Por último, el economista finalizó: "Deshumanizarme y llamarme fascista fue una jugada artera; eran los elementos que Albino necesitaba para inflamar a las huestes contra ese bicho que carece de la condición de humano. Todo estaba fríamente calculado. Si empecé el día convencido de que Albino es un pachuco, retrógrada y vividor, lo termino además seguro de que es una piltrafa humana. Sí, humana, pero hoy mostró el cobre".
