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En Costa Rica hay unas 64 mil personas con el Trastorno del Espectro Autista

Por Marialaura Salom | 14 de Oct. 2016 | 9:02 am
Niña con Autismo

Los primeros signos son sutiles, conforme el individuo crece son más claros.

A nivel mundial, los casos de autismo tienden a aumentar sin que se logre determinar el porqué. En Costa Rica, unas 64 mil personas podrían tener este trastorno, según estimaciones del sector salud.

A enero de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó que uno de cada 160 niños tiene un trastorno de este tipo, el cual inicia en la infancia y tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

Los primeros síntomas comienzan a hacerse visibles en los primeros cinco años de vida, en especial en los hombres.

ninos espectro autista

"Los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a menudo muestran un interés inusual intenso en ciertos objetos o en ciertas experiencias sensoriales. Pueden repetir algunos comportamientos una y otra vez. Estos signos no son transitorios, sino que persisten en el tiempo", comentó Alejandra Segura, psicopedagoga, docente de Educación Especial y especialista en Neuropsicoeducación.

Los niños con TEA manifiestan alteraciones en el desarrollo en el área de lenguaje y comunicación y mayor problema a la hora de la socialización, además de algunos problemas en la motora fina y gruesa.

Imagen con fines ilustrativos tomada de fundacionuic.org.mx.

Imagen con fines ilustrativos tomada de fundacionuic.org.mx.

Por ejemplo, son pequeños que tienden a repetir lo que se les dice, no ejecutan instrucciones simples, pueden tener un tono de voz inusual, a veces utilizan el cuerpo de otra forma para tomar objetos que desean alcanzar o el cuerpo de otra persona para una función propia, como tomar la mano de alguien para rascarse o para alimentarse.

En cuanto a las dificultades que enfrentan a la hora de establecer relaciones, raramente hacen contacto visual, no presentan sonrisa social, no responden cuando le llaman, no hay un lenguaje de imitación, incluso pueden mostrarse agresivos, disruptivos o ansiosos.

"No involucran a los demás durante su juego, no presentan juego funcional con objetos (uso apropiado de juguetes con la intención con la que se crearon) y se les dificulta utilizar de manera simbólica los juguetes", puntualizó la especialista.

Además pueden sufrir una alteración a la hora de dormir o comer.

Alejandra, quien también dirige CogniCenter, un lugar especializado en la atención de personas con necesidades cognitivas, conductuales, sociales y comunicativas, señala que: "Un diagnóstico de TEA debe ser realizado por expertos en la materia y a la mayor brevedad posible (cuando existen varios signos), para intervención temprana, planeada, dirigida y supervisada por un equipo interdisciplinario profesional".

De esta manera se procura un adecuado desarrollo del niño a través de terapias conductuales, del lenguaje, ocupacionales, neuropedagógicas, que pueden reducir alteraciones en el comportamiento y la motricidad, sensibilizar ante distintos estímulos y mejorar la calidad de vida.

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