Estos son los factores de riesgo de cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad que afecta a muchas mujeres en el mundo y cuya detección temprana resulta clave para mejorar el pronóstico.
Cuando se diagnostica a tiempo, puede ser tratable y permitir a las pacientes mantener una buena calidad de vida tras el tratamiento. Sin embargo, en muchos casos el abordaje ocurre de forma tardía, lo que incrementa el riesgo de metástasis y, por ende, la mortalidad.
Entre los principales factores de riesgo asociados al cáncer de mama se encuentra la edad, ya que la probabilidad de desarrollarlo aumenta con el paso de los años. También influye la historia familiar: las mujeres con antecedentes de cáncer en familiares cercanos presentan un mayor riesgo de padecer la enfermedad.
Otros elementos que inciden son las menstruaciones tempranas y las menopausias tardías, así como el primer embarazo a una edad avanzada y la baja paridad.
A esto se suma la exposición a estrógenos, los estilos de vida, el consumo de alcohol y las dietas altas en grasas, factores que también se relacionan con un mayor riesgo.
En cuanto a la prevención, se recomienda que las mujeres mantengan autoconciencia sobre sus senos y consulten de inmediato al médico ante cualquier anomalía.
Entre las señales de alerta destacan:
- Presencia de bultos duros.
- Cambios en el pezón.
- Alteraciones en la piel.
- Hinchazón.
- Dolor.
- Secreción de sangre por el pezón.
Además, es fundamental realizarse estudios como mamografías y ultrasonidos, de acuerdo con el nivel de riesgo individual, con el fin de detectar posibles alteraciones en etapas tempranas.
Respecto a la mortalidad, los datos muestran que para el año 2024 esta fue mayor en las provincias de Heredia y San José, mientras que se registraron cifras más bajas en Guanacaste y Limón. Asimismo, se evidencia que a mayor edad aumenta la cantidad de casos y la mortalidad, debido a la mayor vulnerabilidad de esta población.
No obstante, la mortalidad prematura, que abarca a mujeres entre los 30 y 69 años, alcanzó un 56% de los fallecimientos por cáncer de mama en 2024. Este dato refuerza la importancia de la detección temprana como una herramienta fundamental para incrementar las posibilidades de recuperación.