En vez de buscar consensos, “el Gobierno agrega gasolina” al enojo ciudadano

Jimena Soto [email protected] Octubre 2, 2020  12:02 am

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Carlos Alvarado Julio 2020

(CRHoy.com)- El país atraviesa por un periodo de polarización, un momento convulso. Estamos a las puertas de iniciar un nuevo periodo electoral y la posibilidad de que se apruebe un nuevo paquete de impuestos ha generado un descontento social que se extiende por todo el país y que mantiene a diversos grupos manifestándose en las calles.

Pero no son solo los que plantean los bloqueos quienes han manifestado su descontento contra el presidente Carlos Alvarado y su propuesta para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Congreso, las cámaras de empresarios y actores de la ciudadanía dijeron NO a un nuevo paquete fiscal si el mismo no se acompaña de una propuesta seria y contundente de reforma al empleo público y al Estado.

Ante este panorama, lo que se esperaría de la administración es una apertura al diálogo y la búsqueda de consensos, en vista de la urgencia por tomar decisiones y alcanzar un acuerdo. Pero en lugar de esto, el presidente Alvarado tomó otro camino, calificado por especialistas como “amenazante” y “azuzador”.

Alvarado maneja ahora el discurso de que si no se aprueba su plan con un 75% de carga tributaria y solo un 25% de contención del gasto, la otra opción es el despido empleados públicos, señalando directamente a funcionarios del Ministerio de Educación Pública (MEP) y del Ministerio de Seguridad (MSP).

“Yo tampoco quiero vender el patrimonio institucional de Costa Rica, por eso no hemos puesto sobre la mesa (la venta de) el ICE, ni a los bancos. Yo no voy a vender ese patrimonio (…) Pero si no vamos a vender ese patrimonio y no vamos a subir impuestos, ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a despedir gente del sector público? ¿Vamos a tener los votos para despedir a esa gente? ¿Del Magisterio, de la Policía, de dónde? Ese es nuestro dilema”, dijo Alvarado.

Acto seguido, llamó “irresponsables” a los que se oponen a los nuevos impuestos si no se da una reforma de recorte al gasto.

Campaña del miedo

Para diversos analistas, Alvarado toma el camino de muchos de sus antecesores, que ante la desesperación por aprobar nuevos impuestos, inician una campaña de miedo para presionar a los actores políticos y a la población, mientras que agrega combustible al enojo ciudadano.

“El Presidente sigue el libreto de sus antecesores cada vez que buscaban mas impuestos. Siempre hablan de que si no se aprueban mas impuestos se van a tener que despedir funcionarios y siempre, los que están en primera línea de despido son funcionarios de servicios básicos, esenciales, como bomberos, policías, educación. Nunca se habla de funcionarios de instituciones que no están haciendo nada, cerradas desde marzo. Esto es parte de la misma estrategia psicológica que desata el gobierno (…) Si empiezan a pasar los meses, vamos a ver muchos nerviosismo en los mercados y el Gobierno cuenta con que esto va a doblar el brazo a los diputados y a la sociedad civil. Lo hizo la vez pasada con la reforma fiscal y le dio resultado”, dijo Juan Carlos Hidalgo, analista.

El especialista Eli Feinzaig tiene una posición similar a la de Hidalgo y agrega que el Presidente, en lugar de buscar consensos, le agrega combustible a la indignación ciudadana.

“Si bien la sociedad está muy polarizada con respecto al tema de los impuestos, el Presidente está contribuyendo muy peligrosamente, agregándole gasolina a esta polarización, cuando el gobierno debería de estar buscando consensos. Esto es muy preocupante y excede ya el tema de la propuesta al FMI y mucho mas allá de la situación económica y puede tener consecuencias en el deterioro de la convivencia pacífica del país”, indicó Feinzaig.

Gobierno sin oxígeno

El analista político Daniel Calvo coincide con Feinzaig e Hidalgo y sostiene que el Gobierno de Alvarado perdió oportunidades valiosas para legitimar sus propuestas, pero que a estas alturas ya se le ha acabado el oxígeno.

La Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas fue un proyecto que, como se dice popularmente, nos ayudó a llegar a fin de mes y venía acompañado de una propuesta de reducción al gasto y reforma al Estado, pero luego vino la pandemia del COVID-19 y definitivamente ya no tenemos ni para eso. Pero ya ese voto de confianza no existe, porque el Gobierno faltó al acuerdo inicial. Eso era permitido cuando estábamos al inicio del Gobierno, no ahora con la campaña electoral a la vuelta de la esquina”, indicó Calvo.

Feinzaig agrega que cuando se aprobó ese primer plan de impuestos, al Gobierno se le dio un voto de confianza, a cambio de que impulsaría una verdadera reducción del gasto, pero esto nunca pasó y al incumplir su promesa, perdió toda legitimidad.

“En ese momento se rompió la confianza de la gente. Ahora viene el Gobierno y dicen ‘¡qué torta! Es que ahora tenemos otra crisis distinta y necesitamos que nos den impuestos, pero ya ahora sí vamos a recortar gastos en el futuro’. Lo que pasa es que ya ahora no hay tiempo, se les acabó la cuerda”, indicó.

Hidalgo opina que el gobierno de Alvarado nunca ha estado legitimado para pedir más impuestos, pero ese beneficio de duda que tuvo al inicio de la administración, se agotó no solo cuando lo abandonaron figuras importantes de su gobierno, sino también cuando rompió sus promesas.

“En ese momento se le dio un beneficio de la duda. Había figuras de confianza, estaba doña Edna Camacho, doña Rocío Aguilar, que ya no están. En ese momento había una esperanza, había un beneficio de la duda de que quizás con estas figuras ajenas al PAC se podrían hacer cambios. Pero ya sabemos que eso no va a pasar y estamos ante unas medidas muy cínicas, muy descaradas que pretenden nuevos impuestos para acceder a más endeudamiento para luego entregar las llaves del Gobierno en el 2022″.

¿Qué viene ahora?

El proyecto para negociar con el FMI está prácticamente enterrado. Una mayoría de diputados le dieron la espalda y no parece tener viabilidad. El Gobierno ofreció un espacio de diálogo, pero los analistas coinciden en que esta actitud no es real, pues mientras en el discurso se dicen abiertos a las propuestas, en la práctica han ignorado todas las propuestas que se les han hecho.

“La actitud del Gobierno demuestra que no tienen mayor vocación de diálogo con las personas que tienen objeciones a este proyecto. Sus actitudes desafiantes,  el tono del Presidente, todo apunta a que el gobierno no tiene mayor intención de negociar y que van a apelar al miedo para jugar con el nerviosismo de la gente, con el nerviosismo de los mercados para que pase este plan”, dijo Hidalgo.

Calvo afirma que el Gobierno está midiendo con cautela la situación, pero que tarde o temprano tendrá que tomar decisiones en uno de los dos bandos.

Los analistas opinan que el Presidente mantendrá su estrategia y puede que envíe más mensajes “amenazantes”, precisamente para aumentar la presión. Mientras tanto, seguirán escondiéndole a la población que la realidad es que el aparato estatal tiene mucho más de dónde recortar, sin tocar a funcionarios de sectores sensibles como educación o policía, que existen entidades con una capa burocrática y administrativa innecesaria cuya intervención podría no solo facilitar el diálogo con el FMI, sino también con la ciudadanía costarricense.



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