Eli Feinzaig sobre crisis en el PLP: “Asumo toda la responsabilidad”

La salida de Gilberto Campos de la secretaría general del Partido Liberal Progresista (PLP) abrió una nueva fractura interna en la agrupación: mientras el exdiputado planteó que la derrota electoral obliga a dar paso a una nueva dirección partidaria, el fundador del partido, Eli Feinzaig, rechazó esa tesis y defendió que las actuales autoridades deben mantenerse hasta concluir el análisis del revés sufrido en las elecciones de 2026.
Feinzaig conversó con CR Hoy sobre la renuncia de Campos, el desplome electoral que dejó al partido sin representación legislativa, las salidas de exdiputados y dirigentes.
En esta entrevista, asume además la responsabilidad por los resultados de 2026, responde a las críticas sobre su liderazgo y asegura que no volverá a buscar un cargo de elección popular.
Este es un extracto de la conversación.
¿Cómo toma la renuncia de Gilberto Campos a la secretaría general del PLP?
Me tomó completamente por sorpresa. El sábado estuve en la casa de Gilberto cenando con él, con mi esposa y con su pareja. Nos llevamos muy bien y tenemos una relación muy bonita.
Hablamos de política, de la situación del país, de viajes, de gastronomía, de tragos, de coctelería… de todo. Pero nunca me dijo nada sobre esto. La renuncia me tomó, lamentablemente, por sorpresa.
Gilberto asumió la secretaría general en un momento muy complicado, cuando nadie creía en nosotros. Levantó la bandera, le puso el pecho a las balas y yo estoy eternamente agradecido.
Además, como compañero y diputado, me demostró una lealtad enorme. Cuando renunciaron los demás diputados y parecía que esa situación no tenía fin, Gilberto fue quien me ayudó a mantenerme en pie, a mantenerme firme, a no caerme. Con él estoy eternamente agradecido. Por eso no comparto su decisión de renunciar.
¿Pudo conversar con él tras su decisión de renunciar?
Tuvimos una conversación muy breve el martes, pero quedamos en que este es un tema que merece hablarse en persona. Algún día de estos nos reuniremos a almorzar o a tomarnos unos whiskys para que me explique, con calma, qué lo llevó a tomar esta decisión.
Gilberto Campos sostiene que, tras un resultado electoral como el de 2026, los responsables políticos deben dar espacio a una nueva dirección partidaria. ¿Usted se siente aludido por esa afirmación?
No. En este momento no soy miembro del Comité Ejecutivo; soy asambleísta nacional.
Tampoco comparto ese planteamiento. Creo que el partido primero tiene que completar su proceso de análisis de la derrota electoral, entender qué salió mal, qué se pudo hacer mejor y cómo corregir el rumbo.
Para hacer ese trabajo se necesita un liderazgo en funciones. Las personas electas en septiembre del año pasado para dirigir el partido son las llamadas a encabezar ese proceso.
Una vez que concluya y, si las conclusiones apuntan a que hubo errores evitables cometidos por ese liderazgo, será el momento de pedir responsabilidades. Hoy creo que deben mantenerse en sus cargos y facilitar que ese proceso se complete.
Usted fundó el PLP y fue su candidato presidencial en 2022 y 2026. El partido pasó de seis diputados a quedarse sin representación en la Asamblea Legislativa. ¿Qué responsabilidad política asume por ese resultado?
Toda la responsabilidad. Yo he sido la cara visible del partido.
Efectivamente, fundé el PLP y mucha gente creyó en las ideas que planteé y en el mensaje que impulsamos. Así como en 2022 logramos conectar con el electorado, en 2026 no encontramos la fórmula para hacerlo.
Asumo toda la responsabilidad por el resultado del partido. Ahora bien, si uno observa lo que ocurrió en estas elecciones, el centro político prácticamente desapareció. La campaña no encontró el mensaje para conectar con el electorado y de ahí los resultados que obtuvimos.
Intentamos distintas estrategias e hicimos todo lo humanamente posible con los recursos que teníamos, que incluso fueron mayores que los de hace cuatro años.
Varios exdiputados y exdirigentes cuestionaron la forma en que se tomaban las decisiones dentro del partido e incluso hablaron de una conducción muy concentrada en torno a usted. ¿Qué responde a esos señalamientos?
Eso es tiempo pasado.
Desde septiembre del año pasado ya no soy presidente del partido. Se eligieron nuevas autoridades y yo no estoy involucrado en el día a día ni participo en las reuniones del Comité Ejecutivo.
Hoy hay personas distintas tomando las decisiones y no entiendo por qué tenemos que seguir atascados en una acusación que se hizo hace tres años.
¿Qué explicación tiene para esa cadena de renuncias de exdiputados y exdirigentes?. El miércoles renunció al PLP el alcalde de Puerto Jiménez, Enrique Segnini…
Esas críticas de quienes traicionaron al partido fueron pura hipocresía. De alguna forma tenían que justificar haberse ido.
La forma de liderar que hoy critican fue la misma que nos llevó a obtener un buen resultado electoral en 2022. Hay que entender que eran momentos distintos.
Las críticas que hicieron las diputadas que decidieron fracturar el partido hace tres años hoy son irrelevantes.
Si tantas personas —diputados, dirigentes nacionales, alcaldes y militantes— terminaron alejándose del PLP, ¿en algún momento se preguntó si el problema no fueron ellos, sino su forma de ejercer el liderazgo?
Sí, me lo pregunté en su momento.
Pero yo también estaba dentro del partido y conozco un montón de cosas que pasaron, que ellas nunca dijeron y que yo tampoco voy a andar contando porque no tengo por qué rebajarme. Eso quedó en el pasado.
Lo que sí puedo decir es que traicionaron los principios del partido.
¿Cometió algún error que usted considere en ese proceso político?
Como cualquier ser humano, cometí errores.
¿Cómo cuáles?
Cometimos errores al escoger a algunas personas.
Y cuando hablo de eso, quiero excluir completamente a Gilberto Campos. Ya expliqué la amistad que nos une, el respeto que le tengo y el agradecimiento por cómo respondió en los momentos de mayor crisis y dificultad.
El error que asumo es no haber tenido —y todavía no tener— los medios para identificar quién era realmente leal.
Hay un dicho que dice que el poder no cambia a la gente; el poder simplemente deja ver quién es realmente.
Aunque ya no ocupa la Presidencia del PLP, usted sigue siendo su principal referente político. ¿Considera que es momento de dar espacio a nuevas figuras o seguirá encabezando el proyecto político?
El futuro del partido no puede depender de Eli Feinzaig. Un partido que no genera nuevos liderazgos se estanca y se convierte en un proyecto unipersonal. Eso se lo dejé muy claro a los asambleístas cuando anuncié que no iba a aspirar a reelegirme como presidente del partido.
Yo sigo siendo miembro del partido y creo en las ideas que proponemos.
Voy a estar, en la medida de mis capacidades, en lo que el partido quiera, en lo que el partido me necesite y en lo que el partido me pida. No estoy pensando en volver al Comité Ejecutivo; tengo claro que ese ya no es mi papel.
¿Mantiene su decisión de no volver a buscar un cargo de elección popular?
A mí no me interesa volver a ningún puesto de elección popular. Ni siquiera estoy pensando en eso.