En las aulas se siguen arrastrando las brechas del apagón educativo

Estudiantes pueden leer las palabras, pero tienen dificultades para comprender el mensaje.
El apagón educativo terminó, pero sus efectos todavía están dentro de las aulas. Seis años después del cierre de los centros educativos por la pandemia, estudiantes de distintos niveles aún arrastran dificultades para comprender lo que leen, conocimientos que quedaron pendientes y brechas que se hicieron más grandes durante los años de interrupciones.
Las pruebas diagnósticas aplicadas este año por el Ministerio de Educación Pública (MEP) muestran parte de ese rezago. En Español, el 37,5% de los estudiantes de primaria se ubicó en el nivel básico y un 1,29% en el insuficiente.
Entre las dificultades detectadas está comprender información que no aparece de forma explícita en un texto. Esto implica, por ejemplo, identificar por qué ocurrió un hecho, cuáles fueron sus consecuencias o qué sienten los personajes de una historia.
Dagoberto Murillo, investigador del Programa Estado de la Nación, explicó que algunos estudiantes pueden leer las palabras, pero tienen dificultades para comprender el mensaje.
Esa dificultad no se queda en Español. Para resolver un problema de Matemáticas o responder una pregunta de Ciencias, primero necesitan entender qué se les está preguntando.
El apagón educativo comenzó con la huelga de 2018, continuó con nuevas suspensiones durante 2019 y alcanzó su punto más crítico con el cierre de escuelas y colegios durante la pandemia.
En 2020, cerca del 13% de las lecciones fueron presenciales y las aulas permanecieron cerradas alrededor de 175 días, según datos recopilados por el Estado de la Educación.
Los niños que ingresaron a primer grado ese año apenas comenzaban a aprender a leer y escribir.
Hoy esos estudiantes cursan sexto grado y todavía enfrentan parte de las consecuencias de aquella interrupción educativa.
El rezago llega hasta la universidad
Las dificultades tampoco terminan al concluir la escuela.
Un estudio realizado por la Universidad Nacional (UNA) en 2024 encontró que el 61% de los estudiantes de nuevo ingreso analizados presentaba problemas en lectura, mientras que solo un 10% alcanzó resultados satisfactorios o avanzados.
Gabriela Valverde, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR), señaló que esa institución también ha identificado dificultades para comprender textos entre estudiantes que comienzan sus carreras.
Esto les complica trabajar con las lecturas y materiales que requieren los cursos universitarios.
Valverde explicó que los problemas de lectura, escritura y matemáticas ya existían antes de la pandemia, pero los años de interrupciones educativas los profundizaron.
La pandemia amplió las brechas
El impacto tampoco fue igual para todos los estudiantes.
Un estudio de la UCR sobre zonas rurales mostró que, al inicio de la pandemia, el 80% de los estudiantes de hogares con mayores ingresos tenía una buena conexión a Internet, frente a un 37% entre quienes tenían menos recursos.
Entre estos últimos, un 48% dependía únicamente de un teléfono celular para conectarse y un 10% no tenía acceso a Internet.
Valverde explicó que las familias con mayores recursos pudieron conseguir computadoras, mejorar la conexión a Internet o pagar ayuda adicional para sus hijos.
Otros estudiantes dependieron principalmente de las herramientas que podía ofrecerles la educación pública.
La interrupción de las clases también modificó las rutinas y redujo el contacto de niños y jóvenes con sus compañeros y docentes.
Según Valverde, esto tuvo efectos en la convivencia, la atención y la forma de relacionarse dentro de los centros educativos.
La recuperación no avanzó al mismo ritmo
El regreso a las aulas no significó una recuperación inmediata de los aprendizajes perdidos.
Para Murillo, las medidas destinadas a recuperar esos conocimientos llegaron lentamente.
En 2024, por ejemplo, el curso lectivo avanzó sin el Plan de Nivelación de los Aprendizajes que había sido anunciado para ayudar a los estudiantes a ponerse al día.
A esto se suma una reducción de la inversión educativa durante los años posteriores a la pandemia.
El gasto pasó de representar un 7,3% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 a un 4,9% en 2025.
En 2026 aumentó al 5,6%, pero el proyecto de Presupuesto Nacional para 2027 plantea que vuelva al 4,9% del PIB.
Inversión en educación como porcentaje del PIB
Costa Rica, 2019-2027
Meta constitucional
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Fuente: Presupuestos nacionales y proyecto de Presupuesto Nacional 2027.
Murillo explicó que otros sistemas educativos aumentaron los recursos después de la pandemia y reforzaron la preparación de sus docentes para enfrentar los problemas de aprendizaje.
El investigador considera urgente reforzar la recuperación desde los primeros años de escuela.
Valverde también planteó la necesidad de apoyar a los docentes y evaluar de manera constante cuánto están aprendiendo los estudiantes.
"Que hayamos superado esa etapa de la no presencialidad (…) no significa que el apagón se terminó. Más aún, hoy estamos viviendo las consecuencias", concluyó.
Esta información forma parte de un especial por el Día de la Niñez y la Adolescencia, estas son las otras publicaciones: