Elección de carrera no debe esperar al último año de colegio, según expertos

Fines ilustrativos
La elección de una carrera universitaria no debería comenzar cuando los estudiantes están a punto de terminar el colegio. Especialistas señalan que este proceso debe construirse desde etapas tempranas, para que los jóvenes lleguen a la decisión de elegir una carrera con mayor claridad sobre sus habilidades, intereses y opciones.
Karen Álvarez, profesional en Orientación del Ministerio de Educación Pública (MEP), explicó que aunque el interés por definir una carrera aumenta durante décimo y undécimo año, la preparación para esa decisión inicia desde etapas más tempranas.
"El proceso de orientación vocacional en realidad inicia desde la infancia, desde que se está pequeñito sus papás le preguntaban en qué quería trabajar cuando fuera grande", señaló Álvarez.
La orientadora indicó que la secundaria es una etapa clave porque los estudiantes empiezan a tomar decisiones sobre su futuro académico y laboral, pero llegar a esos años sin espacios previos de exploración puede dificultar que reconozcan sus habilidades y preferencias.
En esa misma línea, Olman Madrigal, investigador del Observatorio Laboral de Profesiones del Consejo Nacional de Rectores (Conare), señaló que la orientación vocacional debería acompañar a los estudiantes durante su formación y no concentrarse únicamente en los meses previos al ingreso universitario.
"Deberíamos tener un proceso de orientación vocacional que ojalá fuera durante todos sus estudios secundarios", explicó Madrigal.
Conocerse y analizar el contexto
Gustavo Navarro, también investigador del Observatorio Laboral de Profesiones del Conare, señaló que uno de los principales retos es que los jóvenes deben tomar una decisión importante mientras todavía están construyendo su identidad.
"Es un proceso mucho más complejo que requiere mucho análisis, principalmente algo que es muy difícil a los 16, 17 años, que es conocerse a sí mismo", indicó Navarro.
La elección no debe basarse únicamente en salarios o empleabilidad, sino en analizar si las características del estudiante coinciden con las exigencias de una carrera.
Agregó que la información sobre mercado laboral, oportunidades de empleo y tendencias profesionales puede servir como una herramienta de apoyo, pero no debe sustituir el proceso de orientación vocacional ni el análisis personal.
Madrigal añadió que dentro de esa valoración también deben considerarse las condiciones familiares y económicas, ya que algunas opciones de formación pueden requerir recursos adicionales o apoyos específicos para completarse.
Esto no significa abandonar una aspiración, sino analizar diferentes caminos para acercarse a una meta o encontrar alternativas relacionadas con los intereses y posibilidades de cada estudiante.
Por su parte, la especialista señaló que las trayectorias profesionales pueden cambiar con el tiempo, por lo que una primera elección no define de manera permanente el futuro laboral de una persona.
Familias deben acompañar sin imponer una decisión
El papel de las familias también es relevante en este proceso, debido a que sus expectativas pueden influir en las decisiones que toman los estudiantes.
La especialista explicó que el acompañamiento debe centrarse en escuchar a los jóvenes, conversar sobre sus intereses y ayudarles a valorar las opciones que tienen disponibles.
La especialista señaló que el apoyo familiar no depende únicamente de contar con recursos económicos para financiar una carrera, sino también de brindar orientación y respaldo durante la búsqueda de alternativas.
Por su parte, Navarro explicó que este acompañamiento puede ser más difícil para estudiantes cuyas familias no tienen experiencia universitaria, ya que pueden no contar con herramientas para guiarlos en una decisión de este tipo.
Por esa razón, los especialistas destacaron la importancia de que los jóvenes cuenten con apoyo de orientadores y fuentes de información confiables antes de definir su camino académico.