EE.UU: asesinatos al estilo de los cárteles azotan a Costa Rica
País cerró año pasado con 603 crímenes; algo nunca visto
La galopante oleada homicida que azota a Costa Rica en los últimos años no pasa desapercibida para nadie, mucho menos fuera de las fronteras del país.
Con 603 asesinatos en 2017, la cifra alcanzó el punto más alto de la historia. Y hoy, con más de 146 casos, el 2018 camina por un trillo similar.
Incluso, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no descarta que el récord se supere. Así lo han manifestado en reiteradas ocasiones.
El reporte Estrategia Internacional del Control de Narcóticos 2018, divulgado en marzo y elaborado por el Departamento de Justicia de EE.UU., recalca la realidad que se vive en el territorio costarricense con la avanzada en los asesinatos.
Dicho documento detalla que existen líos entre organizaciones locales dedicadas al narcotráfico, con la ejecución de crímenes en una manera muy similar al de los cárteles mexicanos o colombianos.
"Aunque es bajo para la región, el número total de homicidios en Costa Rica estaba en camino de superar los 600 en 2017 (incrementando el récord de 577 en 2016). Los asesinatos al estilo de los cárteles han exacerbado la preocupación pública e intensificaron el enfoque del gobierno costarricense en la lucha contra el narcotráfico", resalta el reporte.
La autoridad norteamericana destacó esta situación, pese a los altos niveles de incautación de droga que maneja el país (casi 30 toneladas de cocaína en 2017).De igual forma, aplaudieron la compra de aviones y lanchas para luchar contra la delincuencia desde el Ministerio de Seguridad Pública (MSP).
"Costa Rica dio un importante paso adelante en 2017 en sus esfuerzos por fortalecer su capacidad de combate al tráfico de drogas y así hacer frente a la creciente presencia de organizaciones delictivas transnacionales.
"Se debe mantener el crecimiento planificado del sector seguridad en 2018 y más allá, para enfrentar el rápido aumento de los flujos de drogas y la criminalidad asociada que ahora impregna el territorio", recalcó el informe.
Visión del OIJ
Sobre la problemática, Walter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), señaló una escasa capacidad estatal para ocupar los espacios 'sueltos' tras la detención de grupos criminales que basan su operación en barrios marginales.
"Esto es un tema social que va más allá de la actividad operativa. Hay espacios que quedan vacíos luego de que el OIJ realiza las operaciones y que deben ser ocupados por el Estado. No por otras organizaciones criminales.
"Hay una reorganización de los grupos que están generando homicidios. Los cuales, se dedican al tráfico nacional y que tienen que ver con el consumo interno de drogas", dijo el jefe policial a principios de febrero.
De igual forma, Michael Soto Rojas, jefe de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO) del OIJ, consideró que la principal característica de la época actual está guiada por un constante incremento de la 'capacidad de asombro'.
Pues, la realidad homicida de hace un par de décadas dista muchísimo de la actual y –peor aún- muta hacia destinos difíciles de anticipar.
"El cambio que me preocupa más como ciudadano, no como policía, es la violencia. Hay un respeto, casi inexistente, por la vida. Esa es la diferencia. Se atreven a matar no solo disparando, sino desmembrando o quemando", describió Soto, en una amplia entrevista concedida en enero anterior.
La percepción ciudadana de Soto se manifiesta en realidades. En 2017, el OIJ reportó: 2 personas decapitadas, 1 enterrada, 4 calcinadas, 3 desmembradas, 13 envueltas y 14 maniatadas.

