El volcán Poás está expulsando más ceniza, confirma Ovsicori
Vecinos de zonas cercanas al volcán reportan mayor olor a azufre.
El volcán Poás entró este jueves en una fase de erupción con mayor presencia de ceniza, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) de la Universidad Nacional (UNA).
La entidad científica indicó, a través de un reporte oficial, que a partir de las 6:00 a.m. se observó una mayor emanación de ceniza en la boca C del cráter.
"La dirección del viento dirige estas partículas, gases volcánicos y vapor de agua hacia el suroeste. A partir del día de ayer (miércoles) se observa un incremento en la ocurrencia de las erupciones freáticas (cada 2 a 5 segundos). Sin embargo, el día de hoy (jueves) se observa un mayor contenido de partículas de cenizas", puntualizó Henriette Bakkar, geóloga del Ovsicori.
Vecinos de zonas aledañas al volcán reportaron un mayor olor a azufre en comparación a días previos. Así ocurrió en Naranjo, Sarchí, San Bosco de Santa Bárbara y Carrizal de Alajuela.
Entre el 30 de marzo y el 7 de abril, el coloso alajuelense registró una emanación constante de ceniza, gases y vapores producto de la desecación del lago cratérico. Entre el domingo 7 de abril y el lunes 8 hubo una reducción temporal en la cantidad de materiales expulsados, pero las emanaciones adquirieron vigor en los días recientes.
Por ejemplo, el lunes los equipos de Ovsicori detectaron un tremor volcánico (sismos internos en el macizo) que estaría vinculado con nuevos pulsos eruptivos.
Tras un cierre preventivo de 5 días, el lunes 8 de abril reabrió a los turistas el Parque Nacional Volcán Poás. Eso sí, bajo estrictas medidas de seguridad para todos los asistentes y funcionarios.
La pluma de gases y vapores sobre el cráter ronda ocasionalmente los 200 metros o los 300 metros de altura, según el informe más actualizado.
El volcán Poás se mantiene catalogado en nivel de "advertencia", según Ovsicori.
¿Esto qué significa? El sitio web de la entidad detalla que existen posibles manifestaciones, tales como: erupciones pequeñas, borbollones, géiser, emisión significativa de gases ácidos, aumento de temperatura (incandescencia), enjambres sísmicos/tremor volcánico, inflación-extensión del edificio volcánico.
Los peligros potenciales obedecen a caída ligera de ceniza, balísticos proximales (expulsión de rocas volcánicas), gases y lluvia ácida.
El nivel "advertencia" es el segundo en la clasificación del observatorio. El nivel 1 es "calma", el nivel 3 es "precaución" y el nivel 4 es "alarma".
El volcán más activo del país es el Rincón de la Vieja, el cual registra un nivel de actividad de "precaución".
Desde finales de marzo, se registró el incremento en la actividad eruptiva en el Poás luego de 2 erupciones explosivas ocurridas ese día. Posterior a eso, a partir del sábado 30 de marzo se reporta una erupción continua caracterizada por la emanación de gases, vapores y ceniza.
Algunas comunidades situadas al oeste del volcán, como Grecia o Poás, están bajo la influencia de un constante olor a azufre.
El Ovsicori explicó a través de un informe divulgado el miércoles 3 de abril que la desecación casi completa del lago hiperácido ha facilitado que los gases y cenizas sean expulsados directamente a la atmósfera, afectando la calidad del aire en el sector oeste- suroeste del volcán. Desde entonces, se han registrado cambios significativos en las señales sísmicas, como en la composición y el flujo de gases que apunta a una apertura de conductos.
"Con base en nuestras observaciones, se contempla que en el escenario más probable la emisión de ceniza se mantenga de forma sostenida por días o semanas, prolongándose hasta la reconstitución significativa del lago cratérico o hasta que el flujo de gas y el calor magmático disminuyan", citó el observatorio.
Existe el posible escenario de que la actividad volcánica experimente un aumento súbito debido a potenciales cambios en el sistema volcánico. "Entre estos cambios potenciales, el ingreso abrupto de agua a los conductos volcánicos podría provocar erupciones freáticas impredecibles que podrían lanzar sedimentos ácidos y balísticos (fragmentos de roca) hacia el mirador para visitantes y otros sectores", apuntó Ovsicori.

