
Vendedor de droga en María Reina. Expediente judicial caso Imperio.
En María Reina y 25 de Julio, en Hatillo, investigadores del OIJ documentaron el proceso de narcomenudeo: se cocina la droga, se empaca y se distribuye al mismo tiempo, mientras filas de carros avanzan para comprar y decenas de consumidores deambulan como "zombies".
En esas calles no solo hay personas tiradas en aceras o búnkeres, consumidas por la droga. De ahí también salen "bombas": bolsas selladas al vacío con hasta 100 dosis de crack o cocaína que terminan en manos de vendedores y grupos criminales en otras partes del país.
En su relato, los agentes encubiertos compararon la zona con una de Colombia conocida como "el Bronx de Bogotá". Un escenario extremo: comunidades donde el narcomenudeo opera al descubierto, con consumo permanente y una dinámica que no se detiene a pesar de las acciones policiales.
Esta zona de Colombia con la que comparan a María Reina, Agunatafilo y La 25 de Julio, pasó de ser una zona comercial y residencial a convertirse en el mayor centro de expendio de drogas de la capital colombiana. Hoy, es un centro de artístico y de actividades sociales.
La infiltración en María Reina
Los agentes encontraron una escena que golpea. Personas tiradas en plena vía pública, otras caminando sin rumbo, visiblemente afectadas por las drogas. Permanecen durante horas, incluso todo el día, esperando que pase el efecto para volver a comprar. Es un ciclo constante y normalizado.
A pocos metros, otra cara del negocio: filas de carros avanzando lentamente para comprar droga y vendedores rodean los vehículos, ofrecen dosis y concretan la transacción. Todo ocurre con rapidez. No se trata solo de consumidores locales: hay personas que llegan desde distintos puntos del país para abastecerse.
"Los carros que llegan no solo son compras individuales, se llevan lo que llaman bombas. Son paquetes de hasta 100 dosis que revenden en otros lugares y a otras estructuras criminales", narró uno de los agentes.

Vendedor de droga en María Reina. Expediente judicial caso Imperio.
El control es total. Las bandas narco utilizan los llamados "campana" para avisar de la presencia policial o personas sospechosas (ver nota aparte).
Las incursiones encubiertas han confirmado que estos lugares funcionan como centros de consumo y distribución al mismo tiempo. Además de la venta, en allanamientos se ha detectado que la droga también se procesa y dosifica en el sitio, con roles definidos dentro de la estructura criminal: desde quienes preparan las sustancias hasta quienes las venden o trasladan.
Millones de millones
El volumen del negocio es lo que sostiene la operación. Las autoridades estiman que en estos puntos se mueven millones de colones al día, producto de la venta de miles de dosis que salen de pequeñas cantidades procesadas. Esa rentabilidad también explica la disputa entre grupos criminales por el control del territorio y los episodios de violencia asociados.
"Se estima que en estas zonas se venden un kilo de cocaína al día, pero de un kilo de cocaína pueden salir más de mil dosis de crack con un valor de mil colones cada una. Pero además hay puntas de cocaína y otras drogas que mezclan que podrían alcanzar los 5 mil colones cada una", relató otro de los agentes encubiertos.
En ese flujo constante convergen distintos perfiles: consumidores habituales, personas en vehículos de alta gama, trabajadores que pasan al salir de sus jornadas e incluso funcionarios públicos, según han logrado documentar los agentes.
Pese a los operativos, las detenciones y los golpes a estructuras, los investigadores reconocen una realidad compleja. Señalan que su labor logra contener el fenómeno, pero no erradicarlo.
"Esto es el pan de cada día para nosotros. Lo que vemos en el terreno, con nuestros propios ojos, es una realidad que debería ser una preocupación generalizada, no solo de la policía, sino de toda la institucionalidad", advirtieron.
Insisten en que el problema trasciende la acción policial. "Nosotros contenemos, pero para reducir estos índices se necesita un trabajo conjunto de distintas instituciones del Estado", concluyeron.